SÓLO EL AMOR ES DIGNO DE FE

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Hans Urs von Balthasar† es considerado por muchos uno de los hombres mas cultos de nuestro tiempo, amigo de J. Ratzinger, gran teólogo, y un gran hombre, del cual estoy leyendo uno de sus libros mas representativos -Solo el Amor es digno de fe-, del que quiero resaltar algunas cosas a continuación, junto con algunos comentarios de mi parte (en letra mas clara):

Balthasar:

Si Dios no tiene ninguna necesidad el mundo, una vez más, ¿por qué existe éste? Sigue leyendo

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¿Mi fe o mi religión?

… Ante todo hay que tener en cuenta que el cristianismo se propone a sí mismo como una explicación de las cosas alejada de las explicaciones corrientes, incluso de las que dan las otras religiones, por eso la distinción que vale entre nosotros, no necesariamente va a valer de la misma manera para otros creyentes.

Precisamente porque para nosotros la fe es una “virtus” (una fuerza, un poder) teologal, es decir que tiene por objeto a Dios, pero proviene del mismo Dios. Normalmente tenderíamos a decir que la fe es el acto por el cual deposito mi confianza (vital, voluntaria, intelectual, afectiva) en un poder que me excede. Pero para el cristianismo, ese acto lo realiza el propio Dios en nosotros.

De allí que se haga imprescindible distinguirlo de la religión, que es un acto por completo humano. Clásicamente (de Aristóteles para acá ), la religión se la clasifica como una de las “virtutes” integrantes de la virtus cardinal de la Justicia, es decir, la segunda en orden de gravedad (primero viene la prudencia). La religión, en la definición clásica, es dar a lo divino lo que le corresponde: honor, culto, gloria, etc.

Resumiendo: la fe es un acto sobrenatural, mientras que la religión es un acto humano. Sigue leyendo

Salmo 9

Los preceptos del Señor, alegran el corazón…

El Temor de Dios

El Temor de Dios

… Uno es el miedo a que de Dios me pueda venir algo malo, y en ese sentido, al menos desde nuestra revelación, no es necesario tener miedo: nuestro Dios, todo lo que causa es para el bien de los seres humanos, bien que a veces lo tenemos oculto, pero que de todos modos sabemos que está allí.

Otro es el “temor de Dios” en el sentido bíblico, que es un don del Espíritu Santo (“espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahveh”, Is 11,2), y por lo tanto no sólo hay que tenerlo, sino que hay que pedirlo.

El “temor” en el sentido del don del E.S. es también una forma de “miedo” (por eso se llama así, si no se llamaría “patatas bravas” o “zumo de tomate” ), pero no es miedo a lo que Dios hace, sino a la diferencia radical entre nuestro ser y el de Dios. El “temor” que da el E.S. es la clara percepción de que no hay nada que le falte a Dios si no me tiene a mí, y que por lo tanto soy por completo prescindible a la realización de su ser, pese a lo cual decidió, en su suprema gratuidad, no prescindir de mí. Es consternación y terror ante la grandeza de Ser que se me acerca.

Dios es gracia y des-gracia:

gracia porque se me acerca sin que yo lo merezca, des-gracia, porque acercándoseme me quita cualquier fundamento que yo pudiera poner en mí mismo, sólo él puede fundarme, y por lo tanto quedo prendido del abismo, de su Abismo. El abismo te atrapa, y te atemoriza. Percibes que no hay verdad sino allí, pero esa verdad está tan infinitamente lejos de cuanto pudiéramos nombrar y señalar, que nos quedamos sin palabras… y el hombre, cuando se queda sin palabras, deja un poco de ser hombre, en algún sentido. El Abismo, para dar vida, aniquila.

“Misterio tremendo y fascinante”, llama a Dios la fenomenología de la religión. Si quitamos el santo temor, el temor a la santidad de Dios, no a su obrar sino a su Ser aniquilador y dador de vida, nos quedamos con una religión ñoña, cuyo amor carece de peligro… y de amor.

Si el amor no es peligroso, no es amor, sino sentimentalismo. El peligro está en que en el amor me quedo sin autosustento: ya no soy yo quien digo quién soy, sino el amado. El peligro está en que el otro me falle, no me “diga”.

El santo que ama al leproso, al pobre, al desvalido, no lo ama porque le dé besitos (aunque puede ocurrir que lo haga), sino porque recorta su ser en ese deshecho humano que pasa a ser su definición de lo que es él mismo. En el no-aceptado por los hombres esconde su propio ser, que ya no es él mismo, sino el deshecho al que ama.

Como amamos la cruz y no nos falla, pero no porque es linda, ni buena, ni agradable, ni nosotros masoquistas, sino porque en lo más bajo, en lo último que es la cruz, ya no hay posibilidad de más muerte sino sólo de vida. Esa es la paradoja que nos enseñó Jesús y que el mundo no entiende ni puede entender.

Abel Della Costa

Cuando los novios aman de verdad…

No es, tan solo, el símbolo de un compromiso,
es el signo de la ilusión, del anhelo que ambos tenemos de pasar nuestra vida juntos .
Más allá del valor “físico” que tiene mi “estrella”, y que bien sabes no es lo que más me importa,
haz comprendido que este es un objeto que usaré toda mi vida,

y te haz esforzado mucho para elegirlo.
Aunque fuese una cosa muy sencilla,
sin valor para los ojos de los comunes mortales,
bien sabes que para mi seguiría siendo
el objeto más valioso del mundo
La estrella más hermosa del cielo
y tu haz conseguido el milagro, de que brille en mi dedo.

Nuestra Señora te ha escogido,
ha permitido, que a pesar de mis muros, me hayas visto,
Ella te dio el valor que necesitaste para tomar mi mano
y el que aun necesitas, para caminar junto a mí.

Este amor es una bendición de Dios.
Nuestro Señor me ha regalado la posibilidad de conocerte
y ha transformado mi corazón,
ha elegido tu amor para transformarme
Haz sido obrero de mi sonrisa
😀

Preparaste todo con tantos detalles,
con tanto AMOR…
como solo tu lo podías hacer.
Y yo, estaba TAN emocionada y tan nerviosa
Al ver tus ojos… solo pude decir

¿Se puede poner condiciones a un amor tan grande?
¿Se puede decir PERO, al amor incondicional?

Semilla (su BLOG)

Frase del día

Lo que me hace ser lo que soy,
no es mas que la particularidad con la que
amo lo que amo, y reflejo y entiendo el amor
de los que me aman…

Soy lo que soy por que soy amado por Dios y mi familia..
al mismo tiempo que como amo y escucho ese amor es lo que soy.

CJBS

La Gracia

sigamos_la_cruz.jpg“Un día vino a verme un anciano ruso, Nicolas Rajewski. Procedía de una vieja familia aristócrata. Después de la revolución de 1917, tuvo que emigrar a Francia, en condiciones dramáticas, y se enroló en la Legión Extranjera, en la que llegó a ser oficial. La historia que contó tuvo lugar en la Legión. Ésta fue la historia: Tenía bajo mis órdenes un alemán muy “bruto” -según su propia expresión-, muy sucio y muy antipático. En uno de los combates fue herido gravemente y se avisó rápidamente al oficial, que era yo mismo. Fui a verle, aunque debo confesar que con cierta aprehensión, ya que las relaciones con él no habían sido cordiales. Ante mi sorpresa, el herido me hizo esta pregunta: ¿cree que Dios podrá darme algo de Él mismo? Yo, que no era experto en temas religiosos, me quedé atónito y le pregunté: ¿Qué significa eso para ti? ¿Qué quieres decir con eso? El alemán, gravemente herido, me dijo: Si muero ahora y aparezco ante Dios con mi corazón sucio y pecador, todos los santos me señalarán con el dedo, sentiré vergüenza y, ciertamente, no podré entrar en el cielo. Pero si Dios me da un poco de sí mismo, entonces los santos no podrán decir nada contra mí. El oficial, un poco aturdido, dijo: Seguro que Dios te dará un poco de sí mismo. Y el soldado murió”. Cardenal Christoph Schömborn en su libro Suivre Jésus au Jour le Jour

A mi modo de ver, es un relato precioso, un relato en el que se descubre el profundo deseo del alemán herido de muerte, en el que se descubre la profunda petición del soldado alemán: Señor, dame algo de ti mismo. Y Dios, que es amor, no puede darle otra cosa que amor, que misericordia y perdón. El soldado herido decía: Si Dios me da algo de sí mismo… Eso es lo que deseaba con todas sus fuerzas, eso es lo que suplicaba a Dios desde el fondo de su corazón. Pedía un poco del “sí mismo” de Dios, un poco de su misericordia, de su amor. Eso es, en definitiva, la gracia.

¿Podemos estar seguros de alcanzar la gracia de Dios? ¿Podemos estar seguros de poder vivir, en esta tierra, de la misericordia de Dios?

Cuando los jueces que juzgaban a santa Juana de Arco le preguntaron, con intención de cogerla en una herejía, si estaba segura de estar en gracia de Dios, ella, analfabeta de nacimiento, respondió con estas admirables palabras: Si no lo estoy, que Dios me ponga en ella; si ya lo estoy, que Él me guarde en su gracia. Esta joven de 21 años supo dar la respuesta correcta, indicándonos que podemos y debemos esperar todo de Dios, El Dios que nos dio a su propio Hijo, ¿cómo no nos dará todo con Él?, nos asegura san Pablo (Rm 8,32). Todo es don suyo, todo viene de su bondadosa mano. Nuestra tarea es esperar con infinita confianza la gracia, la misericordia de Dios, Padre de todos.

Ojalá sepamos vivir confiando siempre en la misericordia de Dios, ya que Él la otorga a quienes se abandonan a su corazón de Padre. Estoy delante de Dios con las manos vacías y no te pido, Señor, que cuentes mis obras sino que me revistas de tu salvación. Así se expresaba en su oración, tan sencillamente, tan profundamente, Santa Teresita del Niño Jesús.

La santa Iglesia de nuestro tiempo, peregrina aquí, en La Rioja, ha vuelto a cantar, un año más, en la Vigilia del Sábado Santo: Feliz la culpa que mereció tal Redentor… Sí, el pecado es un misterio iluminado, una herida curada por la Pascua, por la Muerte y la Resurrección de Jesucristo, nuestra esperanza y la definitiva alegría del mundo.

Con mi afecto y bendición,
+ Juan José Omella Omella