Las Bodas de Canà

Aprendiendo a escuchar

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Reflexión del Día

Publicado por carlosjosebsantos en Julio 16, 2008

Hoy en día se entiende por bondad de Dios casi exclusivamente su cariño, y puede ser que estemos en lo cierto. Y, dentro de este contexto, la mayoría de nosotros entiende el amor como benevolencia, como el deseo de ver a otros felices; no felices de esta u otra manera, sino simplemente felices. Lo que nos dejaría realmente satisfechos, sería un Dios que dijera de todo aquello que nos gusta hacer: “¿qué importa, con tal que estén contentos?”. De hecho, deseamos no tanto un padre en los cielos, sino más bien un abuelito; una benevolencia senil a la que, como se dice, le “guste ver a los jóvenes entretenerse” y cuyo plan para el universo consistiera simplemente en que, al final de cada día, pudiera decirse, “todos lo pasaron bien”. Admito que no muchas personas formularían una teología precisamente en esos términos, pero en el fondo de muchas mentes existe una idea no muy diferente a ésta.

No pretendo ser una excepción; me gustaría mucho vivir en un universo que estuviera gobernado en esos términos. Pero, dado que es suficientemente claro que no es así y como, sin embargo, tengo motivos suficientes para creer que Dios es amor, llego a la conclusión que mi idea de amor debe ser corregida.

Ciertamente podría haber aprendido, incluso de los poetas, que el amor es algo más severo y más espléndido que la mera benevolencia; que incluso el amor entre los dos sexos es, como se ve en Dante, “un señor de aspecto terrible”. En el amor hay bondad, pero amor y benevolencia no son términos equivalentes; y, el separar la benevolencia de los demás elementos del amor, implica una cierta indiferencia fundamental hacia el objeto, incluso algo así como el desprecio. La benevolencia está pronta a aceptar la remoción de su objeto; todos hemos conocido personas cuya benevolencia constantemente los lleva a matar animales para que no sufran. A la benevolencia en sí, no le preocupa el que su objeto se vuelva bueno o malo con tal que éste no sufra. Como señala la Sagrada Escritura, es a los bastardos a quienes no se corrige; los hijos legítimos, aquellos que han de continuar la tradición familiar, reciben castigo. Sólo para aquellas personas que no nos importan mayormente, es que exigimos felicidad a cualquier precio; con nuestros amigos, nuestros enamorados, nuestros niños, somos exigentes, y preferiríamos verlos sufrir mucho, que verlos felices de un modo despreciable y enajenado. Si Dios es amor, El es, por definición, más que simple benevolencia. Y, según nos consta, a pesar de habernos reprendido y condenado con frecuencia, jamás nos ha mirado con desprecio. Dios nos ha hecho el intolerable cumplido de amarnos en el sentido más profundo, más trágico y más inexorable.

C.S. Lewis; El problema del dolor

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Reflexión del dia

Publicado por carlosjosebsantos en Julio 13, 2008

Quizá, el problema mas grande del hombre, es que esta demasiado distraído…
la verdad se le escapa, a quien no presta atención, a quien no sabe escuchar y ver.
La vida se vuelve un pesar, para quien no sabe regresar a las cosas simples del vivir,
la vida se vuelve una confusión, cuando no tenemos tiempo para sentarnos a contemplar,
y del pesar nace el sin-sentido
y de la confusión la ira.

No es entonces extraño, que las personas que mas tienen, mas infelices son,
por que hay mas cosas que las distraen, que las pre-sobre-ocupan, que las hacen perder
la capacidad humana de disfrutar las pequeñeces de la vida.

Creo que la existencia del hombre esta creada para que en todo momento podamos contemplar
la verdad, contemplar la belleza que nos rodea, humanizarla, y humanizarnos nosotros mismos
que no es si no regresar a comprender quienes somos, y que buscamos, comprender, que alli donde esta nuestro tesoro, allí estará también nuestro corazón.

http://lanubeylaestrella.wordpress.com/

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El Amor Cristiano

Publicado por carlosjosebsantos en Junio 11, 2008

Si definimos el amor como “el deseo del bien del otro”, es evidente que toda persona humana, por el hecho de ser persona, tiene la capacidad natural de amar, es decir, de desear el bien de tal o cual cosa. Sin esta capacidad no podríamos relacionarnos con Dios, y comprender el ser de Dios.

Pero dicho esto, también es evidente que “deseo”, “bien” y “el otro” son tres términos que permiten el progreso y la novedad, a ver si me explico.

¿tiene el deseo límite?, pues no, luego el amor puede crecer en el hombre de un modo infinito. Es más, el ser humano puede tener deseos malos, equivocados, pequeños, grandes… de todos ellos tiene que ser salvado, corregido y llamado a crecer. El amor como deseo puede evolucionar y crecer, es más, este es el único progreso que se puede llamar así.

¿el bien?… creo que se puede amar una cosa, una planta, un animal, a otra persona como amigo, a otra como padre, a otra como esposo… todos son amores, y todos requieren su propio bien. Amar significa dar a cada uno el bien que requiere. Sería ridículo tratar a una planta como a un ser humano (eso no significa que no sea bueno hablarlas y besarlas… las plantas crecen mucho mejor con amor… pero de ahí a poner en ellas nuestra esperanza, o confianza. o nuestra obediencia…) El bien que Dios se merece está por encima de cualquier otro bien, es el amor más importante para el ser humano.

Ahora bien “el otro” es donde yo veo más cláramente la novedad de Cristo. El ser humano ha podido antes de Cristo, amar a Dios y recibir el amor de Dios, pero hay “ahora” una nueva presencia del amor divino, una novedad que consiste en la encarnación. Ahora podemos amar a Dios hecho hombre y recibir este amor (que siendo el de siempre, por ser el amor divino, es novedoso por ser de la segunda persona encarnada).

Amar a Cristo es la novedad cristiana. Amar a Cristo como camino para alcanzar a Dios es la verdadera novedad. Amar impulsados por el Espíritu Santo que habita en nosotros por el misterio redentor de Cristo es la novedad. Desde Cristo hay un “otro” entre nosotros, el Espíritu Santo que habita en nuestros corazones, y Cristo encarnado… y, ese otro, nos habla de un “bien” que es novedoso y de un deseo elevado por el mismo Dios.

Cuenta la escritura que cuando Moises bajo del monte Sinai tras hablar con Dios, su rostro cambio y estaba como iluminado… el contacto con este nuevo amor, cambia al hombre y le hace capaz de un amor que en algo es nuevo, un amor tambien a las criaturas, a los hombres, “a los enemigos”.

El amor a los enemigos es un amor muy cristiano…

Te_Scucho

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La Debilidad y grandeza humanas

Publicado por carlosjosebsantos en Abril 29, 2008

La vida no se da en automático, Dios creo libertades, nos ama en libertad, Dios no vino a controlar la historia, se encarno en ella, se hizo parte de ella.. nos acompaña, nos dirige, pero no vino a vivir por nosotros. Dios no tiene un plan trazado para nuestra vida, su infinita creatividad y su inconmensurable amor por nosotros se lo impide… su plan, somos nosotros, ante la vida, y ante Cristo, ante lo que hagamos mientras estamos en la escucha de Jesucristo, ante el amor que pongamos en lo que hacemos. No venimos a llenar unos zapatos pre-hechos, ni a llenar un traje a nuestra medida, ni Dios viene a usar el látigo para hacernos llegar a lo que El quiere que hagamos.. Dios no usa la lógica del dictador humano, usa la lógica del amor, nos seduce, nos acompaña, nos enamora, nos busca, esta en constante dialogo con nosotros, aun que nosotros nos hagamos los sordos, y un fallo en el camino, un desvío del mismo no es una tragedia humana, por que nuestra vida no conoce puerto alguno, nuestro puerto es el mismo camino junto a Dios… lo que podamos hacer.. Dios no nos pide heroísmos, no nos pide salvar al mundo, nos pide que hagamos lo que podamos hacer. En la parábola de los talentos Dios no alaba la cantidad de talentos devueltos por sus súbditos, si no su “hacer algo” y reprende al otro por tener miedo “y no hacer nada”.

Dios no nos creo para ser sus súbditos, para ser sus soldados, no nos creo para tener juguetes que manipular, nos creo en la libertad del amor… y nos llama a esa libertad. La vida no es automatismo ni determinismo, es ante todo un trabajo de nosotros, Dios ha vencido al mundo no por que El sea Dios, la historia no le pertenece por ser El Señor, le pertenece por que vivió y aposto su vida al amor (que es El mismo), por que escogió, (no podía ser de otra manera) la única manera de vencer, (la única de vivir) y nos dejo allí su “historia”, su relato romántico que se pierde en la memoria boca a boca hace mas de 2000 años… y nos acompaña.., nos dirige, pero no nos quita la responsabilidad de vivir, ni nos pide que seamos otra cosa que no sea ser humanisimamente lo que somos.. y no nos pide otra cosa que dentro de nuestra historia personal, haya espacio para El, haya espacio para que se siente a nuestra mesa, y me dirija una palabra especialmente para mi, y nos percatemos que hay una manera de vivir, una manera de “ver” y de caminar que nos hacen mas humanos, que nos hacen plenos, nos pide que entendamos el amor… y que nos gastemos la vida en ello.. que hagamos algo en nuestra historia y que El esta con nosotros hasta el final de los tiempos..

Carlos José Bartolomé Santos

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Meditaciones de la Cruz

Publicado por carlosjosebsantos en Marzo 20, 2008

 

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En la cruz llega a su término lo que las religiones buscan desde el inicio de la humanidad: un Dios soberano, poderoso, trascendente, que me diga “tú eres hombre, eres distinto de mí”, un Dios también –y por eso mismo– con todo el derecho de aplastarme, de aniquilarme a fuerza de ser tan grande, tan todo.Sólo un Dios así tiene la posibilidad de permitir la muerte de su Ungido.

Sólo un Dios que no tenga que rendir ninguna cuenta a nadie puede, en un soberano acto de poder y fuerza, abandonar la Inocencia al poder de la muerte y de la nada.

Porque eso es la cruz: la muerte y la nada. No nos gusta a nosotros, los cristianos del mundo moderno, caer en la cuenta de que Dios tiene todo el poder, y yo ninguno, tiene todo el derecho, y yo ninguno, tiene toda la soberanía, y yo ninguna.

Pero eso es lo que los hombres hemos buscado siempre en la religión: un Dios que nos diga: “yo soy auténticamente Dios, y tú un hombre”. El Dios que es un “misterio tremendo” y que nos hace temblar de pavor.

Pero en la cruz llega también a su término lo que las religiones buscan desde el inicio de la humanidad: un Dios cercano y dialogante, que me diga “tú eres hombre, y no una nada. YO te quise hombre, y no una nada.” Pero no hay nada que pueda ser real fuera de la realidad de Dios, si hubiera algo real y que no lo contuviera Dios, él no sería por completo real ni por completo Dios.

Si somos hombres porque Dios nos dice “YO te quise hombre”, es que Dios mismo contiene en sí lo humano, lo saca de sí mismo para donárnoslo. Eso que comprendemos oscuramente de nosotros mismos: esa lucha por ser, por salir de la nada, por dejar nuestra obra hecha, eso que los seres humanos hemos buscado en la historia tratando de que se hable bien de nosotros en lugar de mal, tratando de hacer las cosas bien, en vez de mal, esa lucha cotidiana por no desaparecer… es a la vez algo que Dios mismo tiene, y nos lo ha donado y eso nos atrae y fascina: ese “aspecto” (ese “rostro” dice la Escritura) de Dios que se nos parece, eso en que nos parecemos a él, su “misterio fascinante”, seductor de tan cercano a lo que nosotros mismos somos.

Sólo un Dios así tiene la posibilidad de volverse él mismo el Ungido que muere por nosotros.

Terrible y cercano, distinto a mí, pero igual, fortísimamente débil. Ninguna palabra del lenguaje de la religión alcanza para nombrar quién es Dios, porque se necesita de todas las palabras juntas. Y aún si tuviéramos todas las palabras juntas, no bastaría. Por eso hacía falta unir palabra y no-palabra: palabra y gesto.

La cruz es ese gesto donde Cristo da su última palabra….

Era necesaria la Cruz para dar contenido real, por fin, a todo lo que los hombres hemos buscado siempre en la religión: al Dios terrible, y cercano, poderoso, pero débil. Pero a la vez, en tanto Dios habló en la Cruz, crucificó también todo lo que los hombres hemos buscado a tientas por tantos siglos y siglos.

La Cruz dice: “esto, ¡hombre!, es lo que oscuramente has buscado toda tu vida, pero mis caminos no son tus caminos”. La Cruz hace real a Dios, y da vuelta todo lo que podemos pensar y decir de Dios. En tanto miro al Traspasado, tengo que ver en mí mismo que todo lo que siento, deseo, pienso, acerca de Dios ha quedado superado por lo REAL de Dios: por su fuerza débil y su palabra silenciosa.

No es algo real que pueda ponerlo en mi mente para razonarlo mañana o pasado, sino una emoción vital enteramente nueva, que no cabe en mí, que está a contrapelo de mis deseos, pensamientos y palabras. La Cruz es la portadora única de esa emoción nueva. Por eso, es SÓLO mirando a ella, mirando al Traspasado, que podemos renovarla una y otra vez. Y quien sabe que esa emoción enteramente nueva es lo único nuevo que puede haber bajo el sol, perederá todo interés en razonar y comprender a Dios, incluso en buscar a Dios. La Cruz dice: no me busques, pero quédate allí, mirando, hasta que vuelva. Pero a la vez, en tanto Dios habló en la Cruz, crucificó también todo lo que los hombres hemos buscado a tientas por tantos siglos y siglos.

En la primera parte, intentábamos contemplar, con palabras siempre inadecuadas, la novedad de Dios que aparece en la Cruz. Pero esa novedad no ocurre sólo fuera nuestro, en el mundo, en la historia. Desde que la Cruz nos reveló que la única tarea a la que estamos llamados es mirar al Traspasado, toda nuestra acción, todo nuestro movernos cotidianamente, se puede volver enteramente distinto.

No se trata de que porque miramos al Traspasado ya somos buenos y no podemos hacer nada mal. Por el contrario, es en tanto que nuestra vida ya no tiene su centro en sí misma, es decir, cuando dejamos de medir nuestras acciones por nosotros mismos.

 

A eso la Escritura lo llama “vivir en el Espíritu”. Y es tal la tentación de medir todo por nosotros mismos, de ponernos como criterio y legitimidad de nuestra vida, que San Pablo advertirá a los Gálatas algo que sigue siendo dicho para cada creyente en la historia: “¡Insensatos gálatas! ¿Quién os ha embrujado? ¡Y pensar que ante vuestros ojos presentamos la figura de Jesucristo en la cruz!… ¡Empezasteis por el espíritu para terminar en la carne!”
¿Pero cuándo nos hacemos merecedores de ese reproche?
¿cuándo abandonamos el Espíritu para recaer en la carne?

¿cuándo ocurre que dejamos de mirar la Cruz y nos miramos a nosotros
mismos?

¡Eso sería antes, en época de los Gálatas!

Si voy a misa, rezo el rosario, hago un retiro mensual en ETF, llevo una cruz en el cuello y me confieso al menos una vez al año, en Pascua de Resurrección, no estoy en la carne. O bien, engaño más sutil si cabe, si comparto lo que tengo con los pobres, ayudo a los que me rodean, y soy solidario, no estoy en la carne. Y si además de unas cosas, hago las otras, no estoy en la carne sino en el Espíritu. Y sin embargo…

 

Es quizás en ese mismo momento en que juzgamos de nosotros mismos que “estamos en el Espíritu”, cuando tal vez hemos perdido el norte y estamos más en la carne que nunca. No nos engañemos: los cristianos estamos sometidos a una tentación mucho más sutil que las de los no creyentes. Si un no-cristiano busca a Dios a través de la matanza de animales, o de la brujería, o de los amuletos, o de los astros… cualquiera sabe que no está Dios allí, cualquiera descubre el error. Pero si un cristiano “busca” a Dios a través de la solidaridad y el desprendimiento, de la limosna y el culto razonable, ¿Quién diría que no está Dios allí?

Y sin embargo, aunque no lo podemos saber de antemano, puede no estar Dios allí.

Y eso lo dice la Cruz: mientras en lo que busques te pongas a ti mismo como regla de medida, mientras te quedes tranquilo acerca de lo bueno y lo malo, mientras erijas tus acciones en “código de conducta”… estás en la carne, porque estás en la Ley, que no salva.
¿Y entonces qué debo hacer?

¿acaso todo mal, así se nota que no me estoy poniendo a mí mismo como medida de mi espíritu?
¿acaso debo simplemente hacer lo que me apetezca a cada paso -bueno o malo, no importa-, para no estar juzgándome a mí mismo?
¡Terrible paradoja nos pone delante la Cruz!

«Estoy crucificado con Cristo: vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí. Y, mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó hasta entregarse por mí.»
O más sencillamente: «El justo vive de la fe.»

No hay recetas para que yo sepa de antemano lo que debo hacer a cada momento. Lo bueno y lo malo elemental de cualquier vida humana, los sencillos enunciados de los diez mandamientos, no cambian.

Nosotros no somos malas personas sino buenas, todos obramos más o menos bien. Es el corazón que pongo en mi vida el que tiene que cambiar, no las acciones exteriores. Es el modo como me luzco ante mí mismo y me convierto en criterio y norma de juicio, generalmente de maneras sutiles. Esos sutiles engaños del “obrar bien” sólo los descubrimos mirando la Cruz. Sólo delante de ella, y porque la estamos mirando, podemos tal vez decir con sinceridad: somos siervos inútiles. Que no se distinga nuestro obrar cristiano por más o menos misas, por más o menos limosnas, por más o menos solidaridad: el culto a Dios, el desprendimiento y la solidaridad son de todos, no sólo nuestros.

Pero que nuestro obrar cristiano se distinga porque quien nos mire, nos vea mirando la Cruz. No a nosotros mismos sino al Traspasado. Porque es eso solo lo que dice la Cruz: no me busques, pero quédate allí, mirando, hasta que vuelva. Quisiera que meditemos en eso, en la posición del corazón que hace cristiano nuestro obrar, que lo hace conforme a la gloria de la cruz.

Editado por Iris de un escrito de Abel DellaCosta
La Meditacion fue traida de AQUI (requieres PDF Acrobat Reader)

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Los ojos del alma

Publicado por carlosjosebsantos en Marzo 13, 2008

Solemos escuchar que los ojos son el espejo del alma y que no mienten. Translucen los estados de ánimo, lo que sentimos y hasta nuestros propósitos: una mirada profunda puede adivinar lo que está ocurriendo debajo de la superficie que mostramos. O puede al menos divisar que algo está pasando, algo que purga por salir pero que las palabras no se animan a decir. Y en el momento en que eso sucede, el sentimiento oculto es descubierto.
 
Pero ese pequeño milagro solo se producirá cuando haya un espacio libre, en el que el encuentro con el otro tenga lugar. La verdadera comunión requiere de una búsqueda, del tiempo y el esmero que merece el otro y su mundo, al que es preciso entrar de puntillas y con cuidado. La mirada es una herramienta sutil que puede servirnos para vislumbrar lo que está detrás de los muros que los hombres construimos en este mundo a veces individualista.
 
Si ponemos el empeño necesario, nuestros dos ojos nos llevarán de a poco a ver con los ojos del alma, y descubrir la en las necesidades ajenas nuestras propias necesidades. Sabiéndonos un poco mas comunicados, solo nos quedara mirar con amor. Si nos sacamos nuestros propios anteojos, empañados por la actividad de mirarnos a nosotros mismos, veremos a los demás a través de cristales nuevos, más nítidos. Y las historias de quienes nos rodean tendrán otros colores.
 
Aprenderemos a mirar con lo que nuestro interior tiene de divino: «Jesús lo miró y lo amó». Los ojos del Señor están siempre fijos sobre sus criaturas, llenos de compasión para con nuestras pequeñas vidas. Imitar su mirada, aún con las imperfecciones humanas, significa dejar de lado las enfermedades de nuestros ojos de alma: cambiar la envidia por una mirada de admiración, el rencor por una mirada misericordiosa, la mirada indiferente por una compasiva, la iracunda por una paciente. Vale la pena tomarnos el tiempo necesario para una segunda mirada, más amorosa que la primera que nos brota, a veces, de sentimientos repentinos que nos enceguecen. No dejar lugar a las miradas indiferentes: lo que nos pasa por enfrente de nuestros ojos nunca es casual, hay un mensaje a descifrar por detrás de lo que parece insignificante.
 
También es preciso enfocar la vista sobre nuestra propia historia, viéndonos débiles y a la vez grandiosos, llenos de aciertos y fracasos. Cuando nos miramos con ánimo de reconciliarnos con nosotros mismos, de dejar nuestro pasado en manos de la misericordia divina y contemplar nuestro presente, se hace un poco más nítido el objetivo de nuestras vidas: el que nos empuja hacia delante, nunca hacia atrás.
 
En los momentos en que la realidad es difícil de tolerar, nuestros ojos tienden a cerrarse; para evitar el dolor en el corazón, preferimos enceguecernos y huir de la circunstancia que nos afecta. Pero el conflicto sigue estando ahí, reclama de nuestra atención y que lo veamos en su justa dimensión, de manera realista. Podremos afrontarlo solamente cuando lo veamos como una oportunidad para crecer.
 
Porque allí donde nuestros ojos no llegan, hay Alguien que nos ama, y que nos insta a salir de nuestros pensamientos y enfocarnos en lo que esa Voluntad quiere de nosotros. Lo que tenemos entre manos tiene su justo lugar dentro de un Plan mayor, y tiene sentido a pesar de que muchas veces no lo encontramos, concentrados tanto en lo pequeño.
 
Ver atentamente, ser curiosos e ir en busca de la belleza detrás de cada cosa y de cada hombre. Fijar la atención en lo que nos dicen los ojos de quienes nos rodean, callar nuestro interior para escuchar las voces quienes hablan en voz más suave. No permitir que los desencantos cansen nuestra mirada, sino que la renueven y la hagan más fuerte, para que se pueda ver en ella transparencia. Después de todo, dicen que las miradas no mienten.
 

Magdalena Abásolo

 

http://www.conoze.com/doc.php?doc=8140

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Meditacion del Dia

Publicado por carlosjosebsantos en Marzo 11, 2008

Cuando Merton trata de la vida del hombre, hace una importante advertencia: «La experiencia interna: lo primero que tienes que hacer; antes de empezar siquiera a pensar en algo como la contemplación es tratar de recuperar tu unidad natural básica, reintegrar tu ser, que se halla dividido en compartimentos, en un todo sencillo y coordinado, y aprender a vivir como una persona humana unificada. Eso signifca que tienes que recoger de nuevo los fragmentos de tu distraida existencia para que, cuando digas “yo”, realmente haya alguien presente que sostenga el pronombre que has pronunciado.»

 

Para Merton, las mayores confusiones a las que puede estar esclavizado el “yo” son el autoengaño y el apego apasionado a las cosas. De esto tuvo gran experiencia en su vida, ¡y nunca se veria libre de tal peligro!. En varios de sus escritos toco este tema: “Para experimentarse a si mismo como de verdad, uno tiene que suprimir la conciencia de su contingencia, su irrealidad, su situacion de menesterosidad radical. Eso se hace creando una conciencia de uno mismo como si no tuviera necesidades que no pudiera satisfacer inmediatamente”.

 

«En la base, esto es una ilusion de omnipotencia: una ilusion que la colectividad se arroga y accede a compartir con sus miembros individuales en funcion de como se sometan a sus fabricaciones mas rigidas y centrales. Seguimos llevando esta carga de ilusion por que no nos atrevemos a soltarla. Sufrimos todas las necesidades que la sociedad nos pide que suframos, porque, si no tenemos esas necesidades, perdemos nuestra “utilidad” en la sociedad, la utilidad de absorber. Tememos estar solos, y ser nosotros mismos, y asi recordar a otros la verdad que hay en ellos.»
 
Thomas Merton

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La risa de Lazaro

Publicado por carlosjosebsantos en Marzo 6, 2008

De todos los personajes que yo haya conocido el que más me impresiona es Lázaro. Sí, Lázaro, el que Jesús resucitó en el Evangelio. Me he preguntado muchas veces cómo seria su vida después de la resurrección, qué pensaría de los que le rodeaban, cómo entendería esa segunda vida que le dieron de regalo. Me gustaría saber qué sentirla al ver de nuevo el sol, al oler las rosas, al acercarse -tal vez temblando- la cuchara a la boca, preguntándose quizá si esta segunda vida no sería un sueño o si, más bien, no habría sido un sueño toda la anterior. ¿Seria ahora -al paladear- lo– más sabroso en su boca el jugo de las naranjas? Y el tiempo, ¿sería ahora para él. más rápido y voraz o, por el contrario, lo vería pasar a su lado majestuosamente lento?
 
No lo sé. Pero de algo estoy seguro: ahora su vida sería distinta, todo tendría sentido, visto, como lo veía, a la luz de la muerte dejada atrás. ¿O quizá seguiría temiendo la segunda muerte, la definitiva? ¿Y la vería con terror? ¿Como un descanso definitivo? ¿Como un deseo de paz?
 
Eugene O´Neill, que, como tantos escritores, ha querido excavar en la vida de este muerto-resucitado, ponla en labios de Lázaro una risa terrible y compasiva cuando él, ya inmortal o, cuando menos, semi-inmortal, se volvía a sus pobres conciudadanos que jamás habian «visto» y les gritaba: «Esa es vuestra tragedia. ¡Olvidáis! ¡Olvidáis al Dios que hay en vosotros! ¡Queréis olvidar! El recuerdo implicaría el alto deber de vivir como un hijo de Dios… generosamente, con orgullo, con risa. ¡Esa seria una victoria harto gloriosa para vosotros, una soledad harto terrible! ¡Es más fácil olvidar, convertirse solamente en un hombre, en el hijo de una mujer; ocultarse en la vida contra su pecho, lloriquearle vuestro miedo a su resignado corazón y ser consolado por su resignación! ¡Vivir negando la vida!»
 
He releído centenares de veces estas palabras, saboreándolas, desmenuzándolas. Porque pocas leí más verdaderas. Es cierto: tal vez Dios misericordioso nos concedió la morfina de¡ olvido para que no tuviéramos que pasarnos la vida descubriendo al lado de qué abismos vivimos, qué riesgo es el nuestro, si perdemos el Dios que llevamos dentro maniatado. El hombre, cada hombre, vive nueve de cada diez horas dormido. Se acurruca en su mediocridad. Vive como si le sobrara el tiempo y como si sus despilfarros de horas pudieran recuperarse mañana.
 
Vivir como el hombre que somos, como el hijo de Dios que somos, sería como tener doce caballos tirándonos del alma, sin dejarnos practicar el deporte que más nos gusta: sestear, dejarnos vivir, recostarnos en la almohada del tiempo que se nos escapa. Sí, cada hora muerta es como si nos arropásemos con nuestra propia losa. Ea, si, bailemos, encendamos el televisor, «matemos» esta tarde. Vivirla seria mucho más cuesta arriba. Y así, vamos matando y matando trozos de vida, convirtiéndonos no en hombres, sino en muñones de hombres incompletos. «Murió prematuramente», decimos de quienes fallecen jóvenes. ¿Y quién no muere habiendo vivido -cuando más- un cuarto de sí mismo?

Martín Descalzo — Razones para el amor

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Idolatría — Cuaresma..

Publicado por carlosjosebsantos en Febrero 28, 2008

jesuspuerta¿Que es la idolatría?. Es sencillamente el adulterio que cometemos contra Dios. Todos debemos de ser fieles al amor de nuestras relaciones, al amor filial con nuestros padres, con nuestros hermanos, la fidelidad en la alianza con nuestros amigos, con nuestra esposa(o)… asi le debemos una fidelidad a Dios, que se traduce en amor y alabanza.

Cuando ponemos a otra mujer en el lugar que le pertenece a la esposa, adulteramos, cuando fallamos al amor y la ternura que le debemos a nuestros padres deshonramos nuestra relación con ellos, cuando ponemos otras cosas y otros asuntos en vez de aquello que por justicia y amor se le debe un lugar mas alto, así somos infieles con nuestros amores, con nuestras promesas inscritas intrínsecamente en nuestras relaciones. Leer el resto de esta entrada »

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Pasaran…

Publicado por carlosjosebsantos en Febrero 18, 2008

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Las palabras de Dios no pasan, la Palabra no pasa, el mundo sigue dando vueltas, revolviéndose en las mismas situaciones millones de veces similares, pasando por lo mismo, pero la cruz permanece. “El cielo y la tierra” nos dice Jesús, que es lo mismo que decir “todo esto que ustedes conocen, todo eso que el mundo le da tanta importancia pero es barro, tierra y sombras… todo eso pasara, sera olvidado, volverá al polvo donde pertenece… el mundo y sus glorias se desvanecerán, pero mis palabras permanecerán, por que son el pilar de lo que es el hombre”
jesus-cross-407x.jpgLas glorias del mundo se desvanecen, los imperios caen, los triunfadores terminan fracasando, lo exhilarante termina consumiendo, todo lo que el poder y dinero pueden comprar genera desesperación y todo afán humano por las sombras termina en vació. Por mucho que el demonio intento “tentar” al Hijo con la “gloria” de los imperios de la tierra…, con la gloria de un mesianismo triunfante, descendiendo de la mano de Dios del templo de Jerusalen a la vista de todos, por mas que los Jefes del Pueblo con quien Dios mismo había hecho una alianza le pedían que “bajara de la cruz” que “mostrara su gloria”.. El Hijo no lo hizo.. por que las glorias del mundo pasaran, pero ese instante donde el Padre parecía no hablar, donde Dios parecía callar, donde la máxima ignominia en la muerte de la cruz hacia la escena del viernes santo, en ese mismo instante la Gloria de Dios relucía en toda su desbordante sobremedida. Si la transfiguración fue simplemente un destello visible de Dios, en la cruz, mientras el imperio mas poderoso del mundo disponía de la vida y se glotoneaba de sangre, vino y banquete, mientras la élite religiosa celebraba su prepotente “santidad”, había un hombre, El Dios hecho hombre, El Hijo mismo siendo traspasado en su bendito corazón por amor y fidelidad…. cambiando la historia, muriendo por lo único que podemos morir y seguir siendo hombres….

 

El demonio le pedía lanzarse al vació, Jesucristo con picaresca mirada debió haber dicho intimamente que es precisamente lo que hizo, Dios se aventó al vació, pero no para glorificarse ante nosotros, si no para salvarnos… he allí su GLORIA, su desmesurada Gloria…

Las glorias del mundo pasaran…

CJBS

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Sobre el Templo de Jerusalén

Publicado por carlosjosebsantos en Febrero 15, 2008

108.jpgEn la segunda tentación de Jesús, según Mateo, Cristo se niega a dar un salto temerario, esperando la salvación o el rescate por parte de Dios, por medio de sus Ángeles. Lo que Satanás quiere hacer ver como confianza en el Padre, es por el contrario una puesta a prueba de Dios, un “tentarle”.

Lo que hace Jesús es dar otro salto, el salto al abismo de la cruz, de la muerte, este es el verdadero acto de confianza en el Padre, no aquel salto que lo glorificara ante el mundo, si no aquel que demostrara su amor y confianza en la voluntad de su Padre.

Carlos Jose

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Jesús en el desierto

Publicado por carlosjosebsantos en Febrero 10, 2008

Jesús en el desierto
Domingo I de Cuaresma Ciclo A: Mateo 4,1-11

por Abel Della Costa

Una mirada tipológica en torno a los cuarenta días del desierto

Los cuarenta días de la Cuaresma evocan, simbólicamentemente, los cuarenta días en los que Jesús permanece ayunando en el desierto, tentado por Satanás. Nosotros permanecemos cuarenta días, no repitiendo el ayuno de Jesús, sino rememorándolo, y realizando gestos penitenciales que nos permitan penetrar mejor en la gran preparación de Jesús a su Paso.

 

Pero a su vez Jesús, como bien sabemos, permanece en ayuno cuarenta días y cuarenta noches no porque sí, sino porque esa cantidad se inscribe en una figura muy repetida en la tradición del Antiguo Testamento. De todo lo que es posible señalar en este evangelio de San Mateo, me gustaría centrarme en esta figura de los 40 días y en la serie veterotestamentaria a la que alude.

 

Hagamos un rápido catálogo:

Por días:
-40 días y noches duran las lluvias del Diluvio (Gn 7)
-40 días y noches permanece Moisés, ayunando, para recibir la Ley, las dos veces (Ex 24 y Ex 34, y mencionados también en Deuteronomio)
-40 días exploran los 12 israelitas, uno por cada tribu, el país de Canaán (Nm 13)
-40 días hostiga Goliat a Samuel y su tropa, antes del célebre combate con David (1Sam 17)
-40 días dura la acción simbólica de Ezequiel acerca de la culpa de Jerusalén (Ez 4)
-40 días se le da de plazo a Nínive para convertirse

Por años:
-40 años comen los israelitas el maná (Ex 16)
-40 años dura en conjunto el éxodo, como castigo por las rebeldías de Israel (Nm 14 y 32). En Deuteronomio (2, 8, etc.) se hace alusión a lo mismo, pero poniendo más el acento en la prueba que en el castigo)
-40 años duran los reinados de David y luego de Salomón (1Re 2 y 11).
-40 años reinó Joás de Judá, que “hizo lo recto a los ojos de Yahveh todos los días” (2Re 12)
-40 años es el castigo predicho para Faraón (Ez 29)

 

Hay, por supuesto, muchos más ejemplos, no sólo en días y años, sino también en la utilización simbólica del número 40 y sus números relacionados. Sin embargo, podríamos ya señalar los conjuntos de direcciones en las que podemos ver estos 40 días y noches de Jesús. Antes de eso, me gustaría insistir en que no se trata del “significado de los 40 días”, ni muchísimo menos de algo tan amplio como sería el “significado bíblico del número 40″; se trata de un símbolo, y como tal carece de un significado preciso y único; más bien la mención de los 40 días y noches nos pone en dirección a una mirada panorámica, capaz de reunir en un solo lugar acontecimientos tan diversos como un diluvio, un castigo, un premio, etc.

 

Ahora sí, de estos pocos acontecimientos reseñados podríamos separar algunos haces:

 

-El 40 evoca un tiempo perfecto del reinado de Dios en el mundo: David, Salomón, Joás.

 

Desde esta dirección de la mirada podríamos pensar la estancia de Jesús en el desierto no como un extrañamiento o un acontecimiento peligroso, sino como una peculiar manera de realizarse el reinado de Dios, con un Jesús cuya soberanía, aunque escondida, es ya total, porque tiene a Dios como garante.

 

La misión de Jesús se nos presenta en las tentaciones como la realización de un reinado de Dios que está ya contenido en la creación, y que se cumple incluso en medio del influjo del Tentador, de la caída, de la lejanía aparente de Dios: “Dios reina, vestido y ceñido de poder…”, como dice el salmo, ayundándonos a que seamos capaces de afirmar lo que de ninguna manera vemos.

 

-el 40 evoca también un tiempo perfecto de preparación para una misión sagrada: los 40 días de Moisés antes de recibir la Ley, los 40 años del pueblo antes de recibir la tierra (en la interpretación del Deuteronomio ya mencionada). Desde esta dirección de la mirada, Jesús no se muestra como soberano sino como discípulo perfecto de Dios, al modo como se interpreta en Carta a los Hebreos: aprendió en el sufrimiento lo que implica el permanecer a la escucha (Heb 5, 8)

 

La misión de Jesús se nos presenta así, no como la realización de un plan prefijado e inamovible, sino como un aprendizaje, como el ensayo de una escucha perfecta de Dios, que se llevará a cabo finalmente en el silencio de la cruz.

 

-el 40 evoca también el tiempo humanamente largo pero limitado, de la tentación, la prueba, no en el sentido anterior de la preparación sino del hostigamiento: Goliat, la duración del Éxodo en la interpretación de Números, etc… si en los dos anteriores el acento está puesto en Dios, en éste lo visible es el tentador, la figura casi naturalista del demonio en los relatos evangélicos. Es verdad que es Jesús quien se somete voluntariamente a la tentación, y es Dios quien en definitiva comanda la situación en favor de los hombres; pero en esta mirada el primer plano lo ocupa la figura de doble cara, aterradora y grotesca, del tentador. No deberíamos minimizar este aspecto de las tentaciones de Jesús, como si se trataran de un mero simulacro de tentación: que Jesús finalmente triunfe no es un resultado meramente automático; Jesús debe ingeniárselas para triunfar, debe encontrar la palabra justa con la que vencer al demonio; como en la escena de Goliat, el hecho de que sepamos de antemano que el pequeño David será el vencedor no quita a la pelea nada de su equilibrio provisorio: David podría haber sido vencido; que no lo fuera no es un automatismo del destino sino una disposición de toda el alma y de todas las fuerzas a luchar en favor y del lado de Dios.

 

Las batallas de Dios se vencen, no por magia, no por automatismo, no por destino, sino por una libre entrega de la totalidad de nuestra fuerza -poca o mucha- a los procedimientos, a menudo incomprensibles, de Dios. No vence Jesús por tratarse del todopoderoso Dios: eso haría del relato de las tentaciones una fantochada, sino porque en la debilidad de su estancia de ayuno y oración en el desierto, no guarda nada para sí mismo, deja que sea Dios quien “ponga las palabras en su boca”. Por eso más adelante, ya en plena misión, Jesús nos podrá enseñar con mucha convicción que no debemos preocuparnos en lo que habremos de decir en los tribunales, porque será el Espíritu quien hable por nosotros: él ha experimentado eso; no lo sabe ni por el catecismo ni por la ciencia divina, sino porque en esa completa disposición ha consistido su vida de Hijo eterno de cara a su Padre celestial.

 

-Y finalmente el 40 abre también la evocación de un tiempo silencioso de espera, de espera que no sabe exactamente que vendrá atrás, a semejanza de los 40 días de la paciencia a Nínive o los 40 días de exploración de la tierra prometida.

 

Imagino que el Demonio creería ser muy ingenioso diciéndole a Jesús: tírate a la piscina sin agua y que los ángeles te salgan al cruce… Jesús probablemente haya sonreído para sus adentros: para qué tentar a Dios, si ya se había tirado a la piscina sin agua, ya lo estaban sosteniendo los ángeles… la misión de Jesús es toda ella, desde cierta perspectiva, una “caída libre en el vacío”, en espera de una mano de Dios que lo sostenga, y que no se muestra ni siquiera en el instante final: “Dios mío, por qué me has abandonado”, dirá en la cruz. Pero a la vez, sigue hacia adelante el camino de esa silenciosa y paciente espera de la revelación del autentico desgnio de Dios, del inusitado y creador designio que nadie puede prever, aunque podemos con entera confinza esperar y celebrar , sin que sepamos exactamente en qué consiste.

 

Carta a los Hebreos interpretara muy acertadamente: “después de haberse dirigido en los días de la carne, con llantos y súplicas a aquel que podía salvarlo de la muerte, fue escuchado por su humilde reverencia”… ¿fue escuchado? -pensamos con sorpresa- ¡pero si murió, no fue librado de la muerte!

 

Eso dicen nuestros ojos, que aún están “en los días de la carne”. Visiblemente no fue escuchado, sino que, por el contrario, fue abandonado por Dios, herido y humillado, el castigo de los que merecían en realidad el castigo, cayó sobre él…. por eso las tentaciones de este demonio son risueñas al lado de lo que será la gran tentación de la misión entera de Jesús, de largarlo todo, patear el tablero y dejar a Dios solo, que se arregle con este mundo loco y enceguecido.

 

Y sin embargo Jesús sí que fue escuchado, fue escuchado y librado de la muerte; no de la muerte en la carne, sino de la Muerte, de su poder, de su aniquilación; fue escuchado y convertido no sólo en salvado sino en causa de salvación. ¿Y todo eso por algo en especial? No: todo eso por una mirada, por una disposición a escuchar, por un gesto de humilde reverencia: por haber respetado y no violado el silencio necesario para una espera de Dios. Ese silencio que ensaya y con el que templa su espíritu en estos cuarenta días del desierto.

 

De todas estas direcciones yo creo que esta cuarta es la que reúne y da sentido a las demás, la que muestra que la soberanía de Dios no es prepotencia, la preparación no es titubeo, la tentación no es sobremedida, sino todo ello sagrado porque en el tiempo de la espera está también el tomar contacto con lo más íntimo del silencio divino, esa intimidad de donde el propio Dios saca su Palabra, esa que no puede dejar de pronunciar.

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Polvo y Cenizas

Publicado por carlosjosebsantos en Febrero 5, 2008

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Afán, afán, afán humano, deseo encarnado, donde comeremos, donde viviremos,
gloria a mi nombre, poder a mi mandato….

Desesperación en la angustia, voluptousidad en el gusto,
poseer, poseer, poseer para olvidar, poseer para consumirse,
poseer, para no olvidar, para vivir de lo que poseemos, vivir para servir a los objetos.

Luchar, y luchar, pero no para amar… combatir por sombras, por sueños ¿serán nuestros sueños?
Contra el tiempo, contra la vejez… temerosos del silencio y la reflexión, ruido, ruido, ansió ruido.

Ambición, ambición, de inmortalidad, de eternidad, no de mi ser, de mi nombre, de mi obra,
de Roma, de pirámides, de la luz y la palabra escrita… ambición, ambición.. polvo y ceniza ¿que mas queda? ¿que queda? olvido y perfidia.

Poder, poder, oh! maldito poder que esclavizas para poseerte, ¿o tu a mi me posees? ¿tendré el poder para levantarme tu esclavitud, o tu contienes todo poder?

Lujuria, infidelidad, deseo animal, insatisfecho, consumiendo, olvidando.

Guerra, guerra, tortura, miedo, por tierra, ¿justicia? por ignorancia a lo efímero del hombre, que se gasta en una batalla, que no es su batalla.

Pobreza, pobreza, triste pobreza, la del que no tiene pan y la de quien lo quita, la de quien muere estúpido de adicción y quien vive de la adicción del adicto… irredentos y soledad, vació, vacuidad.

Somos solo sombras y polvo.. polvo y cenizas… polvo y cenizas.
CJBS

 

 

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Los ‘derechos’ que el estado otorga

Publicado por carlosjosebsantos en Febrero 3, 2008


….  -En la maroma de la técnica me quieren vender un supuesto progreso en los “derechos”. Y lo que digo en este punto es simplemente que lo que el mundo llama derechos o no son derechos, o si lo son, son derechos “forales” no universalizables.

Me explico: no creo que exista ningún “derecho” a la vida o al alimento o a la vivienda, o a ninguna de esas necesidades vitales, precisamente porque la necesidad vital no engendra derechos sino responsabilidades, que los gobiernos incumplen de manera permanente y manifiesta, lavándose las manos de que todavía no progresamos tanto en la recta aplicación de la Carta.

¿Y qué problema hay por una simple cuestión de nombres, de llamar derecho a una necesidad? Que un día va a venir un señor que nos va a decir: “puesto que es un derecho, puede ser conculcado. Ud. y Ud. no hicieron suficientes méritos para merecer gozar de esos derechos…”, y ahí nomás, palo y a la bolsa.

El problema del aborto en la legislación se produce a partir de la perversión de haber concebido la vida como un derecho, y por lo tanto puesta en la mesa de negociación de los derechos que son más o menos relevantes cumplir según el momento político y las necesidades de las fuerzas en pugna. Donde hay un derecho hay otro que tiene otro derecho de signo contrario con el que hay que negociar, ¡y ni la vida, ni el alimento, ni la vivienda, ni el trabajo son negociables! porque sin ellos no hay hombre… así de simple.

Lo demás son los seudoderechos que no son sino reivindicaciones que podrían ser válidas en una estructura foral, donde, por ejemplo, soluciones el problema de las uniones gays sin destruir el tejido sobre el que se basa la existencia de la sociedad como comunidad, No existe un “derecho a ser gay”, existe una realidad de que las cosas no salen del todo como la partera dijo, y algo hay que hacer… así de simple.

Por ahora el Estado se ocupa, gracias a tus impuestos, de tu salud, tu “educación”, tu trabajo y tu entierro. Por ahora recuerdan cada tanto, cada vez menos, que es con tus impuestos que lo pueden hacer, y esa nota es la única que los diferencia de los amos en el estado servil precristiano. ¡Pero es tan fácil que se olvide la relación entre tu número de cuenta bancaria y los “beneficios” que el Estado te brinda! Es fácil para el Estado, que cada vez olvida más eso, y es fácil para la gente, que cada vez se acostumbra más a esperar la educación, la salud, el alimento, el entierro como una dádiva del político de turno, o como un “derecho”, que en el lenguaje moderno quiere decir exactamente eso…

Ya el Estado no te apoya en la educación que le das a tus hijos sino que te priva de lo que sí es un verdadero derecho y se arroga el ser el agente ideológico de la mayor etapa receptiva de una vida humana, no vaya a ser cosa que tu hijo crea en lo que tú crees…

Resulta irónico que la única época que se le ocurrió algo tan poco racional como que la libertad absoluta de expresión es un derecho (relativamente a otros valores más absolutos, sí lo es), hace del férreo control de esa expresión su nota determinante.

Una nota imprescindible a tener en cuenta, es que la gente no es feliz en el lato y cotidiano sentido: no está contenta. ¿Será acaso porque no puede hacer lo que quiere? No hay límite natural que no podamos en la práctica violar o que no hayamos violado ya: ¿quieres casarte con un sapo y tener hijos-conejo? ningún problema, hacemos un Real Decreto, te vas a Holanda diez días, y vuelves con tu sueño hecho realidad. Y si lo que quieres parece imposible no es por falta de libertad sino porque aun no hemos conquistado el secreto de ese gen específico que tu deseo requiere conquistar, pero en un año o dos lo lograremos… En esas condiciones, el que no es feliz es idiota… o es simplemente un ser humano que entrevé que todo esto es falso. Y creo que es lo que pasa de hecho. La gente sabe que nuestra época está descaminada, pero no sabe cómo remediar eso.

Nosotros sabemos también que la época está descaminada y sabemos cómo remediarlo, para lo cual es imprescindible conocer y mirar de frente a la enfermedad, y no andarse con ilusiones-trampa. Pero quien mira un rato la enfermedad, se amarga un poco, porque sabe que se podría haber evitado, y que la vuelta va a ser muy dura, si es que el mundo toma la fuerza de pegar esa vuelta, porque no podemos hacer nada al margen de lo que el otro esté dispuesto a hacer por sí mismo.

Abel DC

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Madurez Interior

Publicado por carlosjosebsantos en Enero 24, 2008

Todo hombre es un ser social, abierto a los demás. Para cualquier persona, los otros son una parte importante de su vida. Su realización plena como persona está indefectiblemente ligada a otros, pues todos sabemos que la felicidad depende en mucho de la calidad de nuestra relación con quienes componen nuestro ámbito familiar, laboral, social, etc.

Sin embargo, no puede olvidarse que el hombre no sólo se relaciona con los demás, sino también consigo mismo: mantiene una frecuente conversación en su propia interioridad, un diálogo que se produce de forma espontánea con ocasión de las diversas vivencias o reflexiones personales que todo hombre se hace de continuo.

Y ese diálogo interior puede ser estéril o fecundo, destructivo o constructivo, obsesivo o sereno. Dependerá de cómo se plantee, de la clase de persona que se sea. Si uno tiene un mundo interior sano y bien cultivado, ese diálogo será alumbrador, porque proporcionará luz para interpretar la realidad y será ocasión de consideraciones muy valiosas. Si una persona, por el contrario, posee un mundo interior oscuro y empobrecido, el diálogo que establecerá consigo mismo se convertirá, con frecuencia, en una obsesiva repetición de problemas, referidos a pequeñas incidencias perturbadoras de la vida cotidiana: en esos casos, como ha escrito Miguel Angel Martí, el mundo interior deja de ser un laboratorio donde se integran los datos que llegan a él, y se convierte en un disco rayado que repite obsesivamente lo que con más intensidad ha arañado últimamente nuestra afectividad.

La relación con uno mismo mejora al ritmo del grado de madurez alcanzado por cada persona. Las valoraciones que hace una persona madura -tanto sobre su propia realidad como sobre la ajena- suelen ser valoraciones realistas, porque ha aprendido a no caer fácilmente en esas idealizaciones ingenuas que luego, al no cumplirse, producen desencanto. El hombre maduro sabe no dramatizar ante los obstáculos que encuentra al llevar a cabo cualquiera de los proyectos que se propone. Su diálogo interior suele ser sereno y objetivo, de modo que ni él mismo ni los demás suelen depararles sorpresas capaces de desconcertarle. Mantiene una relación consigo mismo que es a un tiempo cordial y exigente. Raramente se crea conflictos interiores, porque sabe zanjar sus preocupaciones buscando la solución adecuada. Tiene confianza en sí mismo, y si alguna vez se equivoca no se hunde ni pierde su equilibrio interior.

En las personas inmaduras, en cambio, ese diálogo interior de que hablamos suele convertirse en una fuente de problemas: al no valorar las cosas en su justa medida —a él mismo, a los demás, a toda la realidad que le rodea—, con frecuencia sus pensamientos le crean falsas expectativas que, al no cumplirse, provocan conflictos interiores y dificultades de relación con los demás.

Una persona madura y equilibrada tiende a mirar siempre con afecto la propia vida y la de los otros. Contempla toda la realidad que le rodea con deseo de enriquecimiento interior, porque quien ve con cariño descubre siempre algo bueno en el objeto de su visión. El hombre que dilata y enriquece su interior de esa manera, dilata y enriquece su amor y su conocimiento, se hace más optimista, más alegre, más humano, más cercano a la realidad, tanto a la de los hombres como a la de las cosas.

Fuente

Alfonso Aguiló Pastrana

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Por que el amor es un mandamiento

Publicado por carlosjosebsantos en Enero 12, 2008


El mandamiento del amor es como una especie de “recordatorio” de lo que conviene a nuestro ser para realizarse en plenitud.

Egoísta sería si ese recordatorio nos dijera lo que conviene al ser de Dios, pero él, no necesita de nuestro amor, con necesidad metafísica, con necesidad que define lo que él es; nosotros necesitamos nuestro ser, obtenido en el amor; Dios en cambio en el amor ofrece su ser, y más bien lo pierde (¡lo matan, lo matamos!) que lo gana.

Por otra parte de alguna manera lo necesita, necesita nuestro amor, y nosotros el de él. “De alguna manera”, es decir, de la manera en que vino a revelarnos Jesús que es la intimidad íntima de Dios. En esa intimidad desaparecen las necesidad metafísicas y aparecen las necesidades del… amor, precisamente, necesidades que son siempre recíprocas. Dios nos seduce para que lo amemos, y, sí, qué se han creído?, también queda seducido por nosotros, no por una masa de misantes sino por cada uno que le habla y le dice y le pide y lo llama y lo ama.

Y que entre todos en conjunto venimos a ser una especie de comunidad de amor, pero no de amor como si fuera algo estático, algo que está allí y vengo y saco un puñado, sino de amor que se da y se pide, se ofrece y se rechaza, se desdeña y mañana se vuelve a anhelar, porque por un rato ya no está.

Y en el medio el par de mandamientos que a veces suenan a recordatorio y a veces a cierta humorada de Jesús de poner en el corazón mismo de la Ley algo que haga explotar y desaparecer a la Ley como medida: «¿quieres Ley? ¿sólo harás caso a una Ley? ¿sólo te obliga la Ley? ¿me apuras con la Ley? ¡toma Ley! ésta es toda la Ley, y también los profetas (para cuando me pidas profetas…)»

El amor es el contenido de un mandamiento, o mejor, de dos mandamientos, que son un solo mandamiento, y que no son ningún mandamiento: mandan que de allí en más no sea posible mandar con carácter último y definitivo; mandan no mandar, e instauran con el poder y el cetro de la potencia divina, la debilidad más grande que sea posible en este mundo y en el otro: alguien que deja rendido su ser, y pendiente, en otro.

-¿Qué has hecho, Abel, de esto que te di, qué has hecho?

-Esto, y aquello, sé que es poco, pero por lo demás no supe, o no pude, o no quise, no lo sé…

-Pero, ¿me amas? que no quiere decir algo que tienes ni que eres sino algo que deseas? ¿me amas? que es algo que tiene que ver con la expectativa tuya, y con mi cumplimiento? ¿me amas? que es que estamos frente a frente preguntándote yo y tú hurgándote en los bolsillos por ver si tienes algo para darme y yo no necesito nada? ¿me amas? Era eso, tan simple: estás allí y se te disuelve todo de sólo pesarte sin mí, y se me disuelve todo si no estuvieras allí… ¿me amas? ¿te ocurre eso? ¿te disuelves? ¿me amas?

(……)

Si bien es cierto que en el estado de alienación actual, post-caída, todo lo que es proporcionado a nuestro auténtico ser nos ha quedado lejos, separado, no lo vemos como algo que nos corresponde; y por lo tanto el amor, y especialmente el amor a Dios, es normal que se convierta en un mandamiento.

Sin embargo…. ¿qué feo no?

Las leyes civiles, por ejemplo, mandan y custodian que los padres hagan efectivo el cuidado de la prole, con severos castigos si no cumplen, pero sería chocante que mandaran amarlos.

La ley de Dios no manda amar a los padres, sino a honrarlos, es decir, a hacer efectivos los gestos del amor filial, se supone que se los ama, pero si no (cosa que puede ocurrir), no deben faltar los gestos del amor, que son los que hacen bien inmediato al otro.

De hecho, creo que tampoco el primer mandamiento, en la redacción del Deuteronomio (que es la que citaban los rabinos [y Jesús], manda amar a Dios, más bien dice:

“Escucha, Israel, nuestro Yahveh es el único Yahve”… y “[entonces] amarás a Yahveh con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza. Las palabras que hoy te digo se grabarán en tu corazón, se las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en casa y de viaje, acostado y levantado…”

La redacción da a entender que el amor es el resultado de la escucha: es un resultado, no una acción, no es un esfuerzo mío, el esfuerzo es escuchar y del escuchar, de la “obediencia de la fe” como la llama San Pablo, surge el doble movimiento del amor en el corazón, y la confesión en a boca: si confiesas con tu boca que Jesús es Señor (¡que Jesús es Yahveh! eso entendía un judío, Madonna santa!), y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo.

Escucho la verdad acerca de Dios: nuestro Yahveh es el único Yahveh (quizas haya otros dioses en un olimpo tan enorme, pero sólo uno es Yahveh).

Si permanecí verdaderamente atento, ya no querré hablar de otra cosa, estando en casa y de camino, acostado y levantado, como dice el pastorcico de San Juan de la Cruz:

Ya no guardo ganado
ni ya tengo otro oficio
que tan sólo en amar es mi ejercicio.

Abel

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Estar con Dios

Publicado por carlosjosebsantos en Enero 10, 2008

Vacilación frente al triunfo del mal

¡Qué bueno es Dios para Israel,
para los limpios de corazón!

2 Pero casi se desvían mis pasos,
faltó poco para que diera un traspié,
3 porque tuve envidia de los presuntuosos,
al ver la prosperidad de los malvados.

4 Para ellos no hay sufrimientos,
su cuerpo está sano y robusto;
5 no comparten las penas de los hombres
ni son golpeados como los demás.

6 Por eso, el orgullo es su collar
y la violencia, el manto que los cubre;
7 la malicia se les sale por los poros,
su corazón rebosa de malos propósitos.

8 Se burlan y hablan con maldad;
desde lo alto, amenazan con prepotencia;
9 su boca se insolenta contra el cielo
y su lengua se pasea por la tierra.

10 Por eso, el pueblo de Dios se vuelve hacia ellos,
y beben el agua a raudales.
11 Ellos dicen: “¿Acaso Dios lo va a saber?
¿Se va a enterar el Altísimo?”.

12 Así son esos malvados
y, siempre tranquilos, acrecientan sus riquezas.

13 Entonces, ¿en vano mantuve puro mi corazón
y lavé mis manos en señal de inocencia?

14 Porque yo era golpeado todo el día
y cada mañana soportaba mi castigo.

15 Si hubiera dicho: “Voy a hablar como ellos”,
habría traicionado al linaje de tus hijos.

16 Yo reflexionaba, tratando de entenderlo,
pero me resultaba demasiado difícil.

17 ¡Hasta que entré en el Santuario de Dios
y comprendí el fin que les espera!

18 Sí, tú los pones en un terreno resbaladizo
y los precipitas en la ruina.

19 ¡Qué pronto quedan devastados
y acaban consumidos por el horror!

20 Son como un sueño al despertar, Señor:
al levantarte, disipas hasta su imagen.

21 Cuando se agriaba mi corazón
y me torturaba en mi interior,
22 yo era un necio y no comprendía,
era como un animal ante ti.

23 Pero yo estoy siempre contigo,
tú me has tomado de la mano derecha;
24 me guiarás con tu consejo
y después, me recibirás con gloria.

25 ¿A quién sino a ti tengo yo en el cielo?
Si estoy contigo, no deseo nada en la tierra.

26 Aunque mi corazón y mi carne se consuman,
Dios es mi herencia para siempre
y la Roca de mi corazón.

27 Los que se apartan de ti terminan mal,
tú destruyes a los que te son infieles.

28 Mi dicha es estar cerca de Dios:
yo he puesto mi refugio en ti, Señor,
para proclamar todas tus acciones.

Sal 73

***

3 porque tuve envidia de los presuntuosos,
al ver la prosperidad de los malvados.

Cuantas veces no damos este mal paso, este mal pensamiento y planteamiento. Tuve envidia de los arrogantes, de los presuntuosos, de los exitosos, de los que se enriquecen a base de mentiras, los que pecan y parecen divertirse. Como el hermano mayor en la parabola del hijo prodigo que envidiaba la suerte de su hermano que después de desperdiciarlo todo en prostitutas y diversión es acogido con amor y misericordia - ¿No te he servido siempre padre, y que me has dado?, el pensamiento que de fondo nos deja ver, es que este hijo servia al padre por miedo, el tal vez también queria irse a despilfarrar su herencia.. por eso envidia la suerte del que se permitio tal vida.

4 Para ellos no hay sufrimientos,
su cuerpo está sano y robusto;

Aquellos que todo desprecian, y por despreciarlo no pueden amarlo y al no amar no conocen de dolores y sufrimientos , los tendran en lo profundo pero el salmo no llega aun alli, por lo pronto nos deja ver que el prepotente y arrogante no parece sufrir ni dolerse, si no al contrario se ve fuerte y sano.

8 Se burlan y hablan con maldad;
desde lo alto, amenazan con prepotencia;
9 su boca se insolenta contra el cielo
y su lengua se pasea por la tierra.

No solo actuan de tal manera si no que se burlan del “bueno” de quien busca la belleza, la verdad y el bien, no temen ni a Dios ni a los hombres, ¿Dios? ¿quien es Dios?, blasfeman al cielo y se jactan en la miel de su palabreria ante los hombres, su poder, su capacidad, su dinero, su arrogancia son su alimento y su presunción.

11 Ellos dicen: “¿Acaso Dios lo va a saber?
¿Se va a enterar el Altísimo?”.

12 Así son esos malvados
y, siempre tranquilos, acrecientan sus riquezas.

Y detras de todo este circo de mundano, se sienten tranquilos.. “en paz” paz anhelada por el corazón humano… y con todo esto ven si riqueza aumentar, su poder despuntar, su placer se expande en extravaganza y voluptuosidad.

13 Entonces, ¿en vano mantuve puro mi corazón
y lavé mis manos en señal de inocencia?

14 Porque yo era golpeado todo el día
y cada mañana soportaba mi castigo.

Y entonces viene el pensamiento… ¿de que sirve todo esto? ¿de que sirve cuidar mis pasos si soy golpeado, de que sirve hacer el bien si soy “castigado”? ¿ de que sirve mantenerme puro si paso pena, enfermedad y dolor…? ¿De que sirven unas manos limpias si vivo en pobreza, si los poderosos se burlan de mi, si se pasean con sus amplios placeres escupiendo al cielo frente a mi, mientras yo recogo las migajas de su orgullo?

15 Si hubiera dicho: “Voy a hablar como ellos”,
habría traicionado al linaje de tus hijos.

16 Yo reflexionaba, tratando de entenderlo,
pero me resultaba demasiado difícil.

Entonces el Salmista da un paso atras “Si hubiera….”, si hubiera hablado como ellos, habria traicionado. El Salmista esta recorriendo su propio pensamiento hasta lo profundo de su corazón, experiencia y sabiduria… Si hubiera terminado en la desesperación y siguiendo los pasos de los arrogantes “Voy a hablar como ellos” hubiera traicionado al linaje de tus hijos.

Traicionar el linaje de tus hijos, que significa traicionar lo que creo, por lo que amo y por lo que vivo… traicionarme a mi mismo.

Pero este pensamiento del corazón no le basta…. “Yo reflexionaba, tratando de entenderlo, pero me resultaba demasiado dificil”  Es decir, ni si quierala fidelidad a lo que cree basta para comprender o sobreponerse a la pregunta ¿De que sirve realmente todo esto? ¿donde esta Dios, tu rostro y tu justicia? Le resultaba dificil comprenderlo. El Salmista no esconde las dificultades por las que pasa un hombre que se planta de frente a la realidad y se pregunta, pregunta, busca.

17 ¡Hasta que entré en el Santuario de Dios
y comprendí el fin que les espera!

Cuando todo parecia terminar en resignación.. en la incapacidad de comprender y de simplemente seguir fiel a eso que se ama sin comprender… resulta la esperanza, el rostro de la esperanza: “Hasta que entre en el Santuario de Dios!”  Entrar en el Santuario de Dios, era adentrarse a la presencia del Señor, a estar en su ignota e incomprensible, pero siempre presente compañia.. era lo mas cercano a contemplarlo. La fidelidad a las tradiciones no bastaron.. hasta que no entro en el Santuario, en la prescencia de Dios COMPRENDIO.

18 Sí, tú los pones en un terreno resbaladizo
y los precipitas en la ruina.

19 ¡Qué pronto quedan devastados
y acaban consumidos por el horror!

Ante la prescencia de Dios, renace la esperanza de la justicia.. “tu los precipitas a la ruina, pronto quedan devastados y consumidos por el horror”, es el canto de victoria de la justicia sobre la injusticia, del verdadero poder sobre el poder mundano, la esperanza de la gloria del bien sobre el mal, de Dios sobre lo que nos destruye.

20 Son como un sueño al despertar, Señor:
al levantarte, disipas hasta su imagen.

21 Cuando se agriaba mi corazón
y me torturaba en mi interior,
22 yo era un necio y no comprendía,
era como un animal ante ti.

Esta enigmatica parte del Salmo es dificil de decifrar… “Son como un sueño al despertar, Señor: al levantarte, disipas hasta su imagen” Dios esta dormido, como si no pudiera entrar en el mundo, esta pero no esta, omnipotente, pero impotente en la cruz… pero al levantarse, disipas hasta su imagen…. borras las tinieblas y las disipas con la gloria de tu amor y verdad.. con tu rostro.

El Salmista recorre su propio pensamiento, se autoanaliza, se pone frente a el mismo y comprende, que mientras se torturaba tratando de encontrar a Dios, de encontrar respuesta a la injusticia vista, ante un corazón roto, confundido entre la envidia de la suerte del malvado y la fidelidad a lo que el es…. se estaba haciendo necio, y no comprendia, se embotaba y era como un animal ante el Señor. ¿Como un aminal? Alguien que se deja llevar, que se arrastra, alguien sin sabiduria, sin comprender la profundidad del corazón de su Fe…..  ¿Y cual es esta Fe…..? el Salmo cierra de la siguiente manera:

23 Pero yo estoy siempre contigo,
tú me has tomado de la mano derecha;
24 me guiarás con tu consejo
y después, me recibirás con gloria.

Los poderosos, los arrogantes, los blasfemos, los embotados por el placer y el dinero, por su propia importancia, los que antes causaban envidia del Salmista han quedado olvidados…  han quedado consumidos por la frase “Yo estoy siempre contigo” Que bien podria decirse a la inversa…. como palabras que Dios nos dirige. Todo ha quedado dicho…. toda duda, toda fidelidad, queda en el corazón de ESTAR con Dios….. lo demás no es si no una descripción de ello.

“Tu me has tomado de la mano derecho, me guiaras con tu consejo”  Dios lo toma de la mano derecha, como un Padre toma la de su hijo pequeño, para guiarlo por la vida, por su juventud y su camino… “Y después me recibiras con gloria” Este caminar juntos termina con el maximo don y felicidad…. ser recibido una vez terminado el camino, con gloria en su propia casa, en el hogar que le pertenece… en estar con Dios por la eternidad.. ese es el paraiso.

25 ¿A quién sino a ti tengo yo en el cielo?
Si estoy contigo, no deseo nada en la tierra.
26 Aunque mi corazón y mi carne se consuman,
Dios es mi herencia para siempre
y la Roca de mi corazón.

“Si estoy contigo, no deseo nada en la tierra”... este no es un falso espiritualismo, como ya vimos anteriormente, ese “estar con Dios” es ya desde el momento en que entra al Santuario, es ya desde aqui, desde la tierra, donde se vive con El…. “no deseo nada en la tierra” no significa un desprecio a la vida, si no un rechazo a la mundanidad que antes envidiaba del arrogante…. Dios es su único deseo.. su voluntad. “Aun que mi corazón y mi carne se consuman, Dios es mi herencia para siempre y la Roca de mi corazón” Ahora ya no importa el dolor, el sufrimiento, no importa que su carne se consuma, no le importa la ignominia ni las burlas….. Dios es su herencia, lo único que espera obtener de esta vida, es la ROCA de su corazón… es la profunda realidad de lo que llamaba a “no traicionar el linaje de sus hijos”… la verdad detras de la promesas que habia guardado en su corazón era una sola…. “estar con Dios”… esa es la roca, la base, el bastión donde se para su convicción….. ahora VE claramente el rostro de su esperanza y el por que de su Fe.

27 Los que se apartan de ti terminan mal,
tú destruyes a los que te son infieles.
28 Mi dicha es estar cerca de Dios:
yo he puesto mi refugio en ti, Señor,
para proclamar todas tus acciones.

El Salmo termina, ¿como terminan mal los que se apartan de Dios? ¿sera que pierden su poder, su riqueza y sus placeres? Recien el Salmista ha encontrado la verdad de su vida y su felicidad… la compañia de Dios… por lo que los que se apartan de Dios no terminan mal por perder todo lo que los consumio, si no por perder el único bien, la única felicidad, lo que buscamos en las profundidades de nuestro ser… a Dios.

La justicia permanece “tu destruyes a los que te son infieles”

Y se refuerza la esperanza.. “yo he puesto mi refugio en ti, Señor, para proclamar todas tus acciones”  El Salmista comprende que la verdad de su existencia esta en el amor a Dios… en refugiarse en su escucha… Cuando una pareja de personas que se aman la una a la otra, se les pregunta al final de sus vidas ¿Y que fue lo que ganaron después de todo lo que pasaron?…. estar el uno con el otro.. Al final de la vida.. lo único importante es estar o no estar solo…. pero no de cualquier compañia… si no de aquel amor que esta dispuesto a llenar completamente al hombre, aquella compañia que es la roca de toda demás compañia humana….. Al final de la vida, el Cristiano comprende que no se trata de salvarse, no se trata de pertenecer al estrecho numero de elegidos, mientras condenamos a los demás, no se trata de temer el castigo, “el infierno” , no se trata de comerciar con la compañia de Dios “tu me das yo te doy”,  no se trata ni si quiera al final de buscar ya lo mejor para uno, la paz que Dios da, su compañia por que me da felicidad…. se trata al final de la logica y escencia del amor…. que lo único que desea es estar alli, estar aun en la incomprención de quien se ama, aun en su silencio, aun en su aparente desamor…. al final de la vida se es Cristiano por que Dios ha conquistado nuestro corazón.. y entonces si…. como todo amor… “para proclamar todas tus acciones.”   no le queda mas que proclamar lo que ama… hablar de lo que ama…. no le queda mas que estar alli, escuchando y diciendo todo aquello por lo que vive, todo aquello que arrebato su corazón una vez que lo escucho, una vez que vivio ese amor.

CarlosJoséBartoloméSantos

 

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La Esclavitud Moderna

Publicado por carlosjosebsantos en Enero 5, 2008

Todos nosotros modernos nos jactamos de a ver superado la terrible epoca de la esclavitud antigua y medieval. Sin embargo tal jactancia esta lejos de ser aplaudida, no solo por que no ha desaparecido, solo ha cambiado de forma y rostro -inmigrantes, capitalismo, africa, manipulación politica-, si no por que han aparecido nuevas formas de esclavitud.

Una de ellas que es altamente observable en estas epocas, es la esclavitud de ser absorbidos por lo que “los demás nos imponen”, la esclavitud del “no pensar”. En navidad se hizo una avalancha monumental de personas a los centros comerciales, plazas, tiendas y supermercados para como langostas -saltamontes, plagas- consumir todo a su paso. Escuchamos al Sacerdote criticar el consumismo y reclamar atención al verdadero significado de la navidad, escuchamos debilmente las voces de otros predicar amor y paz. Escuchamos atentamente los comerciales televisivos y radiofonicos acerca de las ofertas, de lo nuevo, escuchamos atentamente a nuestros hijos acerca de lo que querian ¿y de donde sabian los pequeñuelos lo que querian? escuchando atentamente la televisión o a otros compañeros acerca de lo que deseaban o DEBIAN de desear.

Mañana se repetira la historia en muchos paises por el dia de los Reyes Magos.

¿Cual es la esclavitud?:

 

- ¿Vamos a ver una pelicula?
- ¿Tienes una HDTV con lector Blu’ Ray?
- No
- ¡Loco entonces para que!

- Mama necesito un Xbox360 para reyes!!!
- Hijo pero te acaba de traer el niñito Dios un Wii
- Si pero ya me aburrio y Juanito tiene un Xbox360 yo lo quiero!!!!

- No puedo vivir sin el Nokia N95!!!!!!!
- ¿Pero tu nada mas hablas por tel y mandas mensajitos al novio?

- Ya viste mi nuevo reproductor “Ipod CLASSIC” con 180gb???
- ¿Y que musica traes?
- Ninguna.. pero a poco no es increible tener 180gb!!!!

- Mira mi nuevo y flamante estereo mp3 para mi auto..
- A ver deja esa canción me gusta
- No aca hay una mejor..
Después de 10 min de constantes cambios buscando la canción perfecta…
- ¿No ibamos a escuchar algo?
- No ya llegamos.

- Le mande un correo hermoso a mi abuelito anoche de navidad
- ¿Y que le decias?
- Que lo quiero mucho y extraño muchisiiiiiiiiiiiimo después de 6 meses de no verlo
- … ¿Y por que no vas a visitarlo, vive a 10 cuadras de aqui?
- Que no ves que le acabo de mandar un E-mail? que mas quieres!!!

- Mama ya llegaron tus nietos para la cena!!
- No tengo ganas de soportar niños!!!! no ves que pase 7 horas preparando la cena para
ustedes!!!!… estoy cansada, me voy a dormir cenen ustedes.

- Papa, papa!!! que bueno que llegastes, ¿juegas conmigo un rato?
- Estoy cansado no molesten!
- Viejo, por que tratas asi a los niños, ¿no ves que te extrañan?
- Que no entiendes que trabajo como esclavo para pagarles sus jugetes!!! no ves que los quiero!!!!
llego cansado y no tengo ganas de verlos.

- Me voy de aventura por todo europa
- ¿Anhelando la libertad?
- Si.. ya tengo todo listo
- ¿Y que llevas?
- Ipod, celular con radio y mp3, gps, nintendo ds, psp, 10 paquetes de baterias, camara, video, cajas de encendedores, papel del baño, tv 7 pulgadas, laptop, y ropa.

- Mira mi nuevo juego de guerra corriendo en mi flamante PS3, con procesador Cell de 8 nucleos!
- Che!, se ve aburridisimo, mejor juego tetris.
- Si me aburre, pero VE QUE CALIDAD DE GRAFICOS! lo mejor. Dejame que seguire jugando.

- ¿Vamos a visitar a Jorge?
- ¿No ves que estoy esperando que actualice su estatus en facebook/twitter/myspace/orkut?

- ¿Por que no le haces una cena a tu esposo?
- No tengo tiempo!!! estoy remodelando la recamara, no ves que acabo
de gastar una fortuna en el asesor “Feng Shui certificado” para que me aconsejara
como lograr hacer renacer el amor de pareja en nosotros!!??

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¿entonces de que somos esclavos?

Se predica que “vivas el momento” “solo se vive una vez”… pero en letras pequeñas y subliminales aparece… la vida es solo un momento COMO para que no te endroges con VISA y compres esa TV de 50″ con la cual no podras vivir.. vamos, hemos vivido sin televisiones de alta definición por decadas, y sin televisión de ningun tipo por siglos, pero tu eres de otra raza, el moderno no puede vivir sin eso.

Tardamos 7 horas preparando la cena “para los que queremos” pero cuando llegan “los que queremos” terminamos peleados en la sobremesa, recordando rencores pasados.

Tardamos meses ahorrando para los regalos de nuestros hijos “que queremos”, pero cuando se nos acercan a mostrarnolos, estamos cansados, cuando necesitan nuestra prescencia la remplazamos por mas videojuegos “para que se distraigan y no molesten”

No disfrutamos ni siquiera una simple canción, no disfrutamos una buena pelicula, estamos distraidos por todo lo nuevo que deseamos, por todo lo que no tenemos, por la siguiente musica que esta a la vuelta de un boton.

Estamos absorbidos por lo que los demás dicen que debemos de ser y desear.

Hace poco leia un comentario acerca de un “Tenor” nuevo (Paul Potts), diciendo que “jamás sera como Pavarotti”… ¿?

¿No vale la pena ser o escuchar a alguien solo por que no sera subjetiva u objetivamente el numero uno? ¿Por que no sera reconocido como tal?

Es una estupidez… gastamos la mitad de nuestros dias tratando de llenar expectativas que no son propias, deseando cosas que realmente no deseamos, siendo quienes los demás nos han dicho que somos, disfrutando lo que los demás nos dicen que deberia de ser placentero.

Y todo eso nos esclaviza, todo eso impide que seamos lo que somos y amemos lo que amamos. ¿Si yo amo a mi familia que es mas importante que GASTARME en disfrutarla y amarla y perfeccionar mi ser para aceptarlos, amarlos, cuidarlos, guiarlos? ¿Que importa si la casa donde vivimos es propia, es de alta plusvalia, es rentada o es de carton? ¿que importa si de navidad cenamos caviar, o pavo, o pollo, o atun, o comida regalada? ¿que importa si juego con lo ultimo de tecnologia, o si juego con un gastado game boy para compartir un rato con quienes me gusta estar?

¿Que es lo importante? ¿QUE ES LO IMPORTANTE PARA TI?… detenerse en soledad, en silencio (desconectate esos auriculares por un rato) a pensar…. a pensar que es realmente el regalo de la vida, el regalo de los padres, el regalo de la esposa/novia/amigos/familia, el regalo de mi mascota, el regalo de pasar momentos, no importa si son capturados con una camara de 2mp o de 12mp, o si son si quiera capturados por un aparato… los momentos no son para ser recordados, si no vividos… y luego como una fuga, dejarlos ir esperando la manifestación de Aquel que lo sustenta todo….

Amar es estar alli, .. simplemente estar alli, todo lo demás es vano, es accesorio, es prescindible…. somos tan idiotas en verlo, que tenemos la felicidad y la realización frente y dentro de nosotros y lo dejamos atras en la risible carrera por las sombras de lo que nos dicen que deberiamos de ser y desear…. dejamos lo que nos hace humanos de verdad, por lo que nos hace esclavos de vanas ilusiones.

cjbs

Publicado en Reflexiones & Medita