Idolatría — Cuaresma..

jesuspuerta¿Que es la idolatría?. Es sencillamente el adulterio que cometemos contra Dios. Todos debemos de ser fieles al amor de nuestras relaciones, al amor filial con nuestros padres, con nuestros hermanos, la fidelidad en la alianza con nuestros amigos, con nuestra esposa(o)… asi le debemos una fidelidad a Dios, que se traduce en amor y alabanza.

Cuando ponemos a otra mujer en el lugar que le pertenece a la esposa, adulteramos, cuando fallamos al amor y la ternura que le debemos a nuestros padres deshonramos nuestra relación con ellos, cuando ponemos otras cosas y otros asuntos en vez de aquello que por justicia y amor se le debe un lugar mas alto, así somos infieles con nuestros amores, con nuestras promesas inscritas intrínsecamente en nuestras relaciones. Sigue leyendo

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La Pasión de Frost

Bueno, vamos con una historia muy triste. Así dice uno de los personajes, el que cuenta la historia: «¿Sabes qué les pasó a Frost y Alma? es una historia muy triste…» Bueno, sí, claro que es triste, yo la llamé “una historia muy muy triste”, pero también se podría llamar “La pasión de Frost”, o “la vía dolorosa de Frost”, según a qué aspecto de la historia atendemos más.

Son 10 minutos casi al comienzo de “Noche de circo”, película de 1953, y cuenta esta historia uno de los miembros del circo a otro (al dueño), mientras viajan hasta la ciudad donde van a representar, es decir, que la cuenta en plan puramente anecdótico, sin darle mayor importancia.

Frost y Alma son uno de los payasos del circo y su esposa, buena mujer pero bastante tonta, por cierto. La historia triste no la cuento porque la van a ver, y en otro mensaje, si quieren, la comentamos.

Estoy tratando de extraer de otros dos cineastas dos escenas de “via dolorosa”, como para ver cómo cada uno se apropió del relato del Evangelio a su manera, interiorizándolo, y en el caso de Bergman haciéndolo algo verdaderamente íntimo y del corazón de un pobre hombre y una pobre mujer, que es lo que en definitiva somos todos.

 

 

Bergman es muy enorme, pero no vale mucho querer “disfrutarlo” entero, a manotazos, mejor quizás aproximarse un poco por aquí, otro poco por allí, 10 minutos, 5 minutos… es que en el conjunto, salvo que uno vea diez mil veces las mismas pelis, se pueden perder estas miradas fragmentarias pero muy completas en sí mismas.

Yendo ya en concreto a esta “via dolorosa”: cuando la Biblia quiere presentar el drama humano, no pinta al “hombre en general” (al inexistente “hombre en general”), sino a hombres muy concretos: mujeres, varones, chicos, primogénitos que se vuelven segundones, segundones que quedan primeros sin saber bien cómo. etc… y todo eso particularizado en un pueblo en concreto, el judío.

Precisamente por eso la Biblia se resiste a la generalización, a tal punto que cuando San Pablo quiera mostrar el alcance universal de la salvación de Jesús, no va a decir que él sufrió todo el dolor de la humanidad porque estaba salvando a la humanidad, sino por el contrario, va a decir “nacido de una mujer, nacido bajo la ley”.

No se podía decir nada más particular de aquel que estaba puesto para rescate de todos, o de “los muchos”, como -nuevamente particularizando- habla la Biblia.

Por eso es tan difícil “representar” la Pasión, porque si la contamos en particular, resulta que podemos perder de vista ese drama que es de todos, ese instante en que por segunda vez en la historia estuvimos en juego todos y todo; y si la contamos “en general”, “en esencia”, podemos perder eso tan particular y finito que tiene el lenguaje de la Biblia.

Este relato, esta “historia muy triste” creo que logra contar algo muy particular: un payaso y su señora, nada más alejado de la experiencia de todo el resto; pero a la vez dejar al descubierto algo que todos por igual hemos experimentado, y que es lo que en el fondo nos hace respirar, nos da respiro de cuando en cuando frente a la opresión general de esta vida: ocurre, en la experiencia particular de cada uno, que alguien llega a experimentar un amor sin motivo ni fundamento, amor por nada; y en esa gratuidad a la vez sentir que se da y se recibe, como en una posibilidad de intercambio que sin embargo no se fundamenta en nada previo: como Alma sale en defensa de su esposo, que sin embargo su dolor no es otro sino defenderla a ella, defenderla de sí misma, defenderla de la suciedad de las miradas que no aman sino que se limitan a ver el espectáculo.

Por supuesto, hay algunos pocos elementos que hacen pensar de manera muy inmediata en la Pasión, pero sin embargo, son muy pocos: la procesión, las caídas de Frost… no mucho más. Sólo con esos pocos elementos se nos cuenta una historia que es a la vez la de la Pasión, y la de una pasión en particular, irrepetible e igual a la de todos.

Abel

http://eltestigofiel.org/dialogo/foros.php?idm=41918

La Oración — CUARESMA

csHoy nos dice el Papa que la oración es cuestión de vida o muerte.. pero ¿por que? ¿que es la oración?
 
Confieso que en mis primeros estudios del Cristianismo y conforme leia mas acerca del mismo, la cuestión de la oración me costaba entenderla. Pero esto era por que tendia a hacer de Dios un ‘idolo’ inmanente que simplemente siempre esta alli.
 
La oración no es cuestión de Padres Nuestros y aves Marias, de hecho eso es rezar, no orar. Si alguien me preguntara ¿cual es la importancia de hablar con mi esposa, novia, padre, madre, hermano, amigo? probablemente levantaría el entrecejo pensando «¿Es en serio lo que me preguntas?» Y sin embargo cuando se trata de la oración, no creemos que sea tan obvia la necesidad.
 
En una generación despersonalizada y enajenada, se ha perdido lo básico de humanidad y sentido común que nuestros padres y abuelos tenian. La necesidad de hablar con Dios esta inscrita en el mismo tipo de necesidad de hablar con quien tenemos una relación, amorosa o filial, de pareja, de padres, de amigos, de hermanos.
 
La necesidad de expresarnos, sea con gestos, con palabras, con lagrimas, con enojos, con las personas que amamos y nos aman es tal que no podríamos vivir sin estas. Las relaciones su fundan y se basan en la comunicación y el recuerdo… ¿pero que recordamos si no aquello que dijimos y nos dijeron?
 
Hablar con Dios es orar.. orar es hablar con Dios, como se habla con el papá, o el amigo, o el cónyuge. Mucha gente espera en la noche para decir un par de Padres Nuestros y un Ave Maria… ¿cuantas relaciones pueden ser sostenidas por un monologo repetitivo sin mayor atención?
 
Hablar con Dios es hablar de todo y en todo tiempo, del clima, de mis preocupaciones, de mis alegrías, de mis gustos, de mis obstáculos, de mis sueños, orar es compartir, penas y gozos. Jamás se me va a olvidar cuando escuche a la Madre Angélica (EWTN) decir que cada vez que se compraba un par de zapatos nuevos se los mostraba al Señor. ¿Pero que Dios no todo lo ve? Claro… ¿Que tu esposa no sabe que la amas? Si, pero requiere que se lo repitas todos los días… esos detalles con Dios son iguales, el hecho de que sea omnipresente, omnipotente y tantos otros atributos no es en menoscabo de su SER PERSONA, eso lo demostro desde su revelación a Israel hasta su encarnación.
 
Pero Hablar no es solo un monologo, es también ESCUCHAR, no se trata de solo llenar a Dios de nosotros, si no llenarnos nosotros de Dios, ya que El esta pronto a querer ser escuchado también… tan es asi que al Verbo se le llama también Palabra, y la Biblia es el constante dialogo entre Dios y el hombre, entre el hombre y Dios. Dios tiene mucho que decirnos, acerca de la vida, de quien es El, de quienes somos nosotros, de lo que es el sentido de la vida, y hasta de cosas mundanas, por que no hay nada en la vida del hombre que sea mundano cuando es compartido con Dios y aceptado por El. Muchas personas tienen mas conocimiento y sabiduria de escuchar a Dios, que de leer todos los libros de teologia del mundo… solo observen a los Santos.
 
Que mayor gozo que poder hablar con el Señor, el Creador de todo lo existene, con nuestro Padre, ¿que Persona puede ser mas infinitamente cautivadora que el enorme, monumental ‘pedazo’ -disculpen el vocabulario poco sacro pero no puedo dejar de emocionarme- de Dios que tenemos…… un Dios tan magnificiente, tan grande, mas grande que lo mas grande, que tuvo el coraje, el humor, el amor, y no se que tantos mas adjetivos se le puedan adjudicar, para realizar la revelación, la encarnación y la cruficixion… un Dios asi, no puede ser, si no el misterio mas grande del que urge conocer… y Dios habla, pero mientras mas habla, con mas sed nos deja… de esa que no se apaga hasta que no lo veamos cara a cara.
 
¿Y tiene algo de malo los Padres Nuestros y las Aves Marias? No, de hecho creo que deberian de existir ‘rezos’ para referirnos a relaciones ‘humanas tambien’ algo asi como un ‘Padre terrenal mio’ y un ‘Madrecita querida’ ¿Por que? Por que estos rezos nos ayudan a RECORDAR quien es de Quien hablamos y quienes somos nosotros, y nuestra relación mutua.
 
Cuando rezo un Padre Nuestro con atención, mi mente se va enfocando en Dios Padre, va recordando Quien es El, y quien soy yo para El… y entonces en ese recordar, estoy listo para orar mejor…. de la misma manera el Ave Maria y otras tantas oraciones y rezos que existen. ¿Por que digo que también deberia haber su contraparte en las relaciones terrenales? Lo digo por que uno de los mas grandes defectos del ser humanos es el de OLVIDAR las cosas… olvidamos a quien amamos, olvidamos por que amamos, olvidamos quienes somos, olvidamos con quien hablamos, y por eso nos enojamos, faltamos al respeto, adulteramos y luego lloramos… Si recordaramos todos los dias con quien estamos amaneciendo, quien fue y es nuestro padre, quien nos ama, a quien amamos, el por que vivimos, el por que luchamos… en fin, el SENTIDO de todo lo que somos y hacemos.. viviriamos de otra manera.
 
Asi el rezar una oración ya establecida no es una formula magica, si no que es aquella canción que nos recuerda nuestra boda, o que nos recuerda a nuestro padre, o madre, o aquel dia y aquel momento, … es lo que nos recuerda Quien es Dios y quienes somos nosotros.. y que hay entre nosotros, para partiendo de alli, nos abramos en confianza con Aquel Dios… no cualquiera… si no NUESTRO DIOS, y PADRE… no en la noche, si no a toda hora del dia, no para LLORARLE si no para dejar que Dios llore tambien, no para pedirle, si no para dejar que Dios nos pida también, no solo para contarle nuestras cosas, si no para que El nos cuente las suyas… ¿que pueblo se puede jactar de tener un Dios asi, que ateo se puede jactar de ser ‘revolucionario’, ‘diferente’ ‘reaccionario’, cuando el grito de Jesús en la Cruz “Dios mio, Dios mio por que me has abandonado” es mas potente que todas las voces ateas de todos los siglos, mas revolucionario que todas las filosofías que se puedan concebir.. ese es nuestro Dios… y muchos se lo están perdiendo.

“Solo Dios me conoce, y eso me basta”.. la necesidad de hablar -Orar- con Dios no acaba en nuestra relación con El como amigo, y Padre, si no que también tiene su significado en que El es nuestro Señor y nuestro Creador.. el sabe quienes somos, de alli la necesidad constante de dirigirnos a El por alivio, guia.. no solamente eso, si no que El nos ama mas que ningun otro amor en el mundo, El nos creo y concibio con amor desde antes que estuvieramos si quiera en la mente de nuestros padres, por eso el hablar con El es de vital importancia.. solo en El nos reconocemos hombres, solo en relación a El, podemos saber quienes somos y que hacemos aqui.. y al final ¿debe de existir mil razones para hablar con quien amamos y nos ama, con un Dios como el nuestro?…
Carlos José Bartolomé Santos

Video de Alemania, en favor de la vida.

«Hay muchas razones para no tener hijos, pero una para tenerte: tú»

 

Pasaran…

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Las palabras de Dios no pasan, la Palabra no pasa, el mundo sigue dando vueltas, revolviéndose en las mismas situaciones millones de veces similares, pasando por lo mismo, pero la cruz permanece. “El cielo y la tierra” nos dice Jesús, que es lo mismo que decir “todo esto que ustedes conocen, todo eso que el mundo le da tanta importancia pero es barro, tierra y sombras… todo eso pasara, sera olvidado, volverá al polvo donde pertenece… el mundo y sus glorias se desvanecerán, pero mis palabras permanecerán, por que son el pilar de lo que es el hombre”
jesus-cross-407x.jpgLas glorias del mundo se desvanecen, los imperios caen, los triunfadores terminan fracasando, lo exhilarante termina consumiendo, todo lo que el poder y dinero pueden comprar genera desesperación y todo afán humano por las sombras termina en vació. Por mucho que el demonio intento “tentar” al Hijo con la “gloria” de los imperios de la tierra…, con la gloria de un mesianismo triunfante, descendiendo de la mano de Dios del templo de Jerusalen a la vista de todos, por mas que los Jefes del Pueblo con quien Dios mismo había hecho una alianza le pedían que “bajara de la cruz” que “mostrara su gloria”.. El Hijo no lo hizo.. por que las glorias del mundo pasaran, pero ese instante donde el Padre parecía no hablar, donde Dios parecía callar, donde la máxima ignominia en la muerte de la cruz hacia la escena del viernes santo, en ese mismo instante la Gloria de Dios relucía en toda su desbordante sobremedida. Si la transfiguración fue simplemente un destello visible de Dios, en la cruz, mientras el imperio mas poderoso del mundo disponía de la vida y se glotoneaba de sangre, vino y banquete, mientras la élite religiosa celebraba su prepotente “santidad”, había un hombre, El Dios hecho hombre, El Hijo mismo siendo traspasado en su bendito corazón por amor y fidelidad…. cambiando la historia, muriendo por lo único que podemos morir y seguir siendo hombres….

 

El demonio le pedía lanzarse al vació, Jesucristo con picaresca mirada debió haber dicho intimamente que es precisamente lo que hizo, Dios se aventó al vació, pero no para glorificarse ante nosotros, si no para salvarnos… he allí su GLORIA, su desmesurada Gloria…

Las glorias del mundo pasaran…

CJBS

Sobre el Templo de Jerusalén

108.jpgEn la segunda tentación de Jesús, según Mateo, Cristo se niega a dar un salto temerario, esperando la salvación o el rescate por parte de Dios, por medio de sus Ángeles. Lo que Satanás quiere hacer ver como confianza en el Padre, es por el contrario una puesta a prueba de Dios, un “tentarle”.

Lo que hace Jesús es dar otro salto, el salto al abismo de la cruz, de la muerte, este es el verdadero acto de confianza en el Padre, no aquel salto que lo glorificara ante el mundo, si no aquel que demostrara su amor y confianza en la voluntad de su Padre.

Carlos Jose

Jesús en el desierto

Jesús en el desierto
Domingo I de Cuaresma Ciclo A: Mateo 4,1-11

por Abel Della Costa

Una mirada tipológica en torno a los cuarenta días del desierto

Los cuarenta días de la Cuaresma evocan, simbólicamentemente, los cuarenta días en los que Jesús permanece ayunando en el desierto, tentado por Satanás. Nosotros permanecemos cuarenta días, no repitiendo el ayuno de Jesús, sino rememorándolo, y realizando gestos penitenciales que nos permitan penetrar mejor en la gran preparación de Jesús a su Paso.

 

Pero a su vez Jesús, como bien sabemos, permanece en ayuno cuarenta días y cuarenta noches no porque sí, sino porque esa cantidad se inscribe en una figura muy repetida en la tradición del Antiguo Testamento. De todo lo que es posible señalar en este evangelio de San Mateo, me gustaría centrarme en esta figura de los 40 días y en la serie veterotestamentaria a la que alude.

 

Hagamos un rápido catálogo:

Por días:
-40 días y noches duran las lluvias del Diluvio (Gn 7)
-40 días y noches permanece Moisés, ayunando, para recibir la Ley, las dos veces (Ex 24 y Ex 34, y mencionados también en Deuteronomio)
-40 días exploran los 12 israelitas, uno por cada tribu, el país de Canaán (Nm 13)
-40 días hostiga Goliat a Samuel y su tropa, antes del célebre combate con David (1Sam 17)
-40 días dura la acción simbólica de Ezequiel acerca de la culpa de Jerusalén (Ez 4)
-40 días se le da de plazo a Nínive para convertirse

Por años:
-40 años comen los israelitas el maná (Ex 16)
-40 años dura en conjunto el éxodo, como castigo por las rebeldías de Israel (Nm 14 y 32). En Deuteronomio (2, 8, etc.) se hace alusión a lo mismo, pero poniendo más el acento en la prueba que en el castigo)
-40 años duran los reinados de David y luego de Salomón (1Re 2 y 11).
-40 años reinó Joás de Judá, que “hizo lo recto a los ojos de Yahveh todos los días” (2Re 12)
-40 años es el castigo predicho para Faraón (Ez 29)

 

Hay, por supuesto, muchos más ejemplos, no sólo en días y años, sino también en la utilización simbólica del número 40 y sus números relacionados. Sin embargo, podríamos ya señalar los conjuntos de direcciones en las que podemos ver estos 40 días y noches de Jesús. Antes de eso, me gustaría insistir en que no se trata del “significado de los 40 días”, ni muchísimo menos de algo tan amplio como sería el “significado bíblico del número 40”; se trata de un símbolo, y como tal carece de un significado preciso y único; más bien la mención de los 40 días y noches nos pone en dirección a una mirada panorámica, capaz de reunir en un solo lugar acontecimientos tan diversos como un diluvio, un castigo, un premio, etc.

 

Ahora sí, de estos pocos acontecimientos reseñados podríamos separar algunos haces:

 

-El 40 evoca un tiempo perfecto del reinado de Dios en el mundo: David, Salomón, Joás.

 

Desde esta dirección de la mirada podríamos pensar la estancia de Jesús en el desierto no como un extrañamiento o un acontecimiento peligroso, sino como una peculiar manera de realizarse el reinado de Dios, con un Jesús cuya soberanía, aunque escondida, es ya total, porque tiene a Dios como garante.

 

La misión de Jesús se nos presenta en las tentaciones como la realización de un reinado de Dios que está ya contenido en la creación, y que se cumple incluso en medio del influjo del Tentador, de la caída, de la lejanía aparente de Dios: “Dios reina, vestido y ceñido de poder…”, como dice el salmo, ayundándonos a que seamos capaces de afirmar lo que de ninguna manera vemos.

 

-el 40 evoca también un tiempo perfecto de preparación para una misión sagrada: los 40 días de Moisés antes de recibir la Ley, los 40 años del pueblo antes de recibir la tierra (en la interpretación del Deuteronomio ya mencionada). Desde esta dirección de la mirada, Jesús no se muestra como soberano sino como discípulo perfecto de Dios, al modo como se interpreta en Carta a los Hebreos: aprendió en el sufrimiento lo que implica el permanecer a la escucha (Heb 5,8)

 

La misión de Jesús se nos presenta así, no como la realización de un plan prefijado e inamovible, sino como un aprendizaje, como el ensayo de una escucha perfecta de Dios, que se llevará a cabo finalmente en el silencio de la cruz.

 

-el 40 evoca también el tiempo humanamente largo pero limitado, de la tentación, la prueba, no en el sentido anterior de la preparación sino del hostigamiento: Goliat, la duración del Éxodo en la interpretación de Números, etc… si en los dos anteriores el acento está puesto en Dios, en éste lo visible es el tentador, la figura casi naturalista del demonio en los relatos evangélicos. Es verdad que es Jesús quien se somete voluntariamente a la tentación, y es Dios quien en definitiva comanda la situación en favor de los hombres; pero en esta mirada el primer plano lo ocupa la figura de doble cara, aterradora y grotesca, del tentador. No deberíamos minimizar este aspecto de las tentaciones de Jesús, como si se trataran de un mero simulacro de tentación: que Jesús finalmente triunfe no es un resultado meramente automático; Jesús debe ingeniárselas para triunfar, debe encontrar la palabra justa con la que vencer al demonio; como en la escena de Goliat, el hecho de que sepamos de antemano que el pequeño David será el vencedor no quita a la pelea nada de su equilibrio provisorio: David podría haber sido vencido; que no lo fuera no es un automatismo del destino sino una disposición de toda el alma y de todas las fuerzas a luchar en favor y del lado de Dios.

 

Las batallas de Dios se vencen, no por magia, no por automatismo, no por destino, sino por una libre entrega de la totalidad de nuestra fuerza -poca o mucha- a los procedimientos, a menudo incomprensibles, de Dios. No vence Jesús por tratarse del todopoderoso Dios: eso haría del relato de las tentaciones una fantochada, sino porque en la debilidad de su estancia de ayuno y oración en el desierto, no guarda nada para sí mismo, deja que sea Dios quien “ponga las palabras en su boca”. Por eso más adelante, ya en plena misión, Jesús nos podrá enseñar con mucha convicción que no debemos preocuparnos en lo que habremos de decir en los tribunales, porque será el Espíritu quien hable por nosotros: él ha experimentado eso; no lo sabe ni por el catecismo ni por la ciencia divina, sino porque en esa completa disposición ha consistido su vida de Hijo eterno de cara a su Padre celestial.

 

-Y finalmente el 40 abre también la evocación de un tiempo silencioso de espera, de espera que no sabe exactamente que vendrá atrás, a semejanza de los 40 días de la paciencia a Nínive o los 40 días de exploración de la tierra prometida.

 

Imagino que el Demonio creería ser muy ingenioso diciéndole a Jesús: tírate a la piscina sin agua y que los ángeles te salgan al cruce… Jesús probablemente haya sonreído para sus adentros: para qué tentar a Dios, si ya se había tirado a la piscina sin agua, ya lo estaban sosteniendo los ángeles… la misión de Jesús es toda ella, desde cierta perspectiva, una “caída libre en el vacío”, en espera de una mano de Dios que lo sostenga, y que no se muestra ni siquiera en el instante final: “Dios mío, por qué me has abandonado”, dirá en la cruz. Pero a la vez, sigue hacia adelante el camino de esa silenciosa y paciente espera de la revelación del autentico desgnio de Dios, del inusitado y creador designio que nadie puede prever, aunque podemos con entera confinza esperar y celebrar , sin que sepamos exactamente en qué consiste.

 

Carta a los Hebreos interpretara muy acertadamente: “después de haberse dirigido en los días de la carne, con llantos y súplicas a aquel que podía salvarlo de la muerte, fue escuchado por su humilde reverencia”… ¿fue escuchado? -pensamos con sorpresa- ¡pero si murió, no fue librado de la muerte!

 

Eso dicen nuestros ojos, que aún están “en los días de la carne”. Visiblemente no fue escuchado, sino que, por el contrario, fue abandonado por Dios, herido y humillado, el castigo de los que merecían en realidad el castigo, cayó sobre él…. por eso las tentaciones de este demonio son risueñas al lado de lo que será la gran tentación de la misión entera de Jesús, de largarlo todo, patear el tablero y dejar a Dios solo, que se arregle con este mundo loco y enceguecido.

 

Y sin embargo Jesús sí que fue escuchado, fue escuchado y librado de la muerte; no de la muerte en la carne, sino de la Muerte, de su poder, de su aniquilación; fue escuchado y convertido no sólo en salvado sino en causa de salvación. ¿Y todo eso por algo en especial? No: todo eso por una mirada, por una disposición a escuchar, por un gesto de humilde reverencia: por haber respetado y no violado el silencio necesario para una espera de Dios. Ese silencio que ensaya y con el que templa su espíritu en estos cuarenta días del desierto.

 

De todas estas direcciones yo creo que esta cuarta es la que reúne y da sentido a las demás, la que muestra que la soberanía de Dios no es prepotencia, la preparación no es titubeo, la tentación no es sobremedida, sino todo ello sagrado porque en el tiempo de la espera está también el tomar contacto con lo más íntimo del silencio divino, esa intimidad de donde el propio Dios saca su Palabra, esa que no puede dejar de pronunciar.

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