La Bendición de Jacob

Durante aquella noche, un hombre entro en la tienda de Jacob, y lucho con el hasta el amanecer.

Viendo que no podía vencerlo, le dijo: <<Dejame ir.>>

Respondió Jacob: <<No te dejare ir si no me bendices.>>

Entonces el hombre le dijo: <<Como príncipe, luchaste contra Dios, ¿como te llamas?>>

Jacob dijo su nombre, y el hombre respondió: <<De ahora en adelante, te llamaras Israel.>>

 

……. Mucho tiempo atrás, el patriarca Jacob había acampado durante la noche. Alguien entro en su tienda y lucho con el hasta el nacimiento del sol. Jacob acepto el combate aun sabiendo que su adversario era el Señor. Al amanecer, aun no habia sido vencido; y solo detuvo el combate cuando Dios acepto bendecirlo

Esa historia había sido transmitida de generación en generación para que nadie jamas olvidara que a veces era necesario luchar contra Dios. Todo ser humano, en algún momento, veía una tragedia cruzar por su vida; podía ser la destrucción de una ciudad, la muerte de un hijo, una acusación sin pruebas, una enfermedad que los dejaba inválidos para siempre, etc. En ese momento, Dios lo desafiaba a enfrentarlo y a responder su pregunta: <<¿Porque te aferras tanto a una existencia tan corta y tan llena de sufrimiento? Cual es el sentido de tu lucha?>>

Entonces, el hombre que no sabia responder a esta pregunta se conformaba. Mientras que el otro, que buscaba un sentido para la existencia, consideraba que Dios había sido injusto, y decidía desafiar su propio destino. Era en ese momento que otro fuego de los cielos descendía: no aquel que mata, sino el que destruye las antiguas murallas y da a cada ser humano sus verdaderas posibilidades. Los cobardes nunca dejan que su corazón sea incendiado por ese fuego; todo lo que desean es que la nueva situación vuelva rápidamente a ser lo que era antes, para poder continuar viviendo y pensando de la misma manera a la que estaban habituados. Los valientes, en cambio prenden fuego a lo que era viejo y, aunque a costa de un gran sufrimiento interior, abandonan todo y siguen adelante.

<<Los valientes siempre son obstinados.>>

Desde el cielo, el Señor sonríe de contento, porque era eso lo que El quería, que cada uno tuviese en sus manos la responsabilidad de su propia vida. Al fin y al cabo, había dado a sus hijos el mayor de todos los dones: la capacidad de escoger y decidir sus actos.

Solo los hombres y mujeres con la sagrada llama en el corazón tenían el valor de enfrentarlo, pues entendían finalmente que la tragedia NO era un castigo, sino un desafió.

El Señor es generoso y nos ha conducido hasta el abismo de lo inevitable, para mostrarnos que el hombre precisa escoger y NO aceptar su destino.

Dios es infinito en su misericordia, e implacable en su rigor con aquellos que no tienen el valor de atreverse.

A veces Dios nos tienta, y es necesario luchar contra el para así poder descubrir nuestro propio camino…. por que lo deseamos, y no por que nos haya sido impuesto. Y no ser unos cobardes que no saben escoger un camino diferente. Y así continuaremos esta batalla contra El…. Hasta que nos bendiga.

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