“Si quieres sufrir con paciencia las adversidades y miserias de esta vida, sé hombre de oración.
Si quieres alcanzar virtud y fortaleza para vencer las tentaciones del enemigo, sé hombre de oración.
Si quieres mortificar tu propia voluntad con todas sus aficiones y deseos, sé hombre de oración.
Si quieres vivir alegremente, y caminar con suavidad por el camino de la penitencia y del trabajo, sé hombre de oración.
Si quieres alejar de tu ánima las moscas importunas de los vanos pensamientos y cuidados, sé hombre de oración…
Finalmente, si quieres desarraigar del ánima todos los vicios y plantar en su lugar las plantas de las virtudes, sé hombre de oración. Porque en ella se recibe unción y gracias del Espíritu Santo, la cual enseña al hombre todas las cosas”.
San Buenaventura





