La Debilidad de Dios

Bueno, no sé si exactamente puede decirse que “se habla mucho” de ella; yo personalmente hablo mucho de ella, sí, y creo que es una de esas grandes intuiciones de San Pablo un poco olvidadas por la tradición teológica (al menos la nuestra), porque cuesta encajarla en el esquema lógico.

A priori parece difícil compaginar esto de un “Dios débil” con la afirmación con la que empieza el Credo: “Creo en Dios Padre todopoderoso…”.

No te puedo decir lo que en general se quiere decir, pero sí intentar justificar con qué interés uso yo la expresión, que forma parte de mi vocabulario teológico básico.

Pienso que el más grande problema que arrastra el hombre es el del poder, es más, casi podríamos ver la génesis del poder en el relato de Adán y Eva, como la primera consecuencia del pecado: “sentirás atracción por tu marido, y él te dominará”, a la vez que “te ganarás el pan con el sudor de tu frente hasta que vuelvas al polvo del que fuiste formado”, y también: “[a la serpiente] tú le acecharás el talón mientras ella te aplasta la cabeza”.

Como si las relaciones “naturales” de señorío del ser humano sobre la tierra a la vez que la ausencia de poder en la pareja, que había planteado el relato de la Creación, hubieran quedado fundamentalmente invertidos: aparece la dimensión del dominio en la vida humana, a la vez que es la tierra quien se enseñorea del hombre, y esa relación casi de “compincherismo” de la serpiente (“el más ‘arum’ de los animales del campo que Dios había hecho”) con los dos seres humanos (que “estaban ‘arum’ y no se avergonzaban”), que evoca una convivencia con los seres de la tierra, se vuelve la rivalidad del hombre con un feroz, y hasta endiosado, enemigo.

Yo creo que si no tuviéramos idea de la noción de “pecado original” podríamos deducirla perfectamente viendo la imposibilidad humana de controlar el poder, el propio poder, y el poder de los elementos, y el poder circulando entre, y desfigurando, todo intento de convivencia.

Las palabras mismas, el único refugio exclusivamente humano en los límites del mundo, se resuelven en una permanente lucha por la razón, por “tener razón”, y la Verdad deviente así un arma poderosa, que termina aniquilando los genuinos ideales humanos de cambiar el mundo, de transformarlo a imagen suya, como nosotros somos imagen de Dios.

Frente a esto, la afirmación de que Dios es “todopoderoso”, puede resultar problemática: ¿sobre qué imagen del poder estamos pensando el todopoder?

En Jesús, Dios mismo se encargó de revelar una cara del poder que, como la cara oculta de la luna, no podíamos ver desde la caída: la cara del poder como capacidad -y posibilidad real- de servir, de desaparecer el “sí mismo”: porque puedo, es que puedo servir.

En el fondo, en el gran sueño humano, en las mejores utopías políticas y económicas intuíamos que el poder debía tener la cara oculta del servicio…. pero no veíamos la manera de realizarlo -en el sentido propio de “hacerlo real”- sin que ese servicio desfigurara en “sírvanme a mí, que yo me encargo del resto”.

En Jesús actuó el todopoder de Dios, pero actuó a la manera de la debilidad: no sólo lo mataron, sino que nunca intentó convencer a nadie de nada, nunca intentó hacer de la vida del otro un instrumento para ninguna cosa como no fuera que el otro se sintiera a gusto con él (“Señor, ¿a quién iremos? sólo tú tienes palabras de vida eterna”), y nunca prometió grandes cosas, sí en cambio, lo que tanto buscamos e imposibilitamos nosotros mismos: “Si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.” ¡cenar con él!!! ¿tanta lucha, tanta guerra cotidiana que si la fe sí, que si la fe no.. por una cena? Sí, exactamente por una cena, por un Vino Nuevo que beberemos juntos.

Es que en el fondo las verdades que buscamos son las verdades del encuentro, el simplemente estar al lado de gente a la que quieres, sin ningún otro tipo de aspiración ni deseo… Parece poco, pero es lo que verdaderamente vale, y lo que no podemos organizar por nosotros mismos. Somos capaces de controlar la fisión nuclear, pero no somos capaces de sostener una vida de encuentro con aquellos que queremos y nos quieren.

Él habla de eso, de ese no-poder, de tan sólo estar juntos los que se quieren. Y no sólo lo habla, lo practica, lo lleva a término, la noche misma anterior a su pasión, sin ningna angustia, sin ningún apresuramiento, simplemente cuando todo estaba cumplido, se levanta y sigue adelante, a lo que le espera a la debilidad en un mundo fuerte.

Escribe en la arena mientras la gente religiosa se ocupa de la adúltera… pero no escribe para matar el tiempo, ni escribe los pecados de los que están allí, escribe dibujitos, porque ante el drama humano a veces no hay nada para decir ni agregar, ni siquiera siendo todo un Dios todopoderoso, la tragedia de una libertad que hace historia, que deja una historia irreversible tras de sí no siempre puede ser reparada -más bien casi nunca-, simplemente estar al lado y no abandonar a la adúltera. Y todos comprenden, los más viejos primero -que llevaban más años hablando- que a veces simplemente lo único verdadero es callarse, y se van porque no saben hacerlo, como me pasa a mí.

Y va a la cruz, y siente el abandono de Dios, porque toda palabra divina queda muda ante Dios mismo condenado a muerte, y no abandona él al Padre, no se retira del juego, al contrario, entrega el espíritu, y en esa misma entrega, entrega la Madre al discípulo, y el discípulo a la Madre, provoca el encuentro, lo garantiza, lo sella.

Es difícil hablar de la debilidad de Dios sin decir boludeces, no es una verdad para gritar ni para discutir, es simplemente el contrapeso a las exigencias de nuestra “razón fuerte” de controlar la “esencia de Dios” con nuestra lógica; no es un concepto sino una mirada.

¿Es su amor? no creo que pueda hacerse tan fácilmente esa equivalencia, más bien diría que la debilidad abre las posibilidades para el auténtico amor, el que no nace del deseo de poseer sino del encuentro. Pero el amor no es una manifestación de Dios, como lo son el todopoder y la debilidad, sino que es la esencia misma de Dios, que sólo percibimos cuando dejamos de competir con él.

Un abrazo

Te vi debajo de la higuera

Abel de los Foros de El Testigo Fiel

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5 comentarios

  1. ME FACINO EL ARTICULO Y ME HIZO PENSAS MUCHO EN NUESTRO CREDO (SOY LUTERANA) COMO PODEMOS DECIR CREO EN DIOS TODO PODEROSO Y NO NOS STREVEMOS A DECIR: CREO EN DIOS DEBIL SUFRIENTE, DOLORIDO, QUE DEBERIAMOS CREER.
    GRACIAS

  2. ULTIMAMENTE
    HE PENSADO MUCHO EN LA DEBILIDAD DE DIOS
    Y ME PARECEIA ABSURDO CREER EN ELLA
    PERO AUN ASI HAY ALGO EN EL CORAZON
    QUE ME OBLIGABA A PENSAR EN ELLA
    CREO NO SER EL UNICO EN PENSAR
    LOCURAS

    COMO DICE SAN PABLO….
    LA DEBILIDAD DE DIOS ES MAS FUERTE QUE LA FORTALEZA DE LOS HOMBRE

  3. Es verdad. Muchísimas gracias a usted.

  4. Dios tiene fortalezas q aun nosotros no lo conocemos en realidad es infinito para el
    el nos creo a su imagen y semejanza: dios no castiga ,pero al llegar al reino y pedira dicha cuenta q hemos cometido

  5. Dios tiene fortalezas q aun nosotros no lo conocemos en realidad es infinito para el
    el nos creo a su imagen y semejanza: dios no castiga ,pero al llegar al reino y pedira dicha cuenta q hemos cometido

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