Merecer o no merecer, he ahí la cuestión

Merecer o no merecer, ¿que es lo que merecemos? Desde los círculos sociales comunes hasta los de laicos mas apegados a su religión, siempre ha existido gente que se considera “digna” para juzgar a los demás, normalmente basados en su creencia de que son superiores a los otros, sea en moral, inteligencia, conocimiento o comportamiento.

Pensando un poco, me doy cuenta de que el hombre fue creado precisamente para que no tenga absolutamente nada de que gloriarse o jactarse por sí mismo. La humanidad parece estar configurada para que el mas grande de los hombres no pueda superar la línea que dice que merece su vida, pero a su vez, para que el hombre mas vil y pecador no sea rechazado o despojado de su dignidad, ni del perdón.

Estamos creados de una manera tal que Dios ama a todos por igual, desde el hombre mas pecador, hasta el mas santo de todos, ahí radica creo yo, la repulsión que le causa al Señor las personas soberbias y la arrogantes, ya que lo que estas actitudes dicen de fondo es que ellos “merecen” mas … igualmente las personas puritanas que juzgan (como los fariseos); con su actitud hablan de que Dios debe de amarlos mas a ellos que a los demás, con ello rechazan y cierran al “otro” la oportunidad de ese amor divino, y creo que no hay mayor pecado espiritual en contra de los hermanos que el creer que merecen ser rechazados por la infinita bondad y perdón de Dios. Es como una falta a la caridad, es decir, al amor del otro por y en Dios, es entonces un odio y un asesinato al “otro”, bien lo decía Juan en su carta:

Si alguien dice: “Yo amo a Dios” y odia a su hermano, es mentiroso. (1Jn 4:20)


Por esta línea va la envidia también. ¿Cual seria entonces el pecado en contra del Espíritu Santo? El de rechazar esta misericordia y amor para uno mismo, ya ni si quiera al otro, la ultima perdición es el de no querer ser amado y perdonado uno mismo, necedad de necedades la que nosotros los hombres cometemos.

Esto también nos lleva a desarrollar otra característica aborrecida por Dios que es el egoísmo, el cual es el encerrarse en si mismo, es decir no salir hacia los demás, hacia todos los hermanos los cuales por el simple hecho de ser criaturas de Dios son dignos de respeto, amor y perdón no por lo que hacen o dejan de hacer, o por sus características, si no por ser hermanos en Dios, por ser todos amados y sostenidos por El que todo lo ama y sostiene.

Como dice Tomás Melendo: “A las personas se las respeta, se las venera, se las ama; por ellas arriesga uno la vida, «se juega —como decía Marañón— a cara o cruz, el porvenir del propio corazón».”

¿Merecer o no merecer? Tampoco hay que caer en el extremo de la falsa humildad donde no se acepta nada de los otros, ya que esto cae en una arrogancia pero al otro extremo. Hay que aceptar los dones y dar gracias. Aceptar algo no significa que lo merezcamos, aceptar y dar gracias es signo de humildad, ya que también contribuimos a la entrega del otro, si cerramos las puertas al amor y los dones que los demás nos dan, evitamos la caridad del hermano y con esto nos volvemos encerrar en nosotros mismos, vuelve a pecarse ahora de falsa “humildad”. Hay que amar y dar hasta que duela, pero también hay que aceptar hasta la mas pequeña muestra de amor hacia nosotros, y dar gracias, aún sabiendo en el fondo que no lo merecemos, hay que dar por amor al hermano, a Dios, y recibir humildemente sabiendo que se nos da por amor y no por “justicia”.

En su obra sobre el estado Platón se preguntaba como se podria lograr en este mundo un hombre plenamente justo, y concluye que la justicia de un hombre solo es perfecta cuando da la impresión de que es injusto consigo mismo, por que entonces deja claro que no sigue la opinión de los hombres, si no que hace justicia por amor a ella.

Según Platón, el verdadero justo de este mundo es el incomprendido y el perseguido. Platón no duda en escribir: Dirán, pues, que el justo en esas circunstancias será atormentado, flagelado, encadenado y que después de esto lo crucificarán…..

Y de este texto J.Ratzinger hace esta precisión:

Este texto que fue escrito 400 años antes de Cristo, impresiona profundamente a todo cristiano. La seriedad del pensamiento filosófico ha puesto de manifiesto que el justo en el pleno sentido de la palabra tiene que ser crucificado; se ha vislumbrado así algo de la revelación del hombre ofrecida en la cruz.

¿Merecer o no merecer?… al igual que el Perdón, los dones, la misericordia, la entrega se dan por amor, no por justicia, y si bien el amor debe de tener en su base la justicia, también es cierto que este – el amor – es sobreabundante y da sin tasa ni medida. No hay medida, entonces, no hay forma de “merecer”, si no de agradecer.

Ya que todo lo que nos viene como don, es Gracia.

¿Donde entra entonces las “obras” y lo que hace el hombre?… Aquí

Carlos Bartolomé Santos

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