Benedicto XVI: Sin la oración, el ser humano se encierra en sí mismo

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Benedicto XVI: Sin la oración, el ser humano se encierra en sí mismo

VATICANO, 07 Feb. 08 / 09:54 am (ACI).- El Papa Benedicto XVI destacó que “sin la dimensión de la oración, el yo humano termina por encerrarse en sí mismo, y la conciencia, que tendría que ser eco de la voz de Dios, corre el riesgo de reducirse al espejo del yo”, en su homilía de la Misa por Miércoles de Ceniza celebrada ayer en la Basílica de Santa Sabina en Roma.

Tras precisar que este encerrarse en sí mismo, lleva a un ” coloquio interior (que) se convierte en un monólogo, dando lugar a miles de auto-justificaciones”, el Papa destacó que “precisamente porque invita a la oración, a la penitencia y al ayuno, la Cuaresma constituye una ocasión providencial para hacer más viva y sólida nuestra esperanza”.

Luego de explicar que la oración “es la primera y principal ‘arma’ para afrontar victoriosamente la lucha contra el espíritu del mal”, el Santo Padre subrayó que “la oración, por tanto, es garantía de apertura a los demás: quien se hace libre para Dios y sus exigencias, se abre al otro, al hermano que llama a la puerta de su corazón y pide ser escuchado, atención, perdón, a veces corrección, pero siempre en la caridad fraterna”.

“La verdadera oración nunca es egocéntrica, sino que siempre está centrada en el otro. Es el motor del mundo, porque lo mantiene abierto a Dios y por ello, sin oración no hay esperanza, sólo existe ilusión”.

“No es la presencia de Dios lo que aliena al hombre, sino su ausencia. Sin el verdadero Dios, Padre del Señor Jesucristo, las esperanzas se convierten en ilusiones que inducen a evadirse de la realidad”, precisó el Pontífice.

Benedicto XVI indicó que “el ayuno y la limosna, unidos armónicamente con la oración, también pueden ser considerados lugares de aprendizaje y ejercicio de la esperanza cristiana”. “Gracias a la acción conjunta de la oración, el ayuno y la limosna, la Cuaresma forma a los cristianos para que sean hombres y mujeres de esperanza, siguiendo el ejemplo de lo santos”, añadió.

Al hablar del sufrimiento, el Papa recordó que Cristo “sufrió por la verdad y la justicia, trayendo a la historia de los seres humanos el evangelio del sufrimiento, que es la otra cara del evangelio del amor. Dios no puede padecer, pero puede y quiere com-padecer” “Cuanto más grande es la esperanza que nos anima, mayor es la capacidad de sufrir por amor a la verdad y al bien, ofreciendo con alegría las pequeñas y grandes fatigas de cada día, de modo que participen del gran com-padecer de Cristo”, agregó.

Tras recordar que en estos días se celebra el 150º aniversario de las apariciones de la Virgen de Lourdes, el Papa terminó invitando a “meditar en el misterio del compartir de María los dolores de la humanidad”.

Antes de la Eucaristía, en la Iglesia de San Anselmo hubo un momento de oración, al que siguió una procesión penitencial hasta la basílica de Santa Sabina, en la que participaron cardenales, arzobispos, obispos, los monjes benedictinos de San Anselmo, los padres dominicos de Santa Sabina y algunos fieles laicos.

AciPrensa

3 comentarios

  1. ¡Hola! ¿Qué tal? Acabo de regresar de los EE. EE. de San Ignacio y de vacaciones y ya me voy a experiencia de hospitales, pero, a propósito de esta nota tuya, te comparto una cita sobre la oración:

    ‘Lo enorme de esta experiencia, que todo lo centra en una especie de temblor, es lo siguiente: yo puedo dirigirme hacia ese secreto o Misterio que todo lo abarca, que todo lo lleva y todo lo penetra, que se distancia de todo y, sin embargo, lo asume todo consigo; yo puedo invocarle, puedo orar. Yo sé que cuando viene a realizarse ese encuentro orante, ello se debe una vez más a la acción de ese mismo Misterio. Más aún, este Misterio actúa de tal forma que, cuando yo me encuentro ante él, siendo distinto él, introducido en mi propia realidad, cuando yo me entrego a él, no me pierdo, sino que, por el contrario, vengo a convertirme en alguien que participa de este Misterio infinito. Yo experimento (a través de eso que nosotros, los cristianos, llamamos gracia) que este Misterio, para ser él mismo, no necesita alejarse de mí en una distancia infinita, sino que, al contrario, él mismo se entrega a nosotros, para nuestra plenitud.
    A los cristianos les resulta prohibido (en una prohibición que ha de tomarse totalmente en serio) contentarse con algo que sea menor que la infinita plenitud de Dios, les está prohibido instalarse en lo finito de un modo definitivo y feliz, contentándose con la estrechez, pensando, con una modestia mentirosa, que Dios no puede tomar en serio a esta criatura finita que somos nosotros, aunque estemos lastrados por mil condicionamientos. Esto significa no sólo que el mundo ha empezado a encontrarse a sí mismo en el hombre (empezando por mi causa a ser también de otra manera), sino que Dios ha comenzado también a venir al hombre y el hombre a ir hacia Dios.’

    Karl Rahner, SJ.

    ¡Saludos!

  2. Gracias Ululatus por la reflexión de Rahner… un dia de estos la publico en portada.

    Un abrazo!

  3. […] 30. https://lasbodasdecana.wordpress.com/2008/02/07/benedicto-xvi-sin-la-oracion-el-ser-humano-se-encierr… […]

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