La Oración y el conocimiento de Dios

¿De que sirve orar?

Nuestra amiga Maite nos responde bien como siempre…

Para qué sirve la oración; en primer lugar, yo te preguntaría, porque tiene que servir para algo; la oración no es una formula mágica, no es un medicamento, las cosas que de verdad valen “ no sirven para nada”; es decir no tienen un resultado tangible inmediato, hasta a veces nos da la impresión, de a ver perdido el tiempo.

De qué sirve; el estar charlando con un amigo

De qué sirve, o para que sirve, el ponerse a contemplar una puesta de sol, o el batir de las olas contra las rocas

Un día, una sobrina hija de mi prima; le pregunto a mi madre; “¿tía para que vale rezar el rosario? Mi madre no le respondió

Pero luego cuando entro el padre de la jovencita, cansado del trabajo, y esta corrió a besarlo.

Mi madre, se volvió a ella y le dijo

¿has besado a tu padre, y eso, para que vale?

Que pregunta tía no vale para nada, beso a mi padre, porque lo quiero

Pues esa misma es la respuesta la pregunta que me hiciste antes.

 

Y es que a veces convertimos la relación con Dios es una relación de “te necesito, ven y ayudame, yo te doy 2 padres nuestros y varias aves marias a cambio de esto”, y entonces mercantilizamos nuestro dialogo con Dios, y en vez de encuentro, vamos al mercado a ver que conseguimos. La oración es dialogo, es decir algo y escuchar a quien amamos, no tiene ninguna utilidad, que no sea estar con quien se quiere y escuchar a quien nos quiere.

Y hablamos de muchas formas, a veces con palabras, esas que decimos por las noches contando a Dios las penas y alegrías del día, a veces uno habla con sus actos, como el ofrecer nuestro trabajo a Dios por amor… como igualmente lo hacemos por nuestra familia.. ¿que hombre no llega a veces cansado a su casa de tanta fatiga en el trabajo? Y sin embargo esa persona dice a su familia que la ama de manera concreta y clara en su entrega y cansancio. Hablamos a Dios también cuando actuamos como el nos enseña, como papa y mama que están orgullosos de que sus hijos les hayan aprendido algo, como cuando tenemos compasión de los demás, nos sacrificamos por el hermano, o somos cariñosos con los abuelos, así les decimos a nuestros padres que los amamos, de la misma manera que cuando perdono la ofensa, busco la reconciliación, reconozco la dignidad de cada persona digo a Dios que lo amo, por que creo en El y lo escucho realmente.. eso también es oración.

Se dice que la oración es solo un recurso psicológico que tranquiliza, pero ¿acaso no somos seres con cuerpo, mente y alma?. Si yo tengo unos padres que me aman mucho, muchísimo, pero yo no les creo, yo no dialogo con ellos… ¿soy amado? ¿sirve para mi ser amado y no saberlo, no creerlo, no experimentarlo? No vale… y el amor puede estar allí para mi y yo no recibirlo he igual podría decir que mis padres me odian y para mi eso seria una realidad. Lo mismo pasa en la oración. Dios me puede amar con todas sus fuerzas, pero si yo no lo acojo, si yo no lo escucho, si yo no le creo, si yo no le recuerdo ¿de que sirve? Su amor es real, pero necesita entrar en mi, en mi mente, en mi alma… y esto se refleja en toda mi persona incluida mi psicología.

Es como si alguien tiene miedo que al morir deje a su familia sin el sustento económico.. pero lo que no sabe es que su esposa ha estado pagando durante los últimos 50 años un seguro que le dará una gran tranquilidad a sus hijos. El seguro existe, es real, solo que el padre de familia NO LO SABE, por eso esta inquieto, e intranquilo. En el momento en que la esposa le diga de la existencia de ese patrimonio para la familia y si el señor lo cree, entonces su estado de animo cambiara a paz y tranquilidad. ¿Como pues no entra la psicología en nuestra relación con Dios si entra en todas nuestras demás relaciones?

Y esto me trae a otro punto. El conocimiento de Dios, El principio pastoral del catecismo romano nos dice:

Toda finalidad del conocimiento y de la enseñanza debe ser puesta en el amor que no acaba. Porque se puede muy bien exponer lo que es preciso creer, esperar o hacer, lo que existe, las ciencias y la filosofía, pero esto es inútil si por sobre todo no se hace aparecer el amor, uno debe de comprender que todo acto de virtud, todo acto realmente humano no tiene otro origen que el Amor, ni otro término que el Amor.

Conozco y lo digo por que yo mismo he sido una de esas personas.. que saben mucho o leen mucho acerca de Dios, de teología, de la Iglesia, de exégesis, de biblia, de santos, de fe, de ciencia, etc, y ser los peores Cristianos entre todos los que hay, y esto es por que el saber que “Dios me ama y murió por mi en la cruz” es un dato mas entre tantos, un dato que me sorprende, un dato que me ayuda a decirle al ateo lo ignorante que es, o que me ayuda a ser parte de la “los intelectuales del cristianismo” … ese dato es como un billete de varios euros que intercambio a gusto para las migajas en mis “relaciones” con los demás y conmigo mismo… mi complacencia en todos los “datos” que se. Pero ese dato no es conocimiento verdadero.

Los Judíos usaban la palabra “conocer” para hablar de la intimidad entre un hombre y una mujer, muchas personas ‘modernas’ creen que es un eufemismo, pero no es así. Esta palabra esta en consonancia con la rica y profunda antropología del pueblo bíblico, si la intimidad es conocer, entonces conocer es unirse con la otra persona.

Es como un joven, al que sus padres le repiten todos los días que lo aman, lo abrazan y lo cuidan, y el joven responde “si mama ya se que me amas”, pero su rostro y su tono reflejan otra cosa, como si quisiera decir “si mama ya se que me amas, pero no lo se, no lo creo… no me amas” Esa frase es un dato mas para el joven, no es una convicción ni un conocimiento verdadero.

Joseph Ratzinger responde en una entrevista:

<< Dios te amò primero>>, dice la doctrina cristiana. Y te ama sin tener en cuenta tu origen o tu importancia ¿Que significa eso?

Esta frase debe de tomarse en el sentido mas literal posible y asi intento hacerlo. Porque es realmente el gran motor de nuestra vida y el consuelo que necesitamos. Lo cual no es en absoluto tan extraño.

El me amo primero, antes de que yo mismo fuese capaz de amar. Fui creado solo porque ya me conocía y me amaba. Asi que no he sido lanzado al mundo por azar, como dice Heidegger, ni me veo obligado a advertir que voy nadando por ese océano, sino que me precede un conocimiento, una idea, y un amor que constituyen el fundamento de mi existencia.

Lo importante para cualquier persona, lo primero que da importancia a su vida, es saber que es amada. Precisamente quien se encuentra en una situacion dificil resiste si sabe que alguien le espera, que es deseado y necesitado. Dios esta ahi primero y me ama. Esta es la razón segura sobre la que se asienta mi vida, y a partir de la cual yo mismo puedo proyectarla.

 

¿Pero por que todo esto al tema? La cuestión es que la ultima significación de nuestra vida es la UNIÓN y amistad con Dios y para ello hay que amarlo, y para amar a Dios hay que conocerlo, y para conocerlo hay que encontrarse con El…. y para ello esta la oración y lo que nos enseña la Iglesia. ¿Por que lo que nos enseña la Iglesia? Por que lo que ella nos dice, es lo que Dios le ha venido diciendo desde tiempos inmemorables a la humanidad, primero a través del pueblo Judío y sus profetas, hasta belén y los apóstoles, los santos, los que formamos parte de esta Iglesia. Lo que repite la Iglesia son las palabras de Padre de Dios a sus hijos, los susurros cariñosos del novio por la novia, la verdad del Creador a sus criaturas…

Pero para eso hay que CONOCER BIEN, conocer con el corazón y la convicción, no solo acumular datos. Por eso hay que saber QUE ES ORAR, y no solo repetir palabras por repetir… hay que conocer en la unión, en la admiración por las obras de Dios por nosotros, en su amor concreto, hay que ENCONTRARNOS con El, de las múltiples maneras que se encuentran los que se quieren, todo eso es oración.

Y de todo esto viene entonces, la Santidad, el valor y la gracia para amar como Jesús nos amo, la verdad de nuestra vida, nos encontramos con quienes somos realmente. Decía San Aguistin que quien cree de verdad es imposible que no ame (algo así).. y es cierto, si todos los días tuviéramos la convicción real de que Dios es NUESTRO DIOS y no otro, que nos ama, si creyéramos en el anuncio del ángel, si creyéramos en belén, si creyéramos en las palabras de Jesús, en su misericordia, en sus actos que nos demuestran que nos ama, en su muerte y en la gloria que nos trae su resurrección (el poder estar juntos los que se quieren de verdad), entonces viviría como Santo… como aquel que cree en el amor de su esposa y realmente cree en el, cuando mira todos los recuerdos, toda la dulzura por entenderme, todo su empeño en cuidarme, todo su amor al ser madre, toda su ternura con sus hijos, todo eso me hace vivir enamorado, vivir con ganas inmensas de amar… quien se sabe realmente amado, no puede dejar de desear amar, entregarse y dar la vida con una inmensa alegría por amor.

Por eso andamos tristes los Cristianos, por que parece que Cristo nos quita mucho, y como nos quita mucho queremos ponerles nuestras cargas a los demás para que se amarguen igual que nosotros… “Ah si la Castidad!”, pero lo decimos con amargura, como una prohibición y una carga. “Ah si la Familia!” pero con flojera y congoja que los niños son latosos y no me dejan ver la Tv…

O a lo mejor andamos tristes por que tenemos muchos datos: “Dios me ama”, “Dios murió en la cruz”, “La Teodramatica de Balthasar”, la “Summa de Aquino”, “Las obras de Lewis”, la “Biblia de memoria”… muchos muchos datos, como esos de que la esposa me ama pero me da igual, o mis padres, o como el dato de que amo a mi novia pero se me olvido cuando le fui infiel.. como ese tipo de “conocimiento” vacuo, vacío, como dato frío y aprendido solo por la mente.

Hay algo que tenían los Judíos piadosos y los Santos Cristianos en común… y era la profunda alegría que venia del verdadero reconocimiento (conocimiento) de Dios.. nacido del Encuentro con El.

«…no sólo cuando se lee lo que “fue escrito para nuestra enseñanza” (Rm15, 4), sino también cuando la Iglesia ora y canta, se alimenta la fe de cuantos participan y las mentes se dirigen a Dios presentándole la ofrenda espiritual y recibiendo de él su gracia con mayor abundancia.» Ordenación General de la Liturgia de las Horas, n. 14

¿Pero quien ora y canta y dice salmos de alabanza y de gracias, si no solo aquellos que realmente han conocido a Dios?

Ese es el problema, ya nada nos sorprende, ya nada nos entusiasma, ya nada nos enamora, y es por que tenemos muchos datos, pero conocemos poco con el corazón… no con el corazón sentimentalista, si no como lo conocía Jesús, el centro profundo de lo que somos, nuestra alma, nuestro corazón que realmente conoce y se sabe amado y en ese amor explota en jubilo y busca la uníon y el bien del otro. “No bastan las horas del día para dar gracias a Dios”

Quizá, es hora de tirar los datos y las palabras sin sentido, y comenzar a conocer en la unión e intimidad de lo que Dios nos dice y hace por nosotros, y encontrarnos con El como nos encontramos con los que nos quieren y queremos… eso es la oración verdadera.. de allí, podemos fácilmente ya, dar gracias y alabar tan magnifico amor, que el amor sin mas, nos hace humildes y solo puede ya reconocer la grandeza del amor que se le encuentra, si es así cuando nos enamoramos, cuando se ensancha nuestro corazón por la persona amada de quien decimos “Bravo Dios! gracias! te luciste con el o ella”.. así podremos dar gracias y cantar las maravillas de Dios que hace por aquellos que esperan en El, con todo el jubilo de la verdad… El amor tiene la ultima palabra.

CJBS

 

3 comentarios

  1. hola soy mary la verdad leo biblia no entiendo que nos enseña en la bodas de cana

  2. ¿Lees Biblia, Mary? ¿Qué miras en esa escena (Jn 2, 1-12)? Ocurre 3 días después de que Natanael decide seguir a Jesús, al que ya siguen otros de sus discípulos. Jesús ha sido invitado a la boda y allí se encuentra su madre. Y denro de lo que significa la celebración de la boda, María se acerca a Jesús y le dice “No tienen vino”. Como se acerca cualquier mamá que, sabiendo que su hijo puede ayudar en una necesidad, intercede con la confianza que da el amor filial. Y Jesús, que busca hacer en todo la voluntad santísima del Padre, le señala que aún no ha llegado su hora, sin embargo, al ver la confianza de su madre que dice a los sirvientes “Hagan lo que Él les dice”, mira en la atención solícita de su madre, la llena de gracia, la manifestación de la misericordia de Su Padre y con la conversión del agua en vino inicia su vida pública, la manifestación de los signos que acompañarían su misión. ¿Qué nos enseña? Primero, a ver en María la madre que nos dirige hacia Jesús, para que hagamos lo que Él nos dice. Segundo, a confiar y amar a María, nuestra Madre, que vela por nosotros con la misma ternura de Caná, para que cuando sintamos que el vino de la alegría, la fortaleza, la piedad, etc. se nos han acabado, podamos por su intercesión poner en las manos de Nuestro Señor el agua de nuestras limitaciones, de nuestras debilidades, para que Él las transforme en vino y nos resucite de nuestro pecado. Que Dios te bendiga!

  3. GRACIAS AIDA

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