La Tragedia a los ojos de la Teología

Después de la tragedia de Nueva Orleáns, y siguiendo el sentimiento de el Maremoto en Tailandia, muchos siguen queriendo encontrar una explicación Teológica a estos eventos.

Para comenzar debemos de recordar que los huracanes son anteriores a nosotros, nosotros decidimos construir nuestros hogares en su paso. También se olvida que es parte de nuestra naturaleza caída y terrenal el hecho de estar a la merced de los desastres naturales y las fuerzas cósmicas.

Además si tenemos en cuenta la capacidad intelectual y científica de nuestra era, donde podemos o al menos intentamos clonar, donde la genética molecular comienza a avanzar, donde se puede crear un arma capaz de destruir la mitad del mundo, en esta era parece casi ridículo que no podramos anticipar, prevenir o al menos minimizar los efectos destructivos de la naturaleza (prueba de que toda nuestra inteligencia y capacidad material son inútiles ante el poder del Universo, que tanto tememos pero a la vez nos sostiene).

Sin contar que dentro de ese caos se deja entrever un problema mayor, con aquellos actos violentos que impidieron los rescates de muchas personas en aquella inundación dejada por Katrina. Ese problema indica la completa desesperación del hombre ante su propia impotencia, el hecho de no tener paz, tranquilidad y a veces sentido común ante las vicisitudes que el destino le presenta.

Nos preguntamos como Dios podría permitir una “TRAGEDIA” natural tan grande como los Maremotos donde morían miles de personas. Pero aqui hay una cuestión, y es que el llamar a la muerte de miles de personas una TRAGEDIA, es verla desde el punto de vista HUMANO, para Dios un solo individuo tiene tanto valor como toda la humanidad entera. Por lo que cada día que hay un aborto, muere asesinado alguien, o simplemente muere alguien ahogado, para Dios ES una tragedia, la tragedia no se mide para Dios en un número… con este razonamiento, podríamos concluir que si queremos que Dios detenga un Maremoto o un huracán que mata a 5.000 personas, también debemos de pedirle que impida que el agua de una alberca o una ola de mar pueda ahogar a una sola Persona, o que el hombre hubiera sido inmune a la mordida de una cobra, lo cual convertiria a este mundo en un verdadero circo.

Por lo demás, que Dios tenga en su cuidado las almas de las personas que con su muerte repentina espero hayan ganado una misericordia especial ante Su Presencia.

Bartolomé Santos

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