Y la Madre estaba en pasmo
de que tal trueque veía:
el llanto del hombre en Dios,
y en el hombre la alegría,
lo cual del uno y del otro
tan ajeno ser solía.

Los ídolos son los mas temibles amos… nos hacen olvidar lo que amamos y a nosotros mismos para alimentarlos de nuestros talentos, echados al fuego en sacrificio a nuestra absurda adoración.