¿Discutir con Dios?

Hay muchas veces que entro en una sequedad espiritual algo grave. Cuando comienzo a pensar demasiado en los problemas, cuando comienzo a apegarme a los “negocios de este mundo”, el estres diario, la enfermedad, el dolor, el mal, la falta de justicia, cuando comienzo a centrarme en todo lo falso, lo doloroso, lo injusto, comienzo a desesperar y tomo una actitud de indiferencia ante Dios.

Esta etapa es algo grave, ya que la desesperanza, la actitud de silencio del hombre hacia Dios (en mi opinion) es lo que podria considerar un pecado contra el Espiritu Santo, esa desesperación que se convierte en una actitud del alma ante Dios, no la actitud de un alma que peca, si no algo mas grave aun.. mucho mas grave… la de darle la espalda para no hablar mas con El…

Pero por Gracia de Dios no puedo soportar mucho tiempo esta actitud y exploto como Job en un gran ¿POR QUE?….. ¿por que Dios? ¿por que me haces esto? ¿por que le haces eso? ¿por que permites? ¿por que no actuas? ¿por que no hiciste mejor las cosas? ¿por que Dios, por que?.

Y entonces recuerdo a Jacob peleando con el Angel de YHVH, o a Moises argumentando con Dios:

Num 11,10: Moisés oyó llorar al pueblo, cada uno en su familia, a la puerta de su tienda. Se irritó mucho la ira de Yahveh. A Moisés le pareció mal,

11,11: y le dijo a Yahveh: “¿Por qué tratas mal a tu siervo? ¿Por qué no he hallado gracia a tus ojos, para que hayas echado sobre mí la carga de todo este pueblo?

11,12: Acaso he sido yo el que ha concebido a todo este pueblo y lo ha dado a luz, para que me digas: “Llévalo en tu regazo, como lleva la nodriza al niño de pecho, hasta la tierra que prometí con juramento a sus padres?”

11,13: De dónde voy a sacar carne para dársela a todo este pueblo, que me llora diciendo: Danos carne para comer?

11,14: No puedo cargar yo solo con todo este pueblo: es demasiado pesado para mí.

11,15: Si vas a tratarme así, mátame, por favor, si he hallado gracia a tus ojos, para que no vea más mi desventura.”

 

Lo que Moises hace aqui es gravisimo y monumental… argumenta con Dios ¿Acaso he sido yo el que ha concebido todo este pueblo?.

En un Cristianismo velado ( o tal vez demasiado piadoso) esto seria considerado hasta grosero. Tal vez no tenga la Fe de otros Catolicos y no sea tan piadoso, tal vez soy mas debil o mas argumentador, pero a veces termino diciendo ¿DIOS POR QUE?

¿Cual es la diferencia entre el que reta a Dios con su silencio, y el que argumenta contra Dios?

El primero pareceria un resignado que dice NO, cuando en realidad es soberbio.. el segundo dice a Dios también NO, pero para hacerlo dice “ESCUCHA OH DIOS MI NO”

El primero decide callar, cuando el segundo CLAMA a Dios, decide no callar, si no enfrentarse a El.. como Job, como Jacob, como Moises… y entonces Dios inauditamente muchas veces responde con una sonrisa “¿Ah! pero que estabas aqui?” y después con absolua seriedad te dice “Has esto”.. para cuando te das cuenta, Dios no te respondio nada.. simplemente hizo patente que escuchaba y te pide esperar, que mis tiempos no son sus tiempos… pero se las arregla para calmar mi ansiedad con una paz indescriptible… Que Dios tenemos.. todo un Dios.

Esa es muchas veces mi actitud… pero extrañamente, muy extrañamente después de terminar agotado de pelearme con El… acabo con mas Fe y reconociendo mi infinita pequeñez y su absoluta majestad.

CJBS

 

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4 comentarios

  1. A la gente del Opus una vez le escuché esto de discutir con Dios, total como es nuestro PADRE y nosotros debemos hacernos como niños para entrar al Reino pues no tiene nada de malo de ponernos “llorones” o “querendones” o “exigentes” con Nuestro Padre, igual que un niño con sus papás cuando quiere obtener la atención, cuidado, cariño.
    un abrazo

  2. Asi es, solo que a muchos se les ovlida 😉

    Saludos

  3. ¡Vaya, que misterio es Dios! Y, a la vez, qué necesidad más apremiante. ¿Discutir con El? ¿Clamar por sus respuestas? Claro, es como pedir alimento. Nada no es más necesario que la palabra de Dios. Pues, aunque no nos demos cuenta, ella es el real sustento de nuestra vida. Mirarle, llamarle, escucharle, seguirle… es vivir de verdad.

  4. ¿Discutir con El? ¿Clamar por sus respuestas? Claro, es como pedir alimento. Nada no es más necesario que la palabra de Dios.

    Amen !

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