Tormenta

Conocer a Dios es comprender también
que su omnipotencia no tiene que ver con el control,
si no con el sentido que se crea
en la conversación de dos libertades.

Carlos José B Santos

La pasion en movimientos

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Viernes Santo

¿Como sufrió Jesucristo?

-Podríamos preguntarnos por la medida (el quantum) del sufrimiento: mucho, poco, nada, todo, más que, menos que, como, etc. Esto nos dice sólo algo exterior. Importante… pero exterior. Curiosamente los evangelios hablan sólo elípticamente del quantum de sufrimiento de Jesús: el mesías debe sufrir mucho para entrar en su gloria. Luego no hay ninguna clase de alusión al quantum en las escenas donde propiamente está sufriendo físicamente (flagelación, coronación de espinas, crucifixión, etc).   -El segundo aspecto -más relevante, según creo- no es el quantum de sufrimiento, sino la fuente de ese sufrimiento: ¿qué lo hizo sufrir? ¿los latigazos? ¿las espinas? ¿los clavos? ¿el odio de su pueblo? ¿el abandono de sus discípulos? ¿la incomprensión de los que lo rodeaban? ¿el silencio de Dios?   Hay dos momentos cinematográficamente desgarradores en la Pasión tal cual la narran los Evangelios, y ninguno de esos momentos se refiere a un hecho que le esté ocurriendo físicamente:

  • En Getsemaní su sudor se hace de sangre, precisamente cuando los discípulos, que podían ayudarlo con la fuerza de su oración, lo abandonan
  • En la Cruz percibe la ruptura entre Dios y la carne, vive el abandono de Dios, y da un fuerte grito

Eso es filmable, y los Evangelios lo retrataron, aunque es un sufrimiento profundo y que puede ser compartido, por eso es menos morboso que destruirle la espalda a latigazos, que sólo es un hecho histórico de hace dos mil años. Es casi una ley: lo que nos puede pasar a todos es menos morboso que lo extraño e individual.   Ninguno de nosotros ha vivido del todo el abandono total de los suyos y la lejanía absoluta de Dios. Uno ha vivido una cosa, otro otra, un poco de esto, más de aquello, una de cal, tres de arena. Pero aunque no hayamos vivido el “mucho” de los sufrimientos del Mesías, podemos entender de qué se trata: son los sufrimientos de un ser humano, los sufrimientos de la carne, que no es lo mismo que los sufrimientos en la carne. Cualquier torturado político ha sufrido probablemente mucho más que Jesús, desde un punto de vista de la fuente del sufrimiento físico; pero no se puede saber de antemano quién y en qué momento de su vida está sufriendo los dolores de la Cruz de Jesús: el dolor de la soledad, el abandono y el silencio de Dios. Él sufrió mucho para llegar a la gloria, lo que sigue siendo cierto aunque no le hubieran dado ni un latigazo. Y encima se los dieron.   -El tercer aspecto -todavía más relevante, si cabe- es algo que atraviesa el quantum y la fuente del sufrimiento, y se refiere al sufrimiento en sí mismo: ¿qué significa ese sufrimiento? ¿Por qué debía sufrir mucho? ¿Qué significa Getsemaní? ¿qué significa el Gólgota?   Los que pasaban por allí se golpeaban el pecho: no es lo único que puede hacerse, pero es una manera de mostrar que se ha comprendido el significado de ese sufrimiento, lo que en el anuncio de la fe se dice:

«…que por nosotros y por nuestra salvación…»

Que ese sufrimiento sea por nosotros no surge de nada que pueda verse exteriormente. No se trata sólo -como si fuera poco- de sufrir a causa nuestra, a que lo hacemos sufrir (con nuestro pecado, por ejemplo). El “por nosotros” es sobre todo: en lugar nuestro: es vicariedad. Sufrió, así que ya mi sufrimiento es innecesario, así que cuando sufro, puesto que ya no es compensación de nada que deba, porque toda deuda está pagada de antemano, entonces mi sufrimiento se vuelve también vicario: el que haya sufrido por mí, en lugar mío, posibilita que mi sufrimiento sea en lugar de otro. El sufrimiento de Jesús es la alegre noticia de que se inauguró en el mundo una nueva cadena de sentido: la cadena de la vicariedad, del “en lugar de”. La opacidad de la muerte y del dolor, el inexorable tironeo hacia el abismo, “el terco tenso entrenamiento al engusanamiento y al silencio” que tiene el dolor, el sinsentido y sinpalabra del dolor humano no son lo último. En cada dolor, sin que podamos manejarlo nosotros, por la fuerza misma del dolor de Jesús, no por la debilidad del nuestro, y por voluntad de Dios, no por veleidad nuestra, hay una cadena de sustituciones que se pone en marcha: y del no ser resulta ser. Verdaderamente un procedimiento divino: esto de crear desde la nada.

Abel Della Costa

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Polvo y Cenizas

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Afán, afán, afán humano, deseo encarnado, donde comeremos, donde viviremos,
gloria a mi nombre, poder a mi mandato….

Desesperación en la angustia, voluptousidad en el gusto,
poseer, poseer, poseer para olvidar, poseer para consumirse,
poseer, para no olvidar, para vivir de lo que poseemos, vivir para servir a los objetos.

Luchar, y luchar, pero no para amar… combatir por sombras, por sueños ¿serán nuestros sueños?
Contra el tiempo, contra la vejez… temerosos del silencio y la reflexión, ruido, ruido, ansió ruido.

Ambición, ambición, de inmortalidad, de eternidad, no de mi ser, de mi nombre, de mi obra,
de Roma, de pirámides, de la luz y la palabra escrita… ambición, ambición.. polvo y ceniza ¿que mas queda? ¿que queda? olvido y perfidia.

Poder, poder, oh! maldito poder que esclavizas para poseerte, ¿o tu a mi me posees? ¿tendré el poder para levantarme tu esclavitud, o tu contienes todo poder?

Lujuria, infidelidad, deseo animal, insatisfecho, consumiendo, olvidando.

Guerra, guerra, tortura, miedo, por tierra, ¿justicia? por ignorancia a lo efímero del hombre, que se gasta en una batalla, que no es su batalla.

Pobreza, pobreza, triste pobreza, la del que no tiene pan y la de quien lo quita, la de quien muere estúpido de adicción y quien vive de la adicción del adicto… irredentos y soledad, vació, vacuidad.

Somos solo sombras y polvo.. polvo y cenizas… polvo y cenizas.
CJBS

Frase del día

Caminad con sencillez por el sendero del Señor y no atormentéis vuestro espíritu.

Sanh 64

“Los hombres de la gran sinagoga, rezándole a Dios, le rogaron que eliminara al Espíritu del Mal de la tierra, siendo que éste era la causa de todos los problemas. Un pergamino cayó inmediatamente del cielo con la palabra Verdad escrita en él y, acto seguido, salió un fiero león del santuario. Era el espíritu de la idolatría abandonando la tierra”. Sanh. 64a

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