S. Toribio

Bueno, el 16 de Semptiembre aprovechamos mi familia y yo ir a visitar a un Familiar muy querido, el Santo y Martir, Toribio Romo. Muchisimas personas en Jalisco, Mexico y hasta Estados Unidos lo conocen. Cientos de personas acuden en peregrinación a realizar las añejas “mandas”, a ver sus reliquias, a conocer mas de su historia, a visitar la hermosa capilla, a pedir algun favor o intercesión y no menos importante, a dar gracias por alguna Gracia concedida.

Es impresionante la sensación de ver cientos de personas entrar a la capilla y rezar con una devoción tal que se te enchina la piel. El saber que la persona que se venera alli es alguién que pertenece a tu familia de sangre es todavia algo hermoso, tan hermoso que me hizo llorar, no por un tonto sentimentalismo, si no por que me doy cuenta del honor, y las gracias que Dios concede a los hombres atraves del testimonio de sus amigos los Santos, de ver una persona humilde pero con un enorme corazón hacer tal amistad con Dios es algo que haria llorar a cualquiera con amor a Dios.

El Padre Toribio Romo (1900-1928). Nació en Santa Ana de Guadalupe, ranchería (actualmente, con mas de 390 habitantes) que pertenece al municipio de Jalostotitlán, en la zona de Los Altos de Jalisco, el 16 de abril de 1900. Fue hijo de Patricio Romo Pérez y de Juana González Tomo, quienes lo llevaron a bautizar al día siguiente de su nacimiento a la parroquia de la Virgen de la Asunción…

Como todos los niños, acudió a la escuela parroquial de su pueblo y a la edad de doce años, por consejo de su hermana y con el apoyo de sus padres, ingresó al Seminario auxiliar de San Juan de los Lagos. María, además de hermana, fue una celosa promotora de la educación de Toribio. Sus padres oponían resistencia a que estudiara, pues era un apoyo en las faenas propias del campo. “Quica”, como era llamada familiarmente María por sus parientes más cercanos, incluso contribuyó a infundir en él su vocación y fue quien lo acompañó en todos sus destinos para auxiliarlo.

Una noche cuando Toribio, le dice a Quica su hermana, contemplando que las estrellas se perdian en el cerro de la Mesita, “Quica yo creo que alla en la Mesita esta el Cielo” y yo creo que no se equivoco… alli esta una partecita del cielo, alli construyo el Templo donde hoy se le venera y celebro su primera misa.

Una mañana de Pascua a la edad de siete años, Toribio recibio por primera vez la Sagrada Comunión. El Sacerdote que le dio la Primera comunión, les decia a los niños “Este es, queridos niños, el dia mas feliz de toda su vida”, por la noche, Toribio le decia a Maria su hermana: “Se esta acabando el dia mas feliz de mi vida…” – No Toribio, este dia le Niñito Jesus se entrego a ti, para toda la vida… pero el dia que tu seas sacerdote, tu, te entregaras a El, para toda la eternidad… Entrega que hizo Toribio el dia 5 de enero de 1924, en su Primera Misa y que culmino el sabado 25 de Febrero de 1928, con el sacrificio de su vida.

SantaanaLa casa del Padre Toribio era como todas las de los demás, el levanto al canto del gallo, cantar el Ave María Santísima… Gracias te doy gran Señor… los hombres a ordeñar y a las faenas del campo y los muchachos a cuidar el ganado y por la noche a rezar el rosario, cenar y a dormir se dijo. Los muchachos casaderos, se juntaban en las peñas a cantarles a las muchachas y asi se dormia en aquel ranchito de Santa Ana.

Maria su hermana le fue inyectando la vocación al sacerdoco, a tal grado y vehemencia Toribio la recibia, que hasta en sus juegos afloraba este anhelo, haciendo altarcitos en los troncos de los arboles, en las cuevas del arroyo. De barro hacia calices, vinajeras y hasta monaguillos y sacristán; juntaba a los demás guardianes, les rezaba el rosario y les hechaba sermones, unos le hacían caso y otros se burlaban del padrecito pinacoche.

Sacerdocio

Después de ocho años pasó al Seminario de Guadalajara. a los 21 años de edad debió solicitar dispensa de edad a la Santa Sede antes de proceder a la recepción del orden presbiteral. El señor arzobispo Francisco Orozco y Jiménez le confirió el diaconado el 22 de septiembre de 1922, y el 23 de diciembre del mismo año administró la ordenación sacerdotal. Prestó su servicios ministeriales en Sayula, Tuxpan, Yahualica y Cuquío. En la parroquia de este último destino se encontró con el señor cura Justino Orona, padre bondadoso que le brindó su amistad.

En el Seminario fue siempre Toribio “el Chirlo”, el seminarista jugetón, alegre y guasón. Los superiores lo señalaban como modelo en piedad y observante en el reglamento, aun que a veces su espiritu jugetón le hacia armar bromas como a aquella señorita miedosa de los ratones, “tia Panchita, y los ratones?”.

También vivio algunas injusticias que estan grabadas en la letra de sus “memorias”, pero termina aquellos parrafos pidiendo perdón a Dios, por las injusticias y por el atrevimiento de juzgar las acciones de los demás sin pensar que El es el que tiene juzgarnos a todos.

El Catequista

“Lo que hiciereís con los niños… Dejad que se acerquen a mí…” dijo Jesús. Desde su ingreso al seminario, Toribio, todo el tiempo que le permitían sus labores de estudiante los dedicaba a la catequesis de los niños. Todos los domingos salía a los ranchos a dar doctrina a los niños y a los grandes.

Establecida en San Juan de los Lagos la acción social, con otros seminaristas formaron la A.C.J.M. (Asociasión Catolica de la Juventud Mexicana) y se dedicaron a circulos de estudio y Toribio, José Cornejo, Cruz Montoya, Antonio Alba, Pedro Guitierrez, Norberto Salas y otros, se dedicaron a los obreros, estableciendo escuelas nocturnas, estudiando la Enciclica Rerum Novarum de S.S. León XIII; fundaron un cuadro dramático para dar fiestas frecuentemente; el Club Deportivo de Futbol, y todo esto con grandes éxitos y a voz de todos, el más dinámico y entusiasta era Toribio; conquistándose el cariño de la sociedad y el odio de los enemigos, hasta intentar asesinarlo como aconteció en el callejón de “Sal si puedes” donde fué agredido a balazos, escapando milagrosamente.

Siendo presidente de la A.C.J.M., tocóle dar el discurso de bienvenida al llmo. Sr. Dr. y Maestro D. Francisco Orozco y Jiménez, siendo éste su último acto, antes de recibir del mismo Sr. Arzobispo, las primeras órdenes a los pies del altar de la Sma. Virgen de San Juan.

Otra etapa

Un mes después de recibidas las primeras órdenes, Toribio ayudaba a las misiones, que en su tierra natal, Santa Ana de Guadalupe, da el P. Felipito Escoto. En estas misiones de Septiembre de 1920, se desbordó el gran fervor que prendió en su alma, la recepción de aquellas primeras órdenes. Los sermones del “Padrecito nuevo” conmovían a todos los asistentes a lamisión y aún lo que lo llamaban el padre “jerrado” el padrecito simarrón o el obispo, desde entonces ya le llamaban Padre Toribio y se peleaban por llevarlo a comer a su casa y le rogaban que les diera bendiciones y misas.

Después se traslado del Seminario de San Juan al de Guadalajara, epoca en la que recibio la Orden del Subdiaconado donde en seguida parte a Santa Ana a las vacaciones, que las dedica para catequizar y a organizar procesiones y a las entronizaciones, consagrando los hogares al Sdo. Corazón de Jeús, a la Sma. Virgen de Guadalupe y también a Sr. San Jose.

Un dia de Cielo

iiEn la apacible aldea de Sana Ana de Guadalupe, se advierte un ambiente de incitante alegría; muchísima gente ha venido de pueblos y ranchos vecinos y aún de lejanas tierras, San Juan de los Lagos, Aguascalientes, León, Guadalajara, México y hasta Estados Unidos.

Es la noche del jueves 4 de enero de 1923, en todas las casas de aquel rancho, el Padre Toribio, que cantaría su primera Misa Solemne en la mañana siguiente día 5 y primer viernes de enero; en la Capilla de la Mesita, se ha trabajado toda lanoche y a las cuatro de la mañana, un repique anuncia que a esa hora se acaba de cerrar la última bóveda para la primera misa, del que dió los primeros barrazos para empezar la construcción de esa capilla, bendito Tepeyac, trono de las bondades divinas y de las ternuras maternales de la encantadora Morenita.

En aquella Misa estallaron los gritos y llantos de Fé y emoción y retumbaron los cantos de un pueblo que glorificaba y daba gracias a Dios, por sus grandes e incontables favores y se deshacía en cariño y agradecimiento a la Madrecita de Guadalupe.

Terminada la misa dió principio al larguísimo besamanos; terminado éste, en la casa de los abuelos y padrinos de bautismo, fué servida una comida regia y al estilo campesino.

Sayula

Sayula, fue el primer destino del Padre Toribio: El párroco es el Sr. Cura Dn. Miguel Díaz Orozco, 24 años antes este sacerdote, había bautizado en Jalos, al P. Toribio y al P.D. José I. Cornejo ahora son sus ministros. El P. Cornejo se dedica a la Juventud y el P. Toribio sigue entregado a la niñez y los obreros, los Guadalupanos, organizando conferencias de sociología, según las enseñanzas de la Encíclica Rerum Novarum de S.S. León XIII.

Tuxpan

Su ministerio aqui fue breve, solo Dios sabe por que, pero también se dedico de lleno a la catequesis con niños y obreros. “Ahora que estoy tan cerca de Cuyutlán, quiero conocer el mar”. Los obreros que lo acompañaron a la estación lo vieron llorar al subir al tren.

Yahualica

Parroquia de San Miguel Arcángel

Tal vez los aires alteños y la relativa cercanía al terruño, le infundieron nuevos brios y entusiasmo para trabajar con dinamismo en la misma línea de la catequesis de los niños y obreros. Dos brazos fuertes encontró en aquellas gentes, Demetrio Mora, que después fué sacerdote abnegado y apostólico y el joven Agustín Yáñez, que mas tarde figura entre los grandes hombres de México, pero indudablemente el movimiento apostólico, que se sintió en aquella parroquia, fué la causa de que ahí tuviera que sufrir el P. Toribio, las mas duras y amargas pruebas ya que se le ordenó recluírsele en su casa y prohibirle rezar públicamente el rosario y celebrar la Santa Misa.

Entonces lo mandaron a Cuquiío con el Sr. Cura Orona. Sumergida el alma en amarga tristeza y sangrando el corazón por las espinas del dolor y la decepción, llegó el P.Toribio a la parroquia de Cuquío, pero el Sr. Cura Orona con cariño paternal lo recibió con los brazos abiertos y le cura las sangrantes heridas, recordándole que Dios jamás abandona al que en El confía, le muestra el amplio campo donde él puede saciar su hambre de apostolado.

Con tan paternales auspicios, el P. Toribio Romo se lanza con su obseción de catequista, establece centros de instrucción religiosa en todas las manzanas del pueblo y en todos los ranchos de la parroquia, funda la Cruzada Eucarística de los niños, establece centros para obreros, del catecismo parroquial, manda algunos alumnos al Seminario, abre una escuela para catequistas y Cuquío es un emporio de piedad; que al estallar la persecución religiosa, como en pocas partes floreció la gloriosa Unión Popular, fundada por el gran maestro, Anacleto Gonzáles Flores, practicándose el boycot hasta el heroísmo.

Fué una apoteosis la fiesta de Cristo Rey, celebrándose en el cerrito, que desde entonces se llamó el Cerrito de Cristo Rey. Todo el pueblo se volcó sobr la montaña y casi de todos los ranchos acudieron a la fiesta de Cristo Rey. En número de más de quince mil asistieron a la Misa en la que estuvo expuesto el Santísimo y delante de El, se hizo juramento de defender la fe, aún a costa de la propia vida y la montaña se estremeció con los gritos de ¡Viva Cristo Rey!

Clausurados los cultos, las casas todas del pueblo, se conviertieron en templos y numerosos eran los concurrentes a la Santa Misa y también las Comuniones; todas las tardes había procesiones de penitencia por las calles y muchos hombres y mujeres ayunaban y dejaron de usar calzado y cuando recrudeció la persecución religiosa y con armas se tuvo que defender la fe a costa de la misma vida, muchos que anochecieron Cristianos, amanecieron Cristeros.

Cuquío

El 9 de noviembre de 1927, por la noche todo el pueblo vivía en completo silencio, cuando a las 12 de la noche, en la plaza, frente a la presidencia; se escuchó el grito estridente de ¡Viva Cristo Rey! y ¡Santa Maria de Guadalupe!, grito que fué coreado por todas las calles y en unos cuantos minutos, más de trescientos hombres armados se posesionaban de la presidencia y de las armas que allí había.

Las Mujeres se encargaban de los alimentos para los soldados de Cristo Rey y hasta los niños ayudaban. Un chamaco del catecismo, Guillermo Vallarta, no pudieron hacerlo desistir de que lo incorporaran a la tropa, y este muchacho llegó a ser el azote de los guachos. Desde el 9 de Febrero hasta principios de mayo, los callistas no pudieron llegar a los pueblos, desde Ixtlahuacán del Río hasta cerca de Yahualica, región que fué regada con sangre de cristeros y sacerdotes, que nunca tomaron las armas, pero que nunca abandonaron a sus feligreses ni su Fe, y así murieron asesinados, el Sr. Cura Orona y su vicario el P. Atilano Cruz.

En aquella angustiosa situación llegó a las tierras de Cuquío un sacerdote recientemente ordenado, el P. Atilano Cruz, destinado a aquella parroquia para sustituir al Padre Toribio Romo que debería encargarse de la Parroquia de Tequila. Puñalada al corazón del P. Toribio: dejar a Cuquío, el pueblo que se le había metido más adentro de su corazón…, dejar a sus niños del catecismo, a su Cruzada Eucarística… a los cruzados de Cristo Rey…, al mas paternal de todos sus párrocos.. pero asi tenía que ser. Hacía cinco años que recibiera del Pastor, el beso en su ordenación por la promesa de obediencia en todo lo que se le mandara.

Sea el mismo P. Toribio, el que en un manuscrito auténtico, nos narre su despedida de Cuquío:

J.M.J

¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe! ¡Adiós… pueblo mío… adiós!

“¡ADIOS!… Como no hay en la vida cosa más amarga que un, “¡Adiós!” No hay palabra que encierre más penas, más negruras que esta, de tan pocas letras “ADIOS”…

“Es el ¡adiós! de un pobrecito padre que da la postrera bendición a los hijos queridísimos, con la dolorosísima seguridad de que no volverá a verlos sino… en el cielo… ¡Si, mi Padre que está en los cielos…! Hasta en el cielo… hasta allá contigo… Dame por caridad tu fuerza, tu gracia para no desfallecer… “Doceme facere voluntatem tuam” y … recibe mi triste y amarguísimo, “ADIOS”…

Tequila … tu matase los sueños de mi joven corazón

Localizó una antigua fábrica de tequila que se encontraba abandonada cerca del rancho Agua Caliente, la utilizó como refugio y lugar para seguir celebrando misas.; presintió que allí sería su muerte inevitable, y lo dijo: “Tequila, tú me brindas una tumba, yo te doy mi corazón”. Por los graves peligros el padre Toribio no podía vivir en el curato de Tequila, y se hospedó en la barranca de Agua Caliete en la casa del señor León Aguirre. En diciembre de 1927, el hermano menor de Toribio fue ordenado sacerdote y enviado también a Tequila como vicario cooperador; a los pocos días llegó también su hermana María para atenderlos y ayudarlos.

Desde luego fundó centros de catecismo allí y en todos los ranchos cercanos: ahí en la fábrica y en el patio junto al oratorio, se juntaban los vecinos para la Santa misa y el rosario.

El Padre Toribio entraba por las noches a la poblacion de Tequila, para auxiliar a los enfermos y algunas veces celebró la Santa Misa en algunos domicilios de familias muy Cristianas. A la Barranca del Agua Caliente acudían a bautizar gente de todos lados, también a casarse y pedir auxilio a los enfermos.

El Crujir de los Cuervos

El Martes de Carnaval llegó a la barranca la noticia de que el miércoles de ceniza iba a haber carne de cura. Aquella noche los tres hermanos abandonaron la taberna y se ocultaron en lo mas encrucijado de la barranca. Muy temprano el miércoles de cenza, algunos de los buenos vecinos fueron a avisarles que todo había sido borrego; que la federación se había ido a acuartelar en la Hda de la Quemada. Con tan buena noticia los tres hermanos salieron de su escondite y ya cerca de la taberna improvisaron un altar. El P. Toribio clavó la imagen del Santo Cristo en el tronco de un naranjo y abajo junto al Cristo colocó una estampita de Santa Teresita, de la cual el Padre Toribio era muy devoto.

Muchísima gente fue a tomar ceniza, de Tequila, Amatitán, Magdalena y muchísimas rancherias, todo el dia y hasta después de las 9 de la noche; se rezó el Santo Rosario y el P. Toribio dió una platica referente al significado de la ceniza y despues de terminar aquel acto, una cena frugal y cada uno se recoje en su cuartito.

PadreTEstando ya los dos sacerdotes instalados en sus respectivas camas el P.Toribio le dijo a su hermano; “Procura dormirte luego porque mañana tienes que madrugar para que celebres la misa temprano.” – Y eso ¿por que? – “Para que en seguida te vayas a Guadalajara…” – ¿Estas soñando? – “Es necesario que te vayas a Guadalajara…” – Y eso ¿por qué? – “Hermano, te lo mando; como que aquí soy tu superior.” – Esta bien.. quien manda, manda y… a dormir se dijo.

Los cantos de los gallos anunciaban próxima la alborada del jueves 23 de febrero. Oscura la mañana el P. Toribio va a despertar a su hermano y le dice: Ya todo está preparado para que celebres la Santa misa.

Terminando el Santo Sacrificio, ya estaba esperando con la cabalgadura, el fiel anciano D. Chano. – Bueno ¿y los papeles que me dijiste que ibas a mandar? – “No los terminé, allá, los esperas.” – Entonces, ¿que objeto tiene que me vaya ahora? – “Yo sé por qué….” Ya se preparaba el P. Román a montar al caballo, cuando le dijo el P. Toribio: “Ven tantito” y se dirigieron al Oratorio, se hincó junto a una silla y le dijo: “Confiésame…”

Salieron del oratorio y el P. Toribio le entrego una carta cerrada: “ésta, no la abras hasta que yo te indique”. Antes que el P. Román montara al caballo, se hinca y le pide la bendición… (la última) A su vez el P. Toribio, se hinca y le dice a su hermano: “¡échame una… muy larga!…”

Presentimientos

El jueves 23 notó al P. Toribio, muy preocupado – Dice su hermana Quica – poco habló con los vecinos, pasando el día en su cuarto y en el oratorio. Se dío cuenta que Toribio miraba algo con detenimiento, era un sello, que él habia hecho de espinas de pochote; tenía dibujada una Cruz y una palma, con la inscripción: Pbro. Toribio G. Romo. En cierta ocasión de la enseño a su hermano el Padre Román y este le dijo: “Le faltan las tres letras R.I.P”, y el Padre Toribio le contesto; “Eso a tí te toca”. Esa noche el P. Toribio le dio el sello a su hermana diciendole: “Le dices a Román que lo complete”.

Como de costumbre la gente se reunio por la noche y después de rezar el Santo Rosario, les dió la explicación de catecismo.

El Viernes 24, después de la Santa Misa y el almuerzo, le dijo a María su Hermana; “si vienen a buscarme, diles que estoy muy ocupado, solo que se trate de un enfermo me hablas; quiero poner todo al corriente”

Así pasó casi todo el dia y toda la noche del sábado. Después de haber terminado el Padre Toribio, le pide a su hermana Quica que le arregle un altar: “Arreglame el altar para celebrar el sacrificio de la Santa Misa” (que no celebro) ofreciendo solamente su propio sacrificio.

El Martirio

Poco después de las cuatro de la mañana, entró el P. Toribio al Oratorio para celebrar el Santo Sacrificio, ya todo le había preparado María; ya se disponia a celebrar pero volviendose a su hermana le dijo: “Creo no poder celebrar, me domina el sueño; voy a dormir un minuto”. Vuelve al cuarto, se quita la sotana y así vestido, se tumba sobre la cama y duerme con un brazo en su rostro. María también, se sienta en la cama y recargada en la pared y poco después, los dos duermen tranquilamente.

Son las cinco de la mañana, una tropa de federales y agraristas bajan calladamente por la Toma y silenciosamente llegan a la taberna, brican las bardas; llegan hasta la habitación de D. León, “Este no es el cura” luego abren la puerta donde esta el Padre Toribio; un agrarista, quitandole el brazo que le oculta la cara, grita; “Este es el cura, ¡Matenlo!” en aquel momento despierta sorprendido el P. Toribio y sentado en la cama, dice: “¡Si soy!, pero no me maten”,… suena una descarga y repercuten los gritos ¡Muera el Cura! Con pasos vacilantes camina, cuando una segunda descarga lo hace caer en los brazos de su hermana, que con voz fuerte le dice “Valor, Padre Toribio… ¡Jesús Misericordioso recíbelo..! ¡Viva Cristo Rey!!” Una última mirada a aquellos ojos azules y agonizantes, fué la despedida del P. Toribio, para aquella hermana que lo llevó al sacerdocio y a martirio.

Estando muerto ya su hermano, la amarraron espalda con espalda con el cadáver, en tanto armaban una camilla de ramajes para transportar el cuerpo del Padre Toribio.

Los verdugos lo despojaron de sus vestiduras y saquearon la casa para después llevarse presa a su hermana María a pie hasta el poblado de “La Quemada”, sin permitirle que sepultara a su hermano, pero antes habían pasado frente a la presidencia municipal con el cadáver del Mártir Toribio sobre la camilla improvisada con palos que transportaban unos vecinos, pero ahí, los soldados que, además, iban silbando y cantando obscenidades al tiempo que los demás rezaban y Quica venia detrás rezando el rosario como respuesta a los insultos y obsecinades.

Alli frente a la presidencia aventaron el cadaver “le decían a la gente para burlarse: ‘ahí tienen carne de cura’” y se llevaron a Quica a la Quemada, cuartel de los callistas. Pero antes la hermana se despidio del Padre Toribio hincandose, rezando una breve oración, su reboso lo empapo de sangre y en la frente le dio su ultimo beso.

toribio

María, ya liberada de su breve aprisionamiento, descalza, así como estaba, viajó a pie hasta Guadalajara, a casa de sus padres. Aunque ella demacrada y pálida, sonriente les daba frases de consuelo. “No debemos llorar, el P. Toribio ya esta en el cielo” “Demosale gracias a Dios, que le concedió lo que él habia pedido en el setmon que les dijo a mas de cincuenta niños que hicieron la primera comunion: – Pídanle al Niñito Jesús, que si mi vida la quiere por el triunfo de la Iglesia, se la ofrezco cuando El la quiera”

La familia Plascencia consiguió permiso de velarlo en su casa y al día siguiente, domingo 26 de febrero, con mucha gente que rezaba y lloraba, lo sepultaron en el panteón municipal.

Pasados algunos días su hermano el Padre Román, obediente, abrió la carta en Guadalajara, encontrándose con que era el testamento del Padre Toribio y leyó su contenido: “Padre Román, te encargo mucho a nuestros ancianitos padres, haz cuanto puedas por evitarles sufrimientos. También te encargo a nuestra hermana Quica que ha sido para nosotros una verdadera madre… a todos, a todos te los encargo. Aplica dos misas que debo por las Almas del Purgatorio, y pagas tres pesos cincuenta centavos que le quedé debiendo al señor cura de Yahualica… nos veremos”

***

El Padre Toribio fue un ejemplo de piedad, obediencia, entrega, Amor a Cristo, a su Santa Madre, a la Iglesia, a la Eucaristia, amaba dar catequesis a los niños, llevarlos a conocer las delicias del Pan Consagrado, amaba a los obreros, luchaba por educarlos y por sus derechos dando ejemplo en sus constantes platicas basadas en el Rerum Novarum de S.S. Leon XIII. (el nombre contiene el enlace a la enciclica).

El padre Toribio escribió en su diario: …”Pido a Dios verdadero mande que cambie este tiempo de persecución. Mira que ni la Misa podemos celebrar tus Cristos; sácanos de esta dura prueba, vivir los sacerdotes sin celebrar la Santa Misa… Sin embargo, qué dulce es ser perseguido por la justicia. Tormenta de duras persecuciones ha dejado Dios venir sobre mi alma pecadora. Bendito sea El. A la fecha, 24 de junio, diez veces he tenido que huir escondiéndome de los perseguidores, unas salidas han durado quince días otras ocho… unas me han tenido sepultado hasta cuatro largos días en estrecha y hedionda cueva; otras me han hecho pasar ocho días en la cumbre de los montes a toda la voluntad de la intemperie; a sol, agua y sereno. La tormenta que nos ha mojado, ha tenido el gusto de ver otra que viene a no dejarnos secar, y así hasta pasar mojados los diez días…”

Su gran amor a la Eucaristía le hacía repetir con frecuencia esta oración:

Señor, perdóname si soy atrevido, pero te ruego me concedas este favor: no me dejes ni un día de mi vida sin decir la Misa, sin abrazarte en la Comunión… dame mucha hambre de Ti, una sed de recibirte que me atormente todo el día hasta que no haya bebido de esa agua que brota hasta la Vida Eterna, de la roca bendita de tu costado herido. ¡Mi Buen Jesús!, yo te ruego me concedas morir sin dejar de decir Misa ni un solo día.

¿Aceptaras Señor, mi Sangre, por la paz de la Iglesia? – P. José Toribio Romo

Mas fotos de mi viaje el 16 de Septiembre a Santa Ana de Guadalupe AQUI

 

Algunas Anecdotas:

El Padre Toribio era muy devoto de Santa Teresita, posteriormente a su martirio, fue velado algunos dias en el templo de Santa Teresita de la Ciudad de Gdl (mi abuelo materno ayudo a construir ese templo), donde curiosamente estaria después el hermano de Toribio, Sr. Román Romo.

Otra de las devociones muy grandes de Toribio, era a la Virgen de Guadalupe, gracias a esta devoción, Santa Ana cambio su nombre por Santa Ana de Guadalupe, y la capilla que quiso Toribio se construyera alli en el cerro de la Mesita fue construido en su honor

Aún es posible rescatar la memoria histórica de nuestros Santos Mártires, pues sobreviven testigos, familiares y personas que tuvieron contacto personal con ellos o con algún familiar directo. Tal es el caso de Margarita Romo Enríquez, sobrina carnal de Santo Toribio.

Doña Margarita sonríe al recordar las travesuras de su tío, hoy santo: «Tanto Toribio como su hermano Román eran muy traviesos cuando pequeños. En una ocasión, Toribio pidió a su cuñado Luis prestarse a una travesura; este último se haría pasar por muerto y Toribio sería quien diera el anuncio. Por supuesto que la broma era pesada; causó alboroto, duelo y conmoción en los que ahí estaban. La farsa duró hasta que le pegaron un cigarro encendido en la boca al «difunto». Se comprende que ahí terminó todo, no sin graves reclamos para los dos bromistas.

«Era un niño particularmente devoto y trabajador -abunda-. Además de asistir a la escuela en Jalostotitlán, empleaba su tiempo en hacer mandados: repartía tortillas en las casas, entregaba la ropa que hilaban, pero también iba temprano a la parroquia a cumplir sus deberes de acólito. Se le veía con frecuencia hacer la visita al Santísimo y sorprendía verlo desde pequeño muy dedicado a la oración. Él mismo invitaba a otros jovencitos, chiquillos, al rezo del Rosario a la orilla del río». Muchos recuerdos se agolpan de pronto en la mente y corazón de Margarita, y sus ojos se rasan de emoción.

ORACION

Dios todopoderoso y eterno,

que concediste a Santo Toribio Romo luchar por la fe

hasta derramar su sangre,

haz que, ayudados por su intercesión, soportemos por tu amor

nuestras dificultades y con valentía caminemos hacia tí

que eres la fuente de toda vida.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amen.

 

*Los Datos de esta Biografia fueron tomadas de la misma que escribio el hermano de Toribio, el Sr. Cura Román Romo

 

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