Meditación de una cruz y una obra.

En la industria de la construcción con la que estoy familiarizado, uno se percata de como la mayor parte de las veces los trabajadores malgastan y malogran los proyectos y las obras. He sentido en carne propia la sensación de impotencia ante estas situaciones,, como algo perfectamente concebido es destruido por la estupidez y necedad humana. He observado también fuera de este ámbito, una gran frustración ante la impotencia del amor.. la impotencia de no poder salvar la vida de quien se quiere, la impotencia de no comprender el fin de algo que pareciera estar hecho para durar toda la vida, una impotencia ante la maldad que corroe lo que uno ama, que lo corroe a uno mismo y le impide amar.. la tristeza en los ojos enfermos de aquellos que esta noche,… dirán un adiós a los que aman por ultima vez, aquellos que con sus lágrimas presencian el final de lo que decía “eternidad”… observo manos capaces de trabajar y proteger… robar y matar… veo inteligencias destinadas a cuidar y crear, destruir y poseer…, veo en el amor una inutilidad, una melancolía, y una frustración de tal carácter que me hacen pensar con potencia “no vale la pena amar, por que no puedo protegerlo, no puedo, soy impotente para que el amor triunfe”. Solo veo debilidad en el amor… ¿de que sirve todo, si al final muere? ¿de que sirve, si solo quien tiene el poder.. es capaz? Solo quien es poderoso puede, y quien puede puede dentro de su poder garantizar humanamente todo lo que pueda rescatar -aun que sea momentáneamente- algo del amor y la belleza de lo querido. Y grito al cielo ante el silencio del “impotente-omnipotente”…. grito a ese Dios que promete, pero no comprendo.. grito que ya no quiero querer, por que es inútil es impotente es .. simplemente muerte.

Quizá, solo quizá estos pensamientos que se hunden en mi cabeza tienen un motivo muy especial, y es cuando después de odiar el amor por ser impotente, comienzo a comprender como tal vez.. y solo tal vez lo que alguna vez eternamente repetida, Dios puede, pudo y siente con su obra. Al vislumbrar la frustración de Dios ante la perfección de su obra creada malgastada por su libertad… observar las mismas manos que yo observo y que fueron creadas para proteger y amar… destruir y odiar… la inteligencia que fue pensada para buscar la verdad, ensombrecerse en pasiones inútiles.. el cuerpo tan bellamente amado por Dios… envilecerse de esclavitud animalesca.. y tal vez veo, una lágrima, una melancolía y una impotencia del todopoderoso ante su creación puesta en manos de la libertad de sus “hijos”.

¿Que puede hacer Dios ante tal situación?… nada, igual que el hombre mínimamente bueno o amante de la verdad puede hacer ante el espectáculo del mundo .. pero tal vez y solo tal vez Dios tiene algo mas que decir y callar mi soberbia boca.. y lo dijo…lo hizo.. lo realizo.

Cuando el mal, cuando la amalgama de obras y bellezas desechas en idiotez y embriaguez solo gritan muerte, solo ahorcan el amor y se burlan de el, escupiéndole purulentas ampollas enfermas físicamente, espiritualmente, entre canceres y hambres, entre odios y discriminaciones.. cuando solo el amor podía esperar lentamente su muerte.. irrumpe una cruz. Una cruz que no grita, no impone, solo anuncia.. anuncia el irreverente, casi magistralmente desquiciado movimiento de Dios, en vez de reconstruir su creación destruyéndonos… en vez de destruir nuestra libertad… decide jugar con el dolor, decide seguir el juego, la guerra… cargando con todo ello y colgándolo en la fortaleza casi inconcebible.. de Aquel que no se hinca ante el dolor… de aquel que callado, no por que no tenga nada que decir, si no por que su silencio habla precisamente a aquel mal que solo quiere tener la razón, ¿y que dice? Yo soy… amor y por eso acompaño… lo que YHVH bien entendido significa..

¿Y por que acompaña? por que ante la megalómana muerte que extravío y perdió el proyecto de total belleza y amor que Dios concibió… Jesucristo sabe que la única manera de que el amor triunfe no es reconstruyendo como la muerte… destruyendo todo a su paso, si no muriendo con el corazón henchido de amor… solo muriendo EN amor, aun que la muerte parezca golpear se puede proclamar proclamar, en cada vida, en cada corazón, en cada respiro.. ¿y que proclamamos? el terco y obstinado corazón que no se dobla ante el dolor, no se dobla ante la muerte.. en esa proclamación esta su fuerza… por que quita a la muerte todo su poder…. el poder de hacernos callar, por que el amor es palabra, es decir… es proclamar lo que hemos visto… ¿y que hemos visto? A nuestro Dios, despojándose de su condición divina como siervo, humillándose y tomando en sus propias manos el amor que no se dobla ante el dolor.. ni ante la muerte.. eso .. no hincarse ante la maldad… no dejar de proclamar, de amar.. si no ENTREGARSE a esa muerte con el corazón repleto de amor, terca, tensa y obstinadamente… eso es lo que hizo nuestro Dios, ese es el único poder que tenemos sobre la muerte, el dolor y la maldad.. eso es lo que nos hace hijos de Dios, por que fue el camino que Jesucristo nos enseño

CJBS

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