Entintacion

jesus190jx6.jpgUsé la palabra “entintación” para que sonara a “Encarnación”, así que en vez de hablar de la entintación voy a empezar por hablar de la Encarnación:

La Encarnación es un hecho que ocurre en un momento concreto de la historia, el año 6 a.C, con la concepción de Jesús en el seno de María: la Nube de Dios cubre con su sombra la Tienda del Encuentro que se hallaba peregrina en Nazaret en ese momento, y en esa Tienda Dios se sienta a conversar con los hombres, con todos los hombres, cara a cara, como lo había hecho, por excepción y para dejar sentado un precedente, 1200 años antes en la otra tienda del encuentro, la de lona, con Moisés. La Encarnación es un hecho puntual, ocurre una sola vez.

Pero la Encarnación nos revela también los métodos de Dios, mejor dicho, el método, porque tiene uno solo, porque Dios es Uno (“Escucha, Israel, El Señor nuestro Dios es SOLAMENTE UNO” ) y en Dios TODO es UNO. Nos muestra el modus operandi de Dios. Nos dice que en definitiva todo ese modo tan raro como Dios se comportaba con los antiguos y todo ese modo tan raro de moverse en el mundo en relación a nosotros, todo eso que no lo hace parecer tan Dios como los falsos dioses, y que largamente nos acostumbra a verlo en el Antiguo Testamento; todo eso, en definitiva, es el proyecto de Dios de hacerse hombre. Un Dios que desde siempre quiere ser hombre no actúa como los dioses que viven en el Olimpo, sino que actúa como nuestro Dios.

Todo eso que Dios vino haciendo en la historia y sigue haciendo en la historia es la Encarnación. Porque la Encarnación es un hecho que ocurre en un momento, pero es también el proyecto, y el modus operandi de Dios.

Tan difícil, tan inconcebible es esto, Dios tiene que estar tan loco, con una locura inclasificada, para ser, querer y hacer eso, que cuando lo queremos decir solamente podemos usar el lenguaje poético, que casi roza el absurdo, como en la liturgia:

«pecado de Adán ciertamente necesario porque a través de él nos vino Cristo, el Salvador»

Eso lo decimos en el Pregón Pascual, y nos quedamos tan tranquilos, con la velita en la mano. ¡Y tendríamos que salir corriendo del templo, gritando «yo soy cuerdo, con este Loco no quiero tener nada que ver, enciérrenlo»!. ¿Cómo va a ser necesario un pecado, que es lo que no encaja en el proyecto de ningún hombre ni de ningún dios, que es lo que anda suelto y carente de sentido, lo libre por excelencia, con una libertad torcida y que no puede enderezarse de ninguna manera?

Y sin embargo, desde el primer momento de la historia Dios puso las bases de la Encarnación: aceptó todo lo nuestro, todos nuestros delirantes proyectos, nuestra megalomanía, todo para poder encarnarse:

«Una esposa que te ame,

mi Hijo, darte querría;

y en ese dicho que dijo

el mundo creado había» (S. J. de la Cruz)

A Dios no se le ocurrió la encarnación como última solución desesperada de un dios impotente que ya no sabía qué más hacer con el hombre para salvarlo, sino que desde el primer momento asumió cada realidad y cada acción como un momento de su deseo eterno de ser hombre. Y es así como hasta lo Torcido, lo Deforme, el pecado, incluso eso entró dentro de lo que Dios asume como parte (en este caso como motivo) de la Encarnación.

El himno de la carta a los Filipenses, capítulo 2, muestra incluso que la propia muerte de Cruz no es un accidente en la vida de Jesús (y que por lo tanto las cosas podrían haber sido de otro modo), sino que es llevar la Encarnación hasta el extremo:

Se despojó de su condición de Dios, haciéndose de presencia de hombre, y se humilló a sí mismo con una muerte, y una muerte de cruz. Por eso resultó el Exaltado, el que en la Cruz atrae hacia Él, en la que recibe de nuevo su Nombre eterno: El-Nombre-que-está-sobre-todo-Nombre. ¿Eres tú Jesús? YO SOY. YAHVEH: EL Nombre Sobre Todo Nombre.

(no lo puse entre comillas porque es una mezcla de Filipenses 2 con la Pasión de San Juan)

La Encarnación se hizo para la Cruz, y la Cruz para llevar la Encarnación hasta el extremo, para que no quede ni un milímetro de carne sin realizar, sin que sea llevada hasta el Trono de Dios.

******

Si esto es así, si la Encarnación es el modus operandi de Dios, su locura, no podemos menos que esperar que todo lo que hace Dios se parezca a la Encarnación. Porque Dios no actúa de mil maneras sino de una única manera, porque es UNO.

Así que si quería dejar su Palabra por escrito, la tenía que dejar al modo de la Encarnación, no al modo como comunican su palabra los otros dioses, los del Olimpo y el Wallhala, el de Medina y la Meca, lo falsos dioses. Sino al modo como Él habla, encarnándose. Así que si dejó su Palabra, sólo pudo ser “entintándose”:

El Verbo se hizo tinta, y plantó su Libro entre nosotros

Es el Misterio de la entintación: que Dios asumió toda la palabra humana, menos el error. Pero incluso el error está incluido en ese misterio, lo está al mismo modo que el pecado está incluido en el misterio de la Encarnación: como motivo. Dios se hizo hombre para librar del Pecado, y habló en el Libro para librarnos del Error.

Un abrazo

Abel

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