Una carta de Plinio el Joven a Trajano

Cayo Plinio Cecilio Segundo, mas conocido como Plinio el Joven.

Este autor nació en Como, hacia el año 61 d.C., en una familia noble. Como los muchachos que estaban destinados al orden senatorial y al trabajo en la vida publica, recibió una buena formación en retorica y leyes en Roma. Estudio con Quintiliano, uno de los maestros mas insignes del momento. A la muerte de su padre, fue a vivir con su tío matero, Plinio el Viejo, que lo adopto como su hijo y le dejo sus bienes cuando murió el año 79 en la erupción del Vesubio. A partir del año siguiente, comenzaba su actividad publica como abogado, en la que tuvo gran éxito, por lo que su fama se fue acrecentando con rapidez.

Hacia el año 82 comenzó una brillante carrera política. Desempeño la cuestura, el tribunado y la pretura. En el año 100 obtuvo el consulado bajo el imperio de Trajano, y gozo de la amistad y confianza del emperador. Para agradecerle los favores que le habían sido dispensados escribió entonces el Panegirico de Trajano, la única obra oratoria que se ha conservado de el. Esta pieza literaria es de un valor singular, con indicaciones precisas y muy valiosas para la historia, acerca de los tres primeros años del reinado de Trajano, y con una información preciosa sobre la vida y las instituciones del Imperio: administración jurídica y financiera, funciones del Senado, juegos, triunfos, etc.

En torno a los años 112 y 113 alcanzo la cumbre de su carrera publica al ser nombrado legado imperial para las provincias del Ponto y de Bitinia.

En esa época publico sus Epístolas, agrupadas en nueve libros. Aunque la posteridad ha apreciado sobre todo su valor documental, estas cartas personales contienen numerosos elementos retóricos y poéticos. Toma a Cicerón como modelo, aunque las circunstancias históricas y los gustos literarios de las épocas respectivas son muy distintos.

A estos nueve libros de cartas se añadió un décimo, de incalculable valor histórico, en el que se recopila su correspondencia con el emperador Trajano. En el se alternan las consultas de Plinio sobre cuestiones concretas y las respuestas del mas alto mandatario Romano.

Precisamente una de esas cartas que Plinio escribe a Trajano desde Bitinia constituye un documento excepcional sobre la rápida expansión de los discípulos de Cristo, y el fuerte arraigo de la creencia en el carácter divino de Jesús, compartida por jóvenes y ancianos, hombres y mujeres, gentes de la ciudad y del campo, personas de todas las clases sociales. Vale la pena gastar unos minutos en leer esa carta completa que dice así¹:

«Maestro, es regla para mi someter a tu consideración todas las cuestiones en las que tengo dudas. ¿Que podría hacer mejor para dirigir mi inseguridad o instruir mi ignorancia?…

Nunca he participado en las investigaciones sobre los Cristianos. Por tanto no se que hechos ni en que medida deban de ser castigados o perseguidos. Y con no pocas dudas me he preguntado si no habría de hacer diferencias por razón de la edad, o si la tierna edad ha de ser tratada del mismo modo que la adulta; si se debe personar a quien se arrepiente, o si bien a cualquiera que haya sido Cristiano de nada le sirva abjurar, si ha de castigarse por el mero hecho de llamarse cristiano, aunque no se hayan cometido hechos reprobables, o las acciones reprobables que van unidas a ese nombre.

Mientras tanto, esto es lo que he hecho con aquellos que me han sido entregados por ser cristianos. Les preguntaba a ellos mismos si eran cristianos. A los que respondían afirmativamente, le repetía dos o tres veces la pregunta, amenazándolos con suplicios: a los que perseveraban, los he hecho matar. No dudaba, de hecho, confesaran lo que confesasen, que se los debiera castigar al menos por tal pertinacia y obstinación inflexible.

A otros, atrapados por la misma locura, los he anotado para enviarlos a Roma, puesto que eran ciudadanos romanos. Bien pronto, como sucede en estos casos, multiplicándose las denuncias al proseguir la indagación, se presentaron otros casos diferentes.

Fue presentada una denuncia anónima que contenía el nombre de muchas persona. Aquellos negaban ser cristianos o haberlo sido, si invocaban los nombres de los dioses según la formula que yo les impuse, y si ofrecían sacrificios con incienso y vino a tu imagen, que yo había hecho instalar con tal objeto entre las imágenes de los dioses, y además maldecían a Cristo, cosas todas ellas que me dicen que es imposible conseguir de los que son verdaderamente cristianos, he considerado que deberían ser puestos en libertad.

Otros, cuyo nombre había sido dado por un denunciante, dijeron que eran cristianos, pero después lo negaron. Lo habían sido, pero después dejaron de serlo, algunos al cabo de tres años, otros de mas, algunos incluso por mas de veinte. También todos estos han adorado tu imagen y las estatuas de los dioses y han maldecido a Cristo

Por otra parte, estos afirmaban que toda su culpa o su error había consistido en la costumbre de reunirse determinado día antes de salir el sol, y cantar entre ellos sucesivamente un himno a Cristo, como si fuese un dios, y en obligarse bajo juramento, no a perpetuar cualquier delito, sino a no cometer robo o adulterio, a no faltar a lo prometido, a no negarse a dar lo recibido en deposito. Concluidos esos ritos, tenían la costumbre de separarse y reunirse de nuevo para tomar el alimento, por lo demás ordinario e inocente. Pero que habían abandonado tales practicas después de mi decreto, con el cual, siguiendo tus ordenes, había prohibido tales cosas.

He considerado sumamente necesario arrancar la verdad, incluso mediante la tortura, a dos esclavas a las que se llamaba servidoras. Pero no logre descubrir otra cosa que una superstición irracional desmesurada.

Por eso, suspendiendo la investigación, recurro a ti para pedir consejo. El asunto me ha parecido digno de tal consulta, sobre todo por el gran numero de denunciados. Son muchos, de hecho, de toda edad, de toda clase social, de ambos sexos, los que están o serán puestos en peligro. No es solo en la ciudad, sino también en las aldeas y por el campo, por donde se difunde el contagio de esta superstición. Sin embargo, me parece que se la puede contener y acallar. De hecho, me consta que los templos, que se habían quedado casi desiertos, comienzan de nuevo a ser frecuentados, y las ceremonias rituales, que se habían interrumpido hace tiempo, son retomadas, y que por todas partes se vende la carne de las víctimas, que hasta ahora tenían escasos compradores. De donde se puede concluir que gran cantidad de personas podría enmendarse si se les ofrece la ocasión de arrepentirse» (CAYO PLINIO CECILIO SEGUNDO, Epistolarum ad Traianum Imperatorem cum eiusdem Responsis liber X, 96.)

¹ Rabbi Jesus de Nazaret; FRANCISCO VARO

14 comentarios

  1. hola todo lo que eleido de trajano siempre me aparecido poco por eso quisiera ber la pelicula del los que eleido muy bueno.

  2. gracias por esta carta, es la primera vez que leo algo acerca de jesucristo que de testimonio de el el la historia,muchas gracias.

  3. con un corazon agrdecido, muchas gracias.

  4. quisiera saber si existe algun historiador que de testimonio de la resurrección como hay historiadores que dan testimonio de la exixtencia de cristo? creo que esto esta entorpeciendo mi fe, serian tan amables de contestarme en el mail, bueno si esto no tiene ningun costo, es que soy una persona de muy bajos recursos

    • Estimado Dario: Si buscas la verdad ya esta en la red y es gratis. Entras en:Biblioteca Pleyades.net y encontraras mucho material acerca de ese tema. Especialmente la investigacion de Nexus revista de Autralia por Tony Bushbay, y otras paginas que te aclaran lo que sucedio. Puedo enviarte algunos temas si asi lo desas. Espero haberte ayudado y lo seguire haciendo con el favor de el Verdadero DIOS.

  5. Esta carta es maravillosa.
    Nunca he dudado de Jesucristo, pues vive en mi corazón, y esta carta solo reafirma mi compromiso con El, y mas despues de leer esta parte:
    “cosas todas ellas que me dicen que es imposible conseguir de los que son verdaderamente cristianos”

    Gracias por darse el tiempo de compartir estas cosas.
    Saludos

  6. Es un excelente material para analizar en clases de historia, como documen to rico en detalles y formas de la roma imperial. El analisis de texto sigue siendo un buen recurso y ésta carta destaca por ello. Gracias

  7. Leí por primera vez acerca de esta carta en el libro de Josh Mc Dowell “Evidencia que exige un Veredicto”.

    La segunda vez fue en un libro que adversa al Señor de Morton Smith “Jesús el Mago”.

    Ahora, estoy escribiendo un libro sobre Nuestro Señor Jesús y dado que este evento es uno de los más tempranos argumentos a favor de la Divinidad del Maestro y que Morton Smith impide la reproducción decidí incorporar su trabajo.

    Mi libro se titula “Yeshúa Beor Jesús con Luz” y procuraré difundirlo por toda forma, libro virtual gratis y también estoy gestionando una pequeña producción con una editorial para publicarlo con fines de venta, conforme la voluntad del Señor lo permita.

    El interés es la comisión evangélica del Rabí Galileo.

    A Ud. ya Dios le ha bendecido con su trabajo en su causa y le deseo que El siga resplandeciendo su rostro sobre su destino.

    Sinceramente,
    BEOR

  8. Espero su pronunciamiento; Dios permita sea favorable.

    BEOR, mi acrónimo es una palabra hebrea, cuyo significado es con luz, y la he encontrado por lo menos 4 veces en la Biblia; concretamente en los Salmos y en el libro del profeta Isaías.

    Que la luz de Jesús irradie con toda su benevolencia sobre Ud.

  9. El texto tiene partes mal traducidas, todavia no se sabe si es religión o no, está empezando una cristología…

    Las servidoras que se torturan son grandes dirigentes mujeres, las diáconas.

    Si quereis el texto con una traducción mejor avisadme😛.

    • Muy buenas.

      Me he entristecido un poco cuando uno de los que postearon escribió que “es la primera vez que leo algo acerca de jesucristo que de testimonio de el el la historia…”

      Hay montones de historiadores que testimonian la existencia de Jesús, el Cristo, y un millar de pruebas que lo atestiguan, que hoy todavía conservamos. Que Jesucristo existió realmente, es indudable; y ningún historiador, por ateo que fuera, podría negarlo en su sano juicio.

      Por testimonios de historiadores como Eusebio de Cesarea, Hesiquio, Plinio, Lactancio, Osorio y algunos anticristianos hasta la médula como Tácito, Suetonio o Celso; hoy seguimos con nuestra fe los cristianos. Si nuestra fe no tueviese un sustento histórico REAL, vana es nuestra fe, que diría san Pablo. Investiguen sobre ello.

      De la Resurrección de Cristo, respondiendo a lo que preguntó alguien allá arriba; sólo fueron testigos los soldados que custodiaban al sepulcro. Y desgraciadamente, ninguno fue historiador. Pero, por lo mismo que te ocurre a ti (que si no tienes evidencia de su Resurrección, se te tambalea la fe) Cristo se apareció y obró milagros tras su Resurrección, después ascendió a los cielos a la vista de sus testigos y después envió al Espíritu Santo sobre la Iglesia naciente. Ellos transmitieron el mensaje de la célebre Resurrección de Cristo; y por ellos y los textos inspirados del NT conocemos la verdad de la Resurrección directamente. De todas formas, otras vías nos prueban la evidencia de este hecho. Y es que (por motivos que no voy a exponer ahora en el mensaje, se haría muy largo) ERA NECESARIO QUE CRISTO RESUCITASE. SI LO PONEMOS EN DUDA, ENTRE PARÉNTESIS, ¿QUÉ CREEMOS? “Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe, y somos los más miserables de todos los hombres” (San Pablo).

      A otro mensaje respondo. “Servidoras”, en efecto, es palabra mal traducida del texto original. Pero estoy seguro de que el autor lo ha transcrito así, para no entablar dudas en el lector.

      En efecto, en el mensaje original latino, no aparece la palabra “servidoras” por ninguna parte. En su lugar está escrita la palabra “ministras”; en griego “diaconisas” (no diáconas…). Este texto y otros muchos, sin embargo, han sido empleados por reaccionarios para hacer valer el sacerdocio femenino, sosteniendo que ya en la antigüedad se ordenaron diaconisas (primer grado de sacerdocio ministerial). Sin embargo, entonces ya había una jerarquía definida (aunque se empeñen algunos críticos protestantes en negarlo, por conveniencia con sus creencias), como lo testimonian las cartas de san Ignacio de Antioquía (tercer obispo de aquella región, después de san Pedro) y la primera Y ÚNICA CARTA (las demás se le atribuyen a él, pero no está claro que sean suyas. Otras como las pseudoclementinas, de creencias arrianas y completamente heterodoxas, no hay duda que no fueron de su puño y letra, pues fueron redactadas 300 años después de la muerte de éste célebre papa) de san Clemente romano a los Corintios, hacia el año 96, poco antes del fin de la persecución de Domiciano.

      Las diaconisas probablemente fueran instituidas en las después denominadas órdenes menores de acólito y lector. Este ministerio extraordinario, aún hoy, en el rito occidental de la Iglesia católica, puede ser ejercido por mujeres, PERO NO POR ELLO SON ORDENADAS SACERDOTISAS; aunque podrían adquirir válidamente el título de “ministras”. No obstante, si fueron ordenadas, perderían la sucesión apostólica; siendo inválido el sacramento y siendo obrado fuera de la comunión con la Iglesia.

      Un saludo.

  10. De todas formas, excepto esa palabra, “Elberond”, la traducción es excelente. Es de las mejores que he visto, y es justo la que utiliza Ruiz Bueno en su recopilación de “Actas de los mártires”.

  11. Como puede verse en esta carta de Plinio el Joven, en el año 112 todavia no existia iglesia cristiana o catolica en Roma, no entiendo por que se empeñan en decir lo contrario los llamados cristianos catolicos. Ya se sabe q Constantino fue quien legaliso las religiones en el imperio Romano,beneficio a los cristiano por el cargo de conciencia despues de matar a su propio hijo por instancia de su 2da esposa, la madrastra de este. Esto ocurrio despues de 325 DC, fecha en q se tiene historia de la presencia de Iglesia Cristiana en Roma, ya q la religion oficial era en esa epoca el MITRAISMO, de la q se tomaron la mayoria de las costumbres catolicas. no cristianas.

    • Don José… Siento contradecirte… con argumentos históricos, claro.

      1º. Esta misma carta (no te he entendido bien, supongo. Si no… no consigo vislumbrar tu reflexión…) da testimonio de que ya había una Iglesia católica definida. Si Plinio manda una carta a Trajano preguntando qué debe hacer con los cristianos, ¿de dónde te sacas tú que no había cristianos? Es de dementes concluir esa sentencia teniendo enfrente un documento absolutamente veraz que la refuta.
      PRIMERA LECCIÓN: Iglesia son todos los bautizados, somos. Luego, sí: HABÍA IGLESIA.
      También había Jerarquía. Son los apóstoles, encabezados por Pedro. Lo testimonian los Evangelios y los Hehos de los Apóstoles. Si por algún extraño prejuicio relegas a la incertidumbre las Sagradas Escrituras, sírvante los Anales de Tácito o la Historia eclesiástica de Eusebio de Cesarea: los apóstoles dirigían a la Iglesia en tremas de doctrina y de moral ya entonces, como se trataba en el Concilio de Jerusalén del año 49, presidido por Pedro.
      Entonces también había Jerarquía, en el 112. Lo testimonian mil historiadores y la carta a los corintios del Papa san Clemente I y las cartas de san Ignacio de Antioquía.
      Había Iglesia en Roma muchos años antes, como lo testimonian las cartas a los romanos de san Pablo. Están dirigidas a una ferviente comunidad católica que nace en Roma. Si no, lée.

      2º. Si con lo de Constantino te refieres al asesinato de Crispo, su hijo, que sepas que fue discípulo del célebre orador Lactancio. Él tiene una recopilación histórica titulada “De mortibus persecutorum” (Sobre la muerte de los perseguidores). Allí testimonia, coincidiendo con Eusebio de Cesarea, antes citado, que la conversión de Constantino fue debido al favor divino obtenido en la batalla del puente Milvio, emprendida contra un pretoriano (no me acuerdo del nombre y yo no te lo voy a mirar, lo buscas tú) que se levantó contra el poder. Puedes creerlo o no; las evidencias históricas lo aseguran. Allá tú y tu conciencia.

      3º. No sé yo dónde has estudiado Historia tú, hijo, pero te han lavado el cerebro. Lee a los historiadores, y no manuales ideologizados que no merecen credibilidad.
      En el año 325, justo, es convocado un Concilio ecuménico en Nicea. Él da el discurso de apertura, pidiendo (se estaba tratando el tema del arrianismo) que se llegue a un acuerdo y se obtenga la verdad sobre Dios y su Iglesia. Lo recoge, de nuevo, Eusebio de Cesarea.
      Conclusión: YA SE TOLERABA EN EL 325 A LA IGLESIA EN EL IMPERIO ROMANO.
      Es más, mucho antes. También tenemos constancia de que ÉL MISMO convocó un sínodo en Arlés (Italia) en el 314 para tratar el tema de los donatistas. Luego ya en el 314 se toleraba el cristianismo. Podría citarte mil fuentes (pero lo vas a hacer tú) y demostrarte que ya se toleraba en el Imperio de Occidente (en la época de Constancio Cloro) el cristianismo. Que dirigiendo el Imperio romano de occidente Constantino en el 311 cesó la última persecución; que en el 313 por el famoso edicto de Milán (famoso para todos menos para ti) se tolera formalmente el cristianismo en el Imperio y en el 323 se impone Constantino sobre Licinio (Augusto de Oriente) y cesan las persecuciones en el Oriente.

      ASÍ QUE, HIJO, SIN COMENTARIOS ACERCA DE TU FORMACIÓN.

      Saludos.

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